Luego de que la Mesa del Sector Público depusiera las movilizaciones por el reajuste, las federaciones de la CONFUSAM hicieron sentir su molestia. En un audio dirigido a estas, Esteban Maturana, llamó al "sentido de acción unitaria" y a que las decisiones externas "no pueden generar discrepancias internas entre nosotros".
Kevin Bustamante Médico de Familia, trabajador de Atención Primaria de Salud, militante del PTR.
Martes 17 de octubre de 2017

Sólo un año ha pasado de la épica lucha por el reajuste del año pasado, donde trabajadores y trabajadoras del sector público hicieron sentir su decisión de confrontar al gobierno y al ex ministro Valdés, finalizando en una épica jornada frente a La Moneda. Fue un mes de paros y movilizaciones en que las bases alzaron su voz por encima de las tibias decisiones que las dirigencias nacionales de la mesa venían tomando.
La otra cara de la moneda la vemos hoy, pues a cuatro días de la convocatoria al paro nacional, la MSP decidió en reunión extraordinaria deponer el acuerdo de movilización ante un carta enviada por el gobierno en la que manifestaba disposición a sentarse dialogar. Es decir, ¡recién la primera instancia para este 20 de octubre! cuando la alarma sin eco de la mesa viene amenazando desde principios de agosto.
Esto no dejó de generar ruido al interior de las organizaciones. Es así como Esteban Maturana debió enviar un audio-comunicado en el que da explicaciones de lo sucedido, buscando calmar los ánimos encendidos por esta muestra de subordinación a los coordinadores de la Mesa (agentes de la Nueva Mayoría).
De esta forma, Maturana se desgastó en ambiguas declaraciones mencionando por un lado que "la postura de la CONFUSAM fue categórica, nosotros estábamos por mantener la movilización" y al mismo tiempo nos dice que "sin embargo, también dijimos con claridad que nos íbamos a someter a los acuerdos de mayoría". Refiere que el Consejo Directivo Nacional (CDN) del gremio de la salud municipal resolvió que estaban "dispuestos a dar la pelea con todo lo que fuera necesario para lograr un buen reajuste salarial" y vuelve a entibiarse aclarando que "dijimos también, con mucha claridad, que no nos íbamos a quemar solos".
Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar por parte de trabajadores y dirigentes intermedios de la CONFUSAM, cuestión que su presidente definió sutilmente como "cariñitos". La salida que dio el CDN, burocrática y sin consulta a las bases, fue la de mantener la postura de la MSP, siendo "respetuosos de las decisiones que cada Federación tome sobre la base de la autonomía que hemos respetado siempre". Como sería el caso del regional de Valparaíso que, firmemente, decidió paro y movilización.
Finalmente, hace un llamado demagogo y con un vacío sentido de unidad al referirse a "que lo único que no nos puede ocurrir es que una decisión externa a nuestra organización se transforme en un elemento que genere disrupción interna...un llamado a la unidad de acción", pues "somos una de las organizaciones más fuertes de la mesa del sector público".
En conclusión, pretende desmarcarse del acuerdo de la MSP a la cual la dirigencia nacional de la CONFUSAM se sometió, pues no nos "íbamos a quemar solos", cuestión que se contradice con que "somos una de las organizaciones más fuertes".
Este llamado a la unidad y la "no disrupción" no es más que la frase de bronce que utiliza Maturana cada vez que se remece su poder de burócrata sindical al verse amenazado por las ideas y posturas que surgen dentro del gremio. Urge plantearse una nueva manera de dirigir estos sindicatos del sector público, un polo que agrupe a las bases, estas mismas que siempre debieron decidir qué hacer ante el anual conflicto por el reajuste y que mostraron convicción y combatividad el año pasado, lejos de los somníferos de sus dirigencias nacionales.