El uso de la estrategia televisiva y radial por parte de las y los políticos está dando que hablar. Y esto porque la carrera por ocupar cargos públicos de importancia como la presidencia o una gobernación está en pleno desarrollo, por lo que el “respaldo” que se puedan dar quienes debiesen ser “rivales políticos” no cae bien entre las distintas bancadas.
Sábado 12 de octubre de 2019
Tal es el caso de la dupla compuesta por Joaquín Lavín (Alcalde de Las Condes y militante de la UDI) y Francisco Vidal (vicepresidente del PPD), que a diferencia de otras como Pablo Vidal (militante de RD) y Manuel José Ossandón (militante de RN), son de las parejas más estables en los medios de comunicación. De hecho Vidal y Lavín, llevan casi cuatro años repitiendo la formula en el programa “Polos Opuestos” de la radio El Conquistador alcanzando un “éxito indiscutido”, según la emisora “no es un ring de boxeo sino una terraza donde estos dos expertos enseñan, opinan, concuerdan, disienten, y se ríen un poco de la vida política chilena”.
Además del programa radial, es en programas como El Informante y los matinales donde muestran su complicidad y exponen sus ideologías. La apuesta es hacer un ejercicio político en un espacio poco habituado al diálogo político partidista; en el fondo se busca llegar a un público de voto sensible como son las mujeres, pensionados y jóvenes.
Este protagonismo político incomoda a varios. Tal es el caso de José Antonio Kast quien mediante un tweet hace tres días expuso su molestia por permitir una vitrina electoral cuando nadie más la tiene, de hecho hace un par de meses interpelo directamente a Luksic diciendo que este ya tiene su candidato y que a ellos no los han dejado ir a exponer sus ideas al matinal. Por otro lado, está la crítica que realizan los militantes de sus respectivos sectores.
A Lavín le critican estar “blanqueando a Vidal” dejándolo en una posición óptima para una eventual candidatura a la gobernación o a las presidenciales en desmedro de él mismo que lidera encuestas como el candidato a presidente de la coalición Chile Vamos. Por su parte a Vidal, lo critican por “tratar muy bien” a Lavín, pero este se defiende señalando que su diferencia con él es ideológica, ya que Lavín es de derecha y el de “izquierda”, por lo que hay que ver la situación “como una oportunidad de poder transmitir mensajes y contenidos progresistas”.
Pero así como a algunos les incomoda este diálogo político existen otros que reivindican la dupla, ese es el caso de Guido Girardi “quien no ve ningún conflicto” o de Ximena Ossandón que reivindica “las buenas costumbres de poder dialogar con la gente que está en la vereda de enfrente”.
Otra opinión crítica es la de Alejandro Guillier “creo que ambos ganan visibilidad, y corren el riesgo de perder consistencia (…) el problema es cuando el gusto por el rating te quita densidad y capacidad de proponer caminos para conducir al país a un mejor estado. Y en las muchas horas de pantalla que tienen, a ninguno de los dos le he visto muchas propuestas de fondo, sino más bien en la política corta”.
Las amistades del duopolio
La dupla Vidal-Lavín nos “recuerda” que la tradicional clase política chilena es bastante homogénea, pues en el fondo ambos comparten la visión de una economía neoliberal y una Constitución autoritaria. En esta materia no existen diferencias de clase entre ellas y ellos; son cómplices que se juntan a beber café en el barrio alto de la capital y aprovechan de negociar y acordar leyes que beneficien sus intereses y respondan a sus necesidades; y el uso de vitrinas como los matinales, les permite mostrarse cercanos y diplomáticos para ganar adeptos o votos, y su vez mantener un estatus quo que sigue reproduciendo sus privilegios.