lid bot

VENEZUELA. Dirigente opositor venezolano es recibido en calidad de “huésped” por la Embajada de Chile

Dentro de la profunda crisis del gobierno de Nicolás Maduro, existe una represiva respuesta hacia las demandas tanto de los trabajadores y el descontento social, como también a las reacciones de la oposición derechista que se está levantando en Venezuela.

Viernes 7 de abril de 2017

Roberto Enríquez, opositor al gobierno de Maduro y presidente del Partido Social Cristiano se refugió este miércoles en la residencia del embajador de Chile en Caracas que le otorgó la calidad de huésped, "Es una mínima muestra de solidaridad que tiene que hacer Chile con el pueblo venezolano en momentos de crisis, como en el pasado", dijo Juan Carlos Latorre, presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América, había información de que su detención por una supuesta traición a la patria "era inminente".

La senadora Carolina Goic, presidenta del Partido Demócrata Cristiano (DC), destacó la acogida otorgada a Enríquez: "A mí me parece muy bien que nuestro país lo acoja en la embajada como huésped y se tomen todas las medidas para garantizar su seguridad. Nadie puede ser perseguido por sus ideas políticas, menos en una situación donde no se garantizan las condiciones mínimas para el funcionamiento de la democracia".

Numerosos compañeros del dirigente agradecieron a las autoridades chilenas la acogida. El secretario general del Copei, Robert García, expresó su gratitud en su cuenta de Twitter a la presidenta Michelle Bachelet “por recibir en la residencia oficial de Caracas” a Enríquez.

El opositor permaneció más de dos días desaparecido antes de pedir protección en la residencia del embajador chileno en su país. Según medios locales, Enríquez fue detenido por funcionarios militares el pasado lunes por traición a la patria.

El primer vicepresidente del gobernante Partido Unido Socialista de Venezuela, Diosdado Cabello, alertó ayer sobre supuestas "acciones de un golpe de Estado" de la oposición venezolana en contra del Gobierno, en complicidad con funcionarios militares. En este sentido, difundió una serie de vídeos con presuntas conversaciones telefónicas entre varios de los presuntos implicados, entre ellos Enríquez, de quien dijo que "está huyendo" de la justicia.

Estos hechos han profundizado la polarización política en Venezuela, donde el gobierno de Maduro, cada vez más apoyado en las Fuerzas Armadas, se manifiesta en plena ofensiva contra cualquier crítica u oposición a sus actos antidemocráticos.
Los trabajadores, trabajadoras y el conjunto del pueblo pobre no tienen voz en esta disputa, cada vez es más claro para mucha gente que la oposición llegó a la Asamblea Nacional no para buscar solución a las miserias, sino para sus propias aspiraciones de retomar el poder político. “Todos ellos están bien, no pasan hambre, tienen dólares, no hacen colas, ¡todos, de ambos bandos!”, es un comentario lleno de saber popular que comienza a escucharse con frecuencia.

Los años de Chávez en el gobierno dejaron, entre otras cosas, un amplio entramado de leyes que criminalizan las luchas obreras y populares, eliminan el derecho a huelga y la autonomía sindical, es decir, restringen libertades y derechos democráticos importantes para la lucha de los trabajadores, pero la derecha no llegó a la Asamblea para desmontar eso, ni siquiera lo intentaría, son leyes que ella misma podrá usar contra la clase obrera en caso de volver al poder. Lo que sí hicieron desde el primer día en la Asamblea, además de hacer demagogia con el ticket de alimentación para los jubilados y pensionados –una demanda real, legítima y urgente-, fue declarar que su objetivo era salir de Maduro en pocos meses. Como parte de su propia pugna, aprobaron hace unos meses la declaratoria de “abandono del cargo” de Presidente de la República por parte de Maduro.

A su vez, las condiciones antidemocráticas de la “renovación” de los partidos que impuso el gobierno avanza hacia un sistema con presencia solo de los partidos mayoritarios que cuentan con gran maquinaria económica, donde quienes se han quedado sin expresión política legal para las elecciones son las corrientes que se ubican a la izquierda del gobierno, que se reivindican anticapitalistas o que expresan las luchas del movimiento obrero, porque la derecha seguirá teniendo expresión en sus partidos hegemónicos.

Corresponde rechazar el estado de excepción y cualquier restricción a las libertades democráticas, luchar por las más plenas libertades para la asociación, organización y movilización, y plantear una alternativa donde se pueda expresar la voluntad de los trabajadores y trabajadoras del pueblo venezolano.


Javier Ilabaca

Estudiante de Periodismo, Universidad Central de Chile