La recién electa vicepresidenta de la Fech, Bárbara Brito, es clara: “no podemos permanecer indiferentes ante la elección de Trump en Estados Unidos. La presidencia norteamericana es una palanca de poder determinante en el panorama mundial. Un tipo como él, un empresario machista y racista, que odia a las mujeres, representa todo lo que combatimos día a día".
Sábado 12 de noviembre de 2016
La Izquierda Diario: ¿Pero Hillary Clinton tampoco era una alternativa?
Absolutamente no. Si bien en los medios –que la apoyaban mayoritariamente- quisieron resaltar que era la primera mujer que llegaba a la competencia presidencial y que eventualmente podía transformarse en la primera presidenta mujer de la historia, considero que no era una alternativa. No iba a gobernar de manera distinta a los políticos empresariales. En este caso, son cruciales los intereses materiales, la clase social y el rol político. Una joven feminista decía “Puede que Clinton sea una mujer, pero también es blanca, rica, privilegiada y heterosexual”. Aunque el hecho de que una mujer compita por la presidencia de los Estados Unidos, es novedoso, pues siempre a las mujeres nos han relegado a roles secundarios y ocultos del espacio público, no hay que perder de vista que Hillary Clinton es una representante de los intereses más granados de la burguesía imperialista norteamericana, profundamente retrógrada. La misma Hillary Clinton apoyó leyes como DOMA, que indicaba que ningún Estado está obligado a reconocer relaciones entre personas del mismo sexo o una reforma al sistema criminal que devino en más encarcelamiento para latinos y afroamericanos.
En relación a su rol internacional, Clinton aconsejó el 2011 a Obama a bombardear Libia, mientras en la zona se desarrollaba la primavera árabe. Tiene vinculación con grandes magnates y banqueros. Es parte de la elite política del Partido Democrático, un partido imperialista.
La Izquierda Diario: ¿Crees que este acontecimiento –la elección de Trump- es un tema relevante para el movimiento estudiantil?
No sólo para el movimiento estudiantil, para el mundo entero. Estados Unidos continúa siendo la principal potencia mundial. Te invito a pensar algo: Si realmente se implementa el plan económico de Trump: un proteccionismo nacionalista: elevar los impuestos a los productos chinos y mexicanos, reducir radicalmente los impuestos a los empresarios nativos de Norteamérica; si realmente el racismo y la segregación se hacen política de Estado y se construye la muralla en la frontera con México; si realmente se deportan millones de inmigrantes y se restringe radicalmente el ingreso a los musulmanes; si se naturaliza que un presidente puede denominar “una conversación de muchachos en un gimnasio” a sus chistes acerca de obligar a las mujeres a ser besadas y tocadas, es decir, si la violencia de género se instala con comodidad a la cabeza de la principal potencia imperialista del mundo; nada auspicioso podremos esperar.
Trump, es además un tipo que se burla incluso de una problemática muy preocupante como el calentamiento global. Para el sólo se trata de bajarle los impuestos a las empresas para que ganen más. Es verdad que en su propio partido, el Republicano, se celebra la retención de la mayoría en ambas cámaras. Pero hay quienes se opusieron a su candidatura. Aun así, la presidencia es la principal palanca del poder.
La Izquierda Diario: ¿Cómo ves que la elección de Trump podría impactar en Chile?
Para pensar un poco en los posibles impactos de esto en Chile, piensa en lo que dijo el senador Alejandro Guillier que viene perfilándose como figura presidencial de la Nueva Mayoría: “Si me toca trabajar con él, tengo que ser singularmente prudente, porque mal que mal es el tío Sam.” Yo creo que esta actitud del senador Guillier es una muestra de la actitud que tienen los sectores políticos y económicos dominantes de países como Chile ante la gran burguesía imperialista norteamericana.
¿Cuál es esa actitud? Una actitud subordinada. Bachelet no dejó de cumplir el protocolo de enviar saludos. Aunque todos ellos, la Nueva Mayoría y el Chile Vamos deslicen una u otra crítica, se subordinarán de todas maneras, pues la burguesía chilena y sus representantes, comparten intereses con los grandes monopolios y poderes internacionales.
Piensa que los Estados Unidos son el segundo socio comercial más importante para Chile. Piensa que muchas empresas de allá tienen presencia acá. Piensa en cómo los conglomerados del duopolio defendieron al grupo Laureate. ¿Te imaginas a los futuros diplomáticos de Trump desplegados en el mundo defendiendo los intereses económicos imperialistas? ¿Te imaginas cómo reaccionarían los capitales que tienen intereses puestos en el cobre si abriéramos seriamente una discusión y un movimiento por su renacionalización bajo gestión de los trabajadores para financiar la educación y la salud? Creo que en este marco, incorporar una visión internacionalista y antiimperialista es importante para el movimiento estudiantil. Yo creo que es algo que deberíamos buscar desarrollarlo con fuerza durante el año que viene. Y el movimiento de mujeres y feminista creo que desde ya puede tomar posición frente a este acontecimiento, pues Trump representa mejor que nadie la alianza entre patriarcado y capitalismo. Pero Hillary Clinton, que apeló al voto de las mujeres, tampoco es mejor. Ella encarna la alianza con los bancos y los intereses imperialistas asociados a la guerra y también, más allá del discurso, reproduce el patriarcado.
Al no existir una alternativa política de las y los trabajadores, las mujeres, las comunidades latina y afroamericana; la rabia de masas contra la elite norteamericana se canalizó en la votación hacia Trump. Muchos lo votaron en señal de rechazo a la elite. Pero su política sólo augura mayores penurias para las oprimidas y explotados del mundo. Es necesario que como movimiento estudiantil –y en otros sectores de la sociedad- seamos capaces de analizar esta situación y prepararnos. Si Trump quiere un imperialismo agresivo, entonces estudiantes, mujeres y trabajadores, en el mundo y en Chile, nos organizaremos para combatirlo. Mi intención es contribuir a esta pelea.