El presidente de EEUU no asistirá a la apertura de la nueva embajada estadounidense prevista a principios de este año. Esta decisión le ahorrará toparse con grandes protestas.

Alejandra Ríos Londres | @ally_jericho
Viernes 12 de enero de 2018 20:06

Trump ha alegado que no concurrirá a la inauguración de la nueva embajada por considerarla un negocio ruinoso de la Administración de su predecesor, Barack Obama. En su cuenta de Twitter, Trump escribió: "El motivo por el que he cancelado mi viaje a Londres es que no estoy de acuerdo con que la Administración de Obama vendiera la que quizás sea la mejor embajada y mejor situada en Londres a precio de saldo, para construir una nueva en una mala ubicación por 1.200 millones de dólares. Un mal negocio. Querían que yo cortara la cinta. ¡No!", ha tuiteado el presidente.
La decisión del plan de trasladar la sede diplomática En Grosvenor Square – una exclusiva zona en el centro londinense – a Nine Elms, en el sudeste de Londres, en realidad, la tomó el gobierno anterior de George W. Bush cuando Obama aún no había sido elegido.
La decisión de Trump no deja de ser una mala noticia para May. La primera ministra fue la primera mandataria en visitar la Casa Blanca. Su encuentro se plasmó en una foto de ocasión en la que se los ve tomados de la mano. Sin embargo, esta relación fraternal contrasta radicalmente con el ámbito de los miles de activistas que recorrieron el centro londinense protestando cuando Trump asumió la presidencia.
El 21 de enero de 2017 unas 100,000 personas marcharon por las calles londinenses. La Women’s March (Marcha de las mujeres) en la capital fue una de las cientos que tuvieron lugar en las ciudades más importantes del mundo desde Dublín hasta Cape Town y Budapest a Calcuta denunciando los comentarios misóginos, las acusaciones racistas y la negación del cambio climático de Trump.
A la promesa de los activistas de organizar protestas masivas ante una eventual visita oficial se suma la negativa de los diputados británicos a concederle a Trump la oportunidad de dirigirse al parlamento británico. Estas visitas de Estado – diferente de la de trabajo que Trump suspendió hoy, no ha sido oficialmente anulada, pero sigue sin tener fechas, pese a que se planean con gran antelación por todo el despliegue protocolario – el invitado se aloja en el palacio de Buckingham y es huésped de la reina.
La visita de estado “en suspenso” fue reemplazada por una modesta “visita de trabajo”, menos formal que incluía “cortar la cinta” de la embajada y reuniones con May. Sin embargo, incluso este modesto plan fue abandonado y fuentes gubernamentales sugirieron que el secretario de estado, Rex Tillerson, inaugurara en su lugar la nueva sede diplomática considerada la del más alto nivel, más seguro y mayor sofisticación tecnológica jamás construida por los EEUU.
Las relaciones entre el Reino Unido y Trump se están revelando difíciles. La primera ministra conservadora lo invitó a realizar una visita de Estado en cuanto él ascendió al poder, anhelando su apoyo cuando el Reino Unido se apresta a romper con la Unión Europea.
El ministro británico de Relaciones Exteriores, Boris Johnson (con un lenguaje que cada vez se parece más al de Donald Trump), lamentó la cancelación del viaje a la vez que acusó a los laboristas – concretamente al líder del partido, Jeremy Corbyn y al alcalde de Londres, Sadiq Khan, – de hacer peligrar la relación con Estados Unidos por alentar manifestaciones contra Trump. Corbyn convocó a protestar el día de la inauguración de la embajada para enviarle “un claro mensaje” de oposición a las acciones de Trump, como el retuiteo de las declaraciones del grupo de extrema derecha “Britain First”. Khan, por su parte, declaró que el presidente no era bienvenido en la ciudad y que “por fin había captado el mensaje”.
Boris Johnson, ansioso de sellar un acuerdo comercial con la principal potencia mundial escribió en Twitter: “Estados Unidos es el primer inversor en el Reino Unido. Sin embargo, Khan y Corbyn parecen decididos a poner en riesgo esta relación crucial”, describiendo al alcalde como ese “fantoche presumido del Ayuntamiento”.
La respuesta del gobierno conservador no hace sino confirmar la determinación de May de mantener una estrecha relación con Trump, a pesar de las acusaciones de sus relaciones con la extrema derecha.
En un día que no deja de deparar sorpresas, el mandatario estadounidense ha desatado una condena global luego de que su frase racista “por qué recibimos a gente de países de mierda”, ha han dado la vuelta al mundo ocasionado un extendido rechazo dentro y fuera de EE UU. Sus insultos no pueden tapar quién es la verdadera mierda.