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Primarias Estados Unidos. Donald Trump y Hillary Clinton festejaron en Nueva York

Con la mayoría de los votos escrutados, Donald Trump y Hillary Clinton se impusieron en Nueva York. Los festejos del martes serán breves, antes de ingresar en la última y decisiva etapa de las primarias.

Celeste Murillo

Celeste Murillo @rompe_teclas

Miércoles 20 de abril de 2016

Trump se quedó con todo

Con más del 70 % escrutado, Donald Trump alcanzaba fácilmente el primer lugar en la interna republicana, con el 60,3 % y casi todos los 95 delegados en juego. Dejó muy atrás al gobernador de Ohio John Kasich (moderado) y el senador por Texas Ted Cruz (derecha conservadora). Trump llegó a Nueva York con una victoria asegurada y el respaldo nada menos que del exalcalde Rudolph Giuliani, un semihéroe entre los republicanos.

Sin embargo, para Trump el principal desafío no se jugaba en Nueva York, aunque la victoria ayuda, sino que se definirá en las próximas semanas hacia la convención republicana. Con esta victoria, Trump se queda con 851 delegados, relegando a Cruz a un lejano segundo lugar con 559. Pero si no alcanza los 1.237 delegados necesarios para la nominación, se concretaría la posibilidad de una convención abierta o negociada, donde se reabra la discusión sobre quién sería el mejor candidato a presidente.

En las últimas semanas, esta parece ser la apuesta de parte del establishment del partido, incómodo con la delantera del multimillonario que se transformó en vocero de la bronca de la base republicana. El principal problema de esta salida es, justamente, la base del partido. Según una encuesta de CNN, entre los votantes republicanos, el 68 % cree que el candidato debe ser aquel que haya obtenido la mayoría de los votos en las primarias (aunque no los convenza el candidato).

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Festejo de Hillary pero todavía sin alfombra roja

Con el 81 % escrutado, la interna demócrata terminaba con un 57,6 % para Clinton y un 42,4 % para Sanders. Hillary apostó muy fuerte a una victoria política decisiva en Nueva York, estado al que representó en el Senado y donde se considera local. Luego de siete derrotas, la campaña de Clinton buscaba desesperadamente una victoria que le devolviera el impulso y el entusiasmo que le vienen siendo esquivos en las primarias.

La importante victoria de Clinton no parece alcanzar para sacar de carrera a Bernie Sanders. Pero lo que es más preocupante para Clinton y el establishment demócrata es la imposibilidad de desactivar la campaña del senador de Vermont, a quien la juventud adoptó como candidato y reconoce como vocero de su descontento con la elite política de Washington y los millonarios de Wall Street. Vale la pena señalar que, según una encuesta de CNN, el 72 % de los votantes entre 18 y 29 años eligieron a Sanders como candidato, y solo el 28 % de ellos votó por Clinton. Esta sigue siendo una verdadera piedra en el zapato para la exsecretaria de Estado.

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Aun con la victoria de Nueva York Hillary no puede asegurarse la nominación ni la renuncia de su contrincante. Sin duda es difícil que Sanders se imponga, aun si terminara parejo en delegados con mandato (votados en las primarias), sin el apoyo de los “superdelegados”, que favorecen claramente a Clinton. Pero esto no resuelve el interrogante de cómo reaccionará la base electoral de Bernie Sanders y cómo jugará en una potencial candidatura presidencial de Clinton. Quedan por delante varias semanas de primarias, incluido el gigante California, para saber cuán definida llega la carrera a la convención demócrata.


Celeste Murillo

Columnista de cultura y géneros en el programa de radio El Círculo Rojo.

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