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Aborto Legal. Dirigentas obreras: “Este 25J salgamos a las calles por el aborto legal y libre”

Tres dirigentas sindicales responden a la realidad del aborto clandestino en Chile ¿Por qué luchan?

Lunes 23 de julio de 2018

La realidad del aborto en Chile y en toda Latinoamérica afecta principalmente a las mujeres trabajadoras y pobres. Ante este debate, tres dirigentas sindicales responden a la realidad del aborto clandestino en Chile.

¿Por qué luchan? Patricia Romo, Presidenta del Colegio de Profesores del comunal Antofagasta; Josseffe Cáceres, Dirigenta de la Asociación de funcionarios de la UMCE- ex Pedagógico-; y Beatriz Bravo, delegada sindical de la planta CTP de Correos Chile, hablan sobre problemas que enfrentan las mujeres trabajadoras, y los desafíos para avanzar en la conquista de sus derechos, junto a las organizaciones sindicales, con sus compañeros, organizaciones políticas y sociales.

- En el marco del desarrollo del movimiento de mujeres a nivel nacional e internacional, como lo vemos en Argentina con la reciente lucha por el aborto legal, libre, seguro y gratuito, ¿cómo crees que se podría conquistar esta demanda en Chile? ¿Qué rol cumplen las mujeres trabajadoras?

Patricia: El movimiento de mujeres a nivel internacional, ha tenido un importante impacto, que incluso se refleja en nuestros lugares de trabajo, donde se ha reabierto el debate, no solo en torno a esta demanda por el aborto, sino una serie de cuestionamientos a la violencia machista.

La realidad del aborto en Chile es crítica. Cobra la vida de mujeres de nuestra clase, y es porque sucede en la clandestinidad. Si uno ve las cifras, en este país se realizan -estimativamente- alrededor de 120.000 abortos clandestinos. De estos, las tres causales solo corresponden a un 3%, y la clandestinidad de las mujeres trabajadoras, jóvenes y adolescentes, no es la misma que la de las mujeres ricas. Para ellas, que sea clandestino significa ir a clínicas privadas -y clandestinas- del barrio alto, viajar al extranjero. Para nosotras, la clandestinidad implica riesgo de infección, desangramiento, la cárcel e incluso la muerte. Entonces, más allá de la decisión individual de cada una de nosotras, que también es fundamental, los abortos clandestinos son una realidad y un problema de salud pública que inevitablemente te lleva a discutir y pensar las ganancias de las clínicas privadas, el rol de la Iglesia y su injerencia en el Estado. Es muy concreto, estar en contra del aborto legal, libre, seguro y gratuito, no es estar a favor de la vida, sino a favor de los abortos clandestinos y muertes de mujeres.

Hoy se hace necesario conquistar una educación sexual integral en cada colegio y universidad y, asimismo, garantizar el acceso a métodos anticonceptivos para que las mujeres contemos con las herramientas preventivas para desarrollar una sexualidad responsable, y evitar los embarazos no deseados.

Josseffe: Lo que nos muestra la lucha en Argentina, es que la fuerza de la movilización es la que logró arrebatarle este triunfo en la Cámara de Diputados, y que el próximo 8 de agosto se discutirá en el Senado; y el rol que pueden jugar los y las parlamentarias revolucionarias, como desde el FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores), con nuestra compañera Myriam Bregman. En ese sentido, me pregunto por qué, si el Frente Amplio dice estar a favor del aborto legal, no ha impulsado con todo un proyecto de ley por esta demanda tan básica acá, y sobre todo, movilizaciones que la pongan en el centro.

Este 25 de julio nos tenemos que ver en las calles peleando por nuestro derecho, organizándolo en cada lugar de estudio y trabajo, para poner la fuerza de las y los trabajadores en la lucha por el aborto legal y libre, y mostrar que si lo logramos, podemos ir por mucho más.

- El Gobierno de la ex Nueva Mayoría implementó la cuota de género, es decir, empresa que tenga dotación femenina debe ser representada en las mesas de negociación colectiva ¿Qué piensan sobre esta política?

