Esquerra Republicana (ERC) condiciona su apoyo al Gobierno en esta segunda parte de la legislatura a avances “significativos” en la mesa de diálogo. Se suma la necesidad para Moncloa de aprobar la reforma laboral de Yolanda Díaz antes de final de mes que tampoco convence a los republicanos.
Ivan Vela @Ivan_Borvba
Miércoles 19 de enero de 2022
El pacto de legislatura multilateral con diferentes formaciones políticas que permitió a Pedro Sánchez asentarse en Moncloa obliga al Ejecutivo a encontrar equilibrios y socios en cada paso que da. En este escenario Pedro Sánchez y su equipo se ha mostrado experto en buscar socios a base de promesas posteriormente incumplidas, o en el mejor de los casos, limitadas.
En numerosos momentos en los que el Gobierno ha tenido que negociar iniciativas legislativas, ERC ha estado en el centro del debate por no estar de acuerdo con la acción y propuestas de gobierno.
Ahora, nuevamente, ERC vuelve a levantar la mano y marca límites a ese pacto de legislatura, asegurando que para mantener su apoyo a Sánchez en la segunda parte de la legislatura, se deberán ver “avances significativos” en la mesa de diálogo.
No es la primera vez que desde la formación catalana condicionan el apoyo a las propuestas legislativas a la inclusión de sus peticiones. Pero en este caso su apoyo no se centra a tal o cual propuesta del gobierno, sino a su apoyo en lo que resta de legislatura.
Además este aviso aparece en un momento donde los tiempos y las negociaciones van a contrarreloj. ERC hace referencia a la mesa de diálogo, pero lo cierto es que desde la formación catalana se rechaza también el texto de la reforma laboral de Yolanda Díaz, si no se aplican cambios sustanciales.
El propio Oriol Junqueras se expresaba en estos términos "No votaremos a favor de esta reforma laboral si no hay cambios sustanciales que mejoren el redactado en beneficio de los trabajadores y las trabajadoras en la línea de lo que plantea ERC". Modificaciones que se rechazan desde la patronal y que además deberían ser realizadas en lo que queda de mes, cuando el Gobierno espera su aprobación en el Congreso.
Es por ello que si bien hubo diferencias durante la gestión de la pandemia y especialmente la aplicación del Estado de alarma, sobre la cuestión audiovisual y el catalán, sobre la ampliación de el Prat o los presupuestos, el actual tira y afloja entre el Gobierno y ERC amenaza con romper el pacto de legislatura entre ambas formaciones.
Una mesa de diálogo sin negociación ni objetivos
La mesa de diálogo se ha convertido en la apuesta estratégica de ERC en el terreno de la pelea por el derecho a la autodeterminación. Una iniciativa que apuesta por una solución pacífica y pactada con el Gobierno central. Es decir, una absoluta quimera.
Si no existen avances “significativos”, como señalan desde ERC, no es solo por cuestión de tiempos y porque otros asuntos han irrumpido en la agenda política con fuerza, como es indudablemente la crisis del covid, sino porque delante no hay interlocutor alguno.
El PSOE de Pedro Sánchez es el mismo partido que estuvo apoyando la represión llevada a cabo el 1 de Octubre, es el mismo que avaló el juicio farsa a los representantes políticos y activistas sociales del procés y es el mismo que aún, a día de hoy, persigue, acusa y condena a miles de activistas catalanes que pelean en las calles por el derecho a decidir.
¿Qué avances esperaban Junqueras, Aragonès y los suyos? No se sabe, y de hecho en su presión a Moncloa por avances “significativos” no se dan coordenadas claras. ¿Amnistía? ¿Referéndum pactado? Hace tiempo que no aparecen en las portadas ni en las declaraciones de los dirigentes de ERC porque saben de primera mano que eso son cuestiones innegociables.
Así que, la mesa de diálogo parece más una apuesta estratégica que les permita llenar titulares y aparezcan como un gobierno que pelea por la autodeterminación, cuando en la realidad, en su práctica política, es un gobierno que ha vuelto absolutamente al autonomismo.
Como denunció muy bien el rapero Valtonyc, perseguido por la justicia española, “se ha pasado de pelear por la independencia, a pelear por el catalán en Netflix”.
Con su política autonomista, al más puro estilo “pujolista”, desde ERC se han asegurado en presentarse como un socio útil a Moncloa, con el objetivo de conseguir mejores concesiones, especialmente en lo que hace al reparto de los fondos europeos.
Habrá que ver el recorrido que tiene este nuevo tira y afloja y hasta que punto ERC se planta. Lo que está claro es que, saque concesiones o no en el marco de la mesa de diálogo, ninguna de ellas será un paso efectivo y útil para avanzar en el democrático derecho a decidir del pueblo catalán.