Después del comunicado estudiantil que denunciaba represión por parte de un comando armado en la madrugada, autoridades de la Facultad muestran un video "desmintiendo" los hechos.
Lunes 6 de abril de 2020
En la madrugada del 5 de abril, salió un comunicado de parte de estudiantes que mantenían en toma un cubículo en la facultad donde denuncian que un comando paramilitar equipado con equipo táctico y armas de fuego, entró a la escuela para agredirlos. Minutos después, la dirección de la facultad, lanzó un comunicado diciendo que un grupo de encapuchados entró a las instalaciones y quemó la oficina jurídica.
El uso de cámaras en la UNAM
El 3 de mayo del 2017, hubo un escándalo en la UNAM por el feminicidio de Lesvy Osorio dentro de Ciudad Universitaria. En ese momento, se exigieron los videos de las cámaras de vigilancias, pero las autoridades de la Universidad jamás cedieron a esta exigencia por parte de los estudiantes. Esto se suma a otros asesinatos dentro de la universidad como el asesinato con arma de fuego de Aidee Mendoza dentro de un salón en CCH Oriente.
El 22 de febrero del 2018 fue baleada una profesora justo cuando salía en su automóvil por la entrada del estacionamiento de la FES Acatlán, lamentablemente los estudiantes jamás tuvieron claridad de lo que había pasado.
Esta situación no es nueva, pues en las asambleas de la universidad siempre queda asentado que las cámaras, lejos de cuidarnos, sirven para vigilar y hostigar a los estudiantes que participan en las asambleas o se organizan para realizar actividades independientes en las explanadas de la facultad.
Las cámaras y el historial represivo de la FES Acatlán
Dentro de la administración del director Manuel Martínez Justo podemos recordar distintos casos dentro de la FES Acatlán:
En la jornada de paros del 3 de septiembre, el movimiento antiporril y por la democratización de la UNAM originado por un ataque de un grupo de choque en la Rectoría, en la FES Acatlán no faltaron los intentos de la dirección para amedrentar y calumniar a participantes del movimiento estudiantil.
A principios del semestre 2020-1 (septiembre-noviembre), fueron desalojadas con lujo de violencia las personas que ocupaban un cubículo en el edificio A8, entre los desalojados se encontraba Daniel Rossel, activista, periodista y artista.
A inicios de este periodo, también ingresó la policía por órdenes del aún Jefe de Vigilancia, Erasmo González Castro -personal de confianza del director-. Lo anterior se intentó impedir, defendiendo su Contrato Colectivo de Trabajo, por parte de la entonces delegada del STUNAM, Elizabeth Aquino, quien después sería rescindida de su contrato por su actuar en contra de la autoritaria administración de Martínez Justo.
Semanas después, Erasmo González Castro estrangularía a un estudiante de 3er semestre después de una asamblea. Los hechos trataron de ser encubiertos por la Universidad, al punto de que esta persona sigue en funciones.
El 2 de octubre, durante el paro estudiantil, los estudiantes que resguardaban la puerta del estacionamiento fueron agredidos por elementos de la policía en el que una de las compañeras resultó agredida, las autoridades de la División de Socioeconómicas y la Jefa de la oficina jurídica dijeron que la chica estaba exagerando e ignoraron el suceso.
En enero del presente año, Daniel Rossell inició una huelga de hambre en la explanada de la facultad. Una noche, durante la huelga, Carlos Rosas, Jefe de Servicios a la Comunidad, amenazó a Daniel con llamar a la policía si no se salía de las instalaciones, pero el activista siguió con la huelga; una semana después, estudiantes de la escuela denunciaron su desaparición y exigieron los videos de vigilancia, pero la Facultad ni siquiera se pronunció.
El 5 de febrero, las autoridades mandaron al equipo de fútbol americano a modo de grupo porril para amedrentar y agredir a un grupo de mujeres que se disponía a cerrar la facultad después de una asamblea estudiantil reclamando demandas contra la violencia de género. Las autoridades desconocieron este hecho y jamás dieron la cara.
Hay que actuar
Todos estos actos nos demuestran la manera represiva, autoritaria y negligente con la que actúan las autoridades de la FES Acatlán con Manuel Martínez Justo al frente.
Al día de hoy, la página de la FES Acatlán subió un video tratando de descalificar la denuncia de agresión por parte de un comando armado e invisibilizar que un grupo equipado con armas de fuego, encapuchado y con tubos y bates entró a golpear, amenazar de muerte y agredir sexualmente a estudiantes.
Esto muestra de que las autoridades sólo están dispuestos a mostrar los videos cuando es para construir una versión de los hechos a su beneficio y ocultar el cuestionamiento a sus actitudes.
Es importante discutir, de manera democrática, cómo darle salida, de manera independiente de la dirección, a los diferentes problemas que vive la comunidad de manera diaria.
Así mismo, el conjunto de estudiantes, profesores y trabajadores no debe dejar pasar este tipo de agresiones por parte de las autoridades universitarias repudiando que el 5 de abril del 2020, en las instalaciones de la máxima casa de estudios, entraron sujetos con armamento especializado e instrucciones de violentar gravemente a compañeros de la comunidad. Solo así podemos asegurar que no siga pasando.
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