La oferta del gobierno consiste en $300 más, bajo amenaza de descuentos. Las conducciones provinciales vuelven a engañar a la docencia. La oposición adelantó su rechazo. Las asambleas y la votación por escuela serán decisivas.
Miércoles 18 de abril de 2018 14:05
Tras dos semanas de tregua sindical, pese al decretazo que clausuró ilegalmente la paritaria y las amenazas de descuentos antisindicales, el gobierno y los gremios docentes retomaron las negociaciones.
La “nueva” oferta consiste en $300 que la anteriormente rechazada. Pero duplica los importes en negro para ítems como el de “Aportes de Material Pedagógico” que, además, no lo percibirán los docentes jubilados. Otro de los puntos relevantes es que la toma de posesión de secundaria sería el 1 de junio. Finalmente, otra “novedad” es que la cláusula gatillo se evaluaría dos veces al año, empezando desde mayo y no desde septiembre. Siempre en base a las cifras del IPEC, instituto que depende de… Lifschitz. Todo esto, bajo la amenaza del decretazo y los descuentos ilegales. No hay que aceptar más estos chantajes.
El porcentaje ofrecido no solo está por debajo de la inflación real, sino por debajo de las proyecciones del gobierno de Macri. Pero más concreto aún es que, el salario de un maestro de grado santafesino alcanzaría los $19.865 en marzo, y los $21.434 recién en agosto, mientras que la canasta básica estimada para el mes de marzo es de $29.085. Con la propuesta de Lifschitz solo nos alcanza para pagar los servicios básicos para el hogar estimados en $21.041,92. ¿Acaso hace falta más explicación para entender la bronca docente y por qué es necesario rechazar esta oferta?
A contramano, y en franca colaboración con el gobierno ajustador, las conducciones de Amsafe y Sadop, se sentaron a negociar a espaldas de los docentes y garantizando la tregua. Ahora, tras la “nueva” oferta, volvieron a defenderla como superadora y comenzaron la campaña del miedo sobre los peligros de no aceptar la oferta.
Entrevistada por La Izquierda Diario Sonia Alesso, luego de enumerar los “beneficios” de la oferta, señaló: “El no descuento de los días de huelga está condicionado a la aceptación o no de la propuesta”, a lo que agregó que el decreto con el que amenaza el gobernador “también va a estar supeditado a la aceptación o no de la propuesta”. En la misma sintonía hizo declaraciones la representante de Sadop, Patricia Mounier. Cuesta creer que estas sean las representantes sindicales y no voceras del ministerio.
Ya circulan audios y mensajes que llaman a la aceptación. Pero más vergonzoso aún es la planilla explicativa de la oferta que envía la propia conducción provincial donde incluyen el 1,1% de lo adeudado por la cláusula gatillo del 2017, vendiendo (mintiendo) la oferta como si llegase a 19,7% y en otros casos al 21,3%. Nos preguntamos: ¿quién confeccionó esa planilla, Alesso o Balagué?
La conducción provincial sabe que la soga del amiguismo con los ajustadores puede cortarse en cualquier momento. Por eso se apura en hacer el trabajo sucio del gobierno y prepara el desembarco en las Asambleas Departamentales de decenas de militantes que nunca aparecen por las actividades gremiales e incluso han levantado locales paralelos como en Rosario. Buscan aparatear las asambleas e imponer el chantaje gubernamental con apariencias democráticas.
Por ello, desde Agrupación Marrón que impulsa el PTS en el Frente de Izquierda, llamamos a toda la docencia de Santa Fe, a defender la democracia sindical y de base yendo masivamente a las asambleas de hoy para evitar que nos impongan la aceptación de esta vergüenza salarial 100% en sintonía con el ajuste que vienen aplicando Macri y el resto de los gobernadores peronistas. La voluntad de lucha sigue en pie en toda la provincia. No hay que permitir que la conducción provincial vuelva a desviarla, ahora, con meros objetivos electorales para el peronismo 2019.
Necesitamos unificar a toda la oposición provincial para garantizar una votación transparente y el rechazo gane la mayor cantidad de departamentos posibles, y retomar un verdadero plan de lucha hasta derrotar la política de ajuste sobre nuestros salarios y la educación pública.
Es necesario que el día de la votación de las mociones por escuela, impulsemos asambleas con desobligación, en común de docentes y estatales, junto a los estudiantes y la comunidad educativa, que construyan desde las bases un plan de lucha para ganar. En Rosario, las urnas tienen que estar también en la movilización del jueves.

Sebastián Quijano
Nació en Málaga en 1980 y vive en Rosario desde 1992. Es militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y docente de Filosofía.