El nuevo presidente niega fondos a organizaciones que practiquen o asesoren sobre el aborto en el extranjero. Revive así una política republicana desde 1980.
Lunes 23 de enero de 2017
Luego de las masivas marchas de mujeres que reunieron a un millón de personas, no sólo en Estados Unidos, sino también en México, Brasil y en diversos países de Europa, Donald Trump responde con una medida que atenta uno de los derechos fundamentales de las mujeres: el derecho al aborto.
El presidente de EE.UU. firmó ayer una orden ejecutiva que prohíbe el uso de fondos del Gobierno para subvencionar a grupos que practiquen o asesoren sobre el aborto en el extranjero, una política republicana que data de la década de 1980 y que su predecesor, Barack Obama, había cancelado.
La concesión o no de fondos gubernamentales estadounidenses a dichos grupos en el exterior ha sido un asunto polémico en las últimas Administraciones, que los han autorizado durante mandatos demócratas y prohibido durante los republicanos.
Esta prohibición, que se conoce como "la política de la ciudad de México" porque se anunció en una conferencia de la ONU celebrada en esa ciudad en 1984, representó una de las piedras angulares de la política social de Ronald Reagan (1981-89).
Bill Clinton la abolió durante su mandato (1993-2001) y George W. Bush (2001-2009) la abrazó de nuevo, mientras que Obama acabó de nuevo con ella en su tercer día en el poder, también un 23 de enero.
Una ley aprobada hace más de cinco décadas ya prohíbe que las organizaciones extranjeras usen fondos del Gobierno estadounidense para llevar a cabo abortos o alentar su práctica, pero Reagan fue más allá al impedir siquiera la concesión de fondos a cualquier grupo que usara otros medios financieros para conseguir esos fines.
Su firma de la orden ejecutiva se produjo un día después del aniversario de la sentencia en el caso "Roe contra Wade", que legalizó el aborto en Estados Unidos en 1973, y despertó críticas de varios legisladores demócratas, como la senadora Jeanne Shaheen.
"El restablecimiento de esta política ignora décadas de investigación y pone la ideología por encima de las mujeres y las familias", indicó Shaheen en un comunicado.
Durante la campaña electoral, Trump había planteado sin vueltas que "tiene que haber algún tipo de castigo" para las mujeres que abortan, lo que generó en su momento una ola de críticas.
La medida podría afectar las actividades de la rama internacional de Planned Parenthood, una organización estadounidense que proporciona servicios de salud reproductiva en más de 180 países y que se ha convertido en blanco de los ataques de los republicanos.
Cecile Richards, presidenta de esta organización, ya se había pronunciado durante la campaña electoral sobre los dichos de Trump, planteando que este "está expresando las motivaciones de todos lo que votan a favor de restringir el acceso al aborto. Se trata de controlar a las mujeres".
Estados Unidos destina actualmente cerca de 544 millones de dólares en asistencia a la planificación familiar en todo el mundo, según datos de la Agencia de Cooperación Internacional de Estados Unidos (USAID).