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Red Internacional
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CORONAVIRUS - BAHIA BLANCA. Docentes de la UNS ponen en debate las condiciones del inicio de clases

Un grupo de docentes del Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur (UNS) elaboraron un documento donde ponen en discusión cuestiones de fondo en relación a las condiciones en que se da el inicio de clases

Viernes 17 de abril de 2020

Reproducimos el documento:

CARTA ABIERTA ANTE EL INICIO DE CICLO LECTIVO EN LA UNS

En el contexto del inicio del ciclo lectivo en la Universidad Nacional del Sur, deseamos manifestar las condiciones en el que se da el mismo. Lejos de presentarse éste como una situación excepcional para debatir y revisar (por los medios de comunicación posibles) frente a la pandemia que sufrimos, sostiene un inicio bajo la forma de la virtualidad, que, nos generan una serie de inquietudes manifestadas en varias dimensiones, de las cuales hoy queremos poner en alerta.
En una dimensión administrativa será un inicio aparentemente “normal” producto del arduo y valorable trabajo del personal no docente durante este tiempo, para que docentes y alumnos podamos acceder a las plataformas virtuales y sitios de la universidad. Son además quienes siguen garantizando el funcionamiento de dependencias “esenciales” de nuestra casa de estudios.
Queremos poner el foco en la dimensión pedagógica, social y laboral. En lo pedagógico, que involucra el enseñar y el aprender, dudamos que todas las materias puedan enseñarse por medios virtuales, trastocando el vínculo alumno – docente y el seguimiento que se realiza del aprendizaje. Resulta muy difícil en materias prácticas, de laboratorio, de salida al campo, e incluso en muchas otras áreas profundizar en los contenidos por medio de soportes virtuales. En este sentido, entendemos que una clase es mucho más que contenidos: es ante todo “relaciones”, vínculos con otras personas y con el objeto de estudio. La clase es multitud de personas discutiendo, intercambiando, debatiendo. Es multiplicidad de realidades que hoy se encuentran cruzadas por una situación inédita en nuestra universidad, sin embargo, lo que es inédito en nuestro ámbito ya es un hecho en otros como el privado o, por ejemplo, el provincial bonaerense. Éste ofrece a lxs adultos planes de terminalidad virtual por medio del programa Adultos 3.0 luego de haber cerrado en el 2018 los Bachilleratos de Adultos -pasando a la población estudiantil adulta a dos modos de finalización de estudios: virtual y algunos pocos CENS- este antecedente es inquietante a la hora de prever futuros escenarios posibles en materia educativa que, en un marco neoliberal de tendencia global como en el que estamos, permite pensar reformas educativas tendientes al achicamiento del Estado en pos de una reducción del gasto público.
En el plano laboral nuestro trabajo no es solamente subir textos u otros recursos a una plataforma, más allá de los tutoriales o apuntes orientadores que se provean a lxs alumnos. Nuestro trabajo es en colectivo y en este sentido nos preocupa que se sobreestime el teletrabajo en el contexto presente y futuro. La docencia y la investigación universitaria es ya de por sí un trabajo sometido a una cantidad de exigencias y responsabilidades no remuneradas que desde el trabajo permanente en el hogar solo se multiplicarán. Gran parte de los docentes no poseen dedicación exclusiva, y cuentan con salarios por debajo de la línea de la pobreza, con lo cual combinan varios empleos del ámbito público y/o privado para llegar a fin de mes.
Las nuevas modalidades de explotación laboral vienen por el teletrabajo en un contexto de “uberización” de las condiciones de trabajo en el mundo. Es la forma ideal de explotación, en una consideración de los sujetos como individuos aislados, no como un colectivo organizado. En este sentido, nuestra preocupación radica en que podría convertir la modalidad virtual de excepción en norma. Si permitimos que se instale esta concepción de trabajo (sin instancias de debate colectivo sobre la misma), resulta sumamente preocupante y regresivo en lo que hace a nuestros derechos laborales, y asumirnos en los trabajos fuera del ámbito doméstico para el caso de las mujeres, derechos que llevaron décadas y siglos conquistar. A esto se suma que el “cuidado” que significa quedarnos en casa, conectados a la computadora o al celular, es terreno fértil para promover, siguiendo a Hazaki (2019) una reforma laboral que ya no pretende la extensión de la jornada laboral, sino que el trabajo impone estar conectado, ocupando todo el tiempo humano, modificando aquel tiempo analógico, donde aún existía el tiempo de trabajo separado del dedicado al ocio.
En el plano social, una universidad no es solo la función de docencia, es también extensión, investigación y participación política. Limitar este inicio a un mero dictado en plataformas de algunos contenidos es restringir el derecho a una educación universitaria de calidad y en el más profundo sentido de lo que la historia de la universidad argentina ha legado al continente. Consideramos que decisiones de este tenor deben ser puestas en discusión y decisión de la manera más amplia y democrática, en instancias donde todxs los docentes, personal no docente y alumnos puedan tener voz y ser sujetos en la construcción de medidas que los afectan directamente.
Nuestra universidad no puede estar ajena a la realidad de miles de familias que vieron disminuir o directamente cortarse su fuente de ingresos. Muchos de nuestros estudiantes trabajan para costear sus estudios o ayudar a sus familias. Hoy la juventud es el sector más golpeado por la falta de oportunidades, cuando muchos perdieron sus trabajos al tener que cumplir el aislamiento obligatorio o siguen expuestos a trabajar en negro sin derechos ni protección sanitaria.
Garantizar el acceso a tablets o dispositivos electrónicos para los alumnos que no los poseen, no exime a nuestra universidad de tener que garantizar el cumplimiento real del acceso a la educación. Debe hacerse efectivo un plan de emergencia de becas y ayudas económicas a todxs los alumnos y sus familias que lo necesiten, poner el comedor a disposición con menú gratuito para todxs ellos. Si esto se concretase, es posible que se evite el abandono de cientos de estudiantes por necesidades básicas no satisfechas, situación que se repite con cada crisis económica y social.

Un colectivo de Profesorxs del Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur ante la pandemia.