Josseffe: Efectivamente no es casual, más bien responde al avance del movimiento de mujeres en Chile, que viene copando las calles con históricas movilizaciones desde el 2016 y sobre todo ante el aumento de la proletarización femenina, donde a la fecha, somos el 50% de la fuerza laboral, lo que no es sin contradicciones. Las mismas políticas del Estado están al servicio de los empresarios, quienes nos mantienen en trabajos precarios, bajo el régimen del subcontrato, y con un mísero sueldo mínimo que, a todas luces, no alcanza para llegar a fin de mes, y nos mantiene en un círculo constante de endeudamiento y precarización.

Si vemos todo esto, la ley de paridad de género en las negociaciones colectivas o los cargos sindicales es profundamente insuficiente, sobre todo porque en los sindicatos, donde históricamente han dirigido los partidos de la ex NM, como el PC o la misma DC, la mujer desde el cargo sindical juega el “rol social y organizador” desde la directiva, y muy pocas veces un rol político, entonces la paridad se ve como un “favor” que nos tienen que conceder, cuando en realidad debemos avanzar a concebirnos como sujetas políticas, constructoras de nuestra propia realidad.

Necesitamos que nuestras demandas y peleas las abracen el conjunto de los trabajadores como lo que son: una lucha suya, pues somos el sector más oprimido y explotado, junto a los inmigrantes y jóvenes. En este sentido, estos cupos deben estar en función de nuestras demandas y nuestra organización, pero también, para recuperar nuestros sindicatos de los dirigentes burocráticos.

Beatriz: Para nosotras la clave pasa por la autoorganización. Es por esto que hemos impulsado Comisiones de Mujeres en distintos lugares de trabajo, como en la planta CTP de Correos Chile, con el objetivo de reivindicar las luchas que han marcado la historia de las trabajadoras, y organizarnos para cambiar de una vez nuestras condiciones, no solo en la planta y en el Correo, sino a nivel nacional como mujeres, lo que es un enorme desafío. Por ejemplo, en la planta un gran número de compañeras está a favor del aborto legal, libre, seguro gratuito; lo que nos empuja a luchar por una demanda que pueda cambiar concretamente nuestras condiciones de vida, en vez de solo ser vistas como dirigentas sindicales dedicadas a la organización y a las tareas administrativas del sindicato.

Patricia: Hoy, estamos frente a un envalentonamiento empresarial, con despidos y cierres de plantas enteras, como en Linares con Iansa, o en San Antonio con Maersk, dejando a familias sin sustento y en la calle. Pero también hay lugares concretos que muestran que sí podemos enfrentar estos ataques, como en FCAB Antofagasta, donde las mujeres y sus familias han sido un factor clave, y donde también desde la organización en lasComisiones de Mujeres podemos jugar un rol central.

Un ejemplo similar es el que hemos dado como profesores movilizándonos desde la base contra los despidos de dirigentas sindicales en los liceos, quienes luchaban por mejores condiciones laborales para el conjunto de los colegas; ese es el rol que tenemos las mujeres, un rol de luchar por la estabilidad laboral, por el paso a contrato indefinido, y por la defensa de nuestras compañeras que son dirigentas sindicales que luchan por estas demandas.

Josseffe: En esa línea, y tras la reciente aprobación del Estatuto Laboral Juvenil que golpea a los hijos e hijas de los sectores más empobrecidos que son quienes padecerán el desempleo juvenil y la merma de derechos que debe tener cualquier trabajador, más allá de si estudie o no como, por ejemplo, la previsión social, ¿qué podemos hacer nosotras las trabajadoras? Pues convertir la sensación de frustración y rabia en una vía de organización, junto a otras y otros trabajadores. Los sindicatos, las Comisiones de Mujeres, son espacios para comenzar a organizarnos ante esta realidad. En el ex Pedagógico, por ejemplo, creamos una Comisión de Mujeres que es un puntapié inicial, pero esperamos ser más fuertes, más aún en una universidad que está en crisis, donde existe la posibilidad abierta a que, por ejemplo, a los y las auxiliares y porteros nos pasen al subcontrato. La realidad para las mujeres trabajadoras está vestida de precariedad, es por esto que tenemos que conocer la potencialidad de nuestra organización y tomar estas tareas en nuestras manos.

