Estados Unidos y Cuba mantuvieron el miércoles sus desacuerdos sobre la política migratoria de Washington hacia La Habana, en la primera de las reuniones de alto nivel que buscan restablecer las relaciones diplomáticas.
Jueves 22 de enero de 2015

Los dos días de reuniones son los primeros contactos desde que el presidente estadounidense, Barack Obama, y el mandatario cubano, Raúl Castro, anunciaron el 17 de diciembre un acercamiento histórico tras 18 meses de negociaciones secretas.
La delegación estadounidense dijo que pese a la oposición del Gobierno cubano, Washington seguirá otorgando el estatus especial a inmigrantes cubanos que les permite permanecer si pisan territorio de Estados Unidos, cuando ciudadanos de otros países son expulsados si llegan en circunstancias similares.
La Ley de Ajuste Cubano sigue siendo la principal queja del Gobierno de la isla en el tema migratorio. "Lo extraño es que solamente una nacionalidad en el mundo reciba un tratamiento preferente, un tratamiento excepcional que ningún otro ciudadano del mundo recibe", dijo Josefina Vidal, directora de Estados Unidos del Ministerio de Exteriores cubano. Vidal dijo que esa política es el principal incentivo para la emigración ilegal.
Las conversaciones continuarán el jueves para discutir el restablecimiento de los vínculos diplomáticos y eventualmente la apertura total del comercio y de los viajes, después de décadas de bloqueo norteamericano contra la isla.
Un mes después, e incluso antes de iniciar el diálogo, los dos países ya han suscrito los compromisos que adoptaron ese día, ya que Cuba ha liberado a los 53 presos políticos que solicitó Washington y ya han entrado en vigor las medidas prometidas por el presidente Barack Obama que alivian considerablemente el embargo sobre la isla.
El fin del bloqueo económico sobre la isla, que permanece vigente, sigue siendo la principal demanda de Cuba, si bien el propio Obama la considera una política "fracasada" y "caduca", según dijo el martes en su discurso sobre el Estado de la Unión.
No obstante, al asentarse sobre dos leyes, el fin del embargo debe decidirse en el Congreso estadounidense, un debate que se anuncia complicado en una Cámara dominada ahora por el Partido Republicano.
La Izquierda Diario/Agencias