El día de ayer