- Durante el último periodo vimos lo que se denominó como el “mayo feminista” , donde no solo las autoridades universitarias tuvieron que responder a las demandas, sino también el Gobierno lanzando una agenda de género. Matthei, defensora del legado de la dictadura, se reivindicó feminista, y Michelle Bachelet se pronunció a favor del “aborto libre”. ¿Qué opinan de esto?

Beatriz: Es bastante contradictorio que mujeres como Matthei o la ministra Plá hablen a favor de los derechos de las mujeres' o se llamen feministas porque son mujeres que integran un partido profundamente machista, discriminador, que defiende los intereses empresariales, la moral conservadora de la Iglesia Católica, y que defienden a una clase totalmente contraria a la que pertenecemos las trabajadoras y mujeres pobres, entonces es más bien un oportunismo hipócrita. En el caso de Bachelet, si bien pertenece a la centroizquierda y sectores que se denominan progresistas, o habla a favor del aborto libre, lo cierto es que en su gobierno no otorgaron el aborto legal, y lo limitaron al aborto tres causales, por la presión de las movilizaciones en las calles. Tampoco la ex Concertación, que gobernó por 20 años, lo hizo.

Creo que todas esas mujeres son más bien feministas burguesas, de la clase empresarial. Ellas quieren el empoderamiento al estilo de Merkel, de las empresarias en las gerencias, quieren más mujeres rectoras, jefas. Yo también soy mujer, pero no me confundan. Yo soy una mujer obrera, de la clase trabajadora, y nuestra lucha por la emancipación de las mujeres es inseparable de la lucha contra el capitalismo, contra la explotación; y, por ende, contra los empresarios, la Iglesia y el Estado. Mis compañeros que son haitianos me ubican en la vereda contraria a Bachelet que impulsó políticas de militarización enviando tropas chilenas a Haití.

Como trabajadora es innegable que somos muy distintas. Con las compañeras cuando nos hemos organizado para luchar, por ejemplo, por mejorar nuestras condiciones laborales, o como ahora que queremos fortalecer la Comisión de Mujeres, quienes están en contra de nosotras son las gerentas y las jefas. Y a nuestro lado, están nuestros colegas.

-Como mujeres trabajadoras, feministas socialistas, ¿cuáles creen que son los desafíos que tiene el movimiento de mujeres en Chile?

Josseffe: El movimiento de mujeres tiene una enorme fuerza nacional e internacional, que partió hace dos años, con una demanda muy básica por “Ni Una Menos”, es decir, no queremos que nos maten, que nos golpeen, muy de defensa de nosotras mismas, y hoy, la pelea en Argentina muestra cómo puede avanzar de un derecho tan básico, pero tan difícil de conquistar, porque hay quienes se enriquecen y benefician con nuestra miseria, pues generamos más mano de obra barata. Hoy quienes hemos decidido levantar las ideas de un feminismo socialista, peleamos por aumentar nuestros derechos democráticos, que son necesarios y fortalecen nuestra moral como mujeres, fortaleciendo también nuestro objetivo: sembrar otra sociedad, y que seamos las mujeres trabajadoras, junto a nuestros compañeros varones, estudiantes, pueblos originarios, inmigrantes, quienes demos esta pelea.

Este movimiento tiene un enorme desafío, y nosotras también, pues tenemos que llevarlo a los lugares de trabajo, y que la fuerza de nuestra clase, los y las trabajadoras, peleando por él, puede hacernos lo suficientemente fuertes para ir por más, y avanzar a cuestionar no solo la opresión a las mujeres, sino la explotación al conjunto de la clase obrera, la miseria que genera el capitalismo, que cada vez enriquece a un pequeño puñado en el mundo entero, mientras nos arroja a millones a la desocupación y la miseria, al hambre, pobreza y muerte. En palabras de una enorme mujer, Rosa Luxemburgo, luchemos “por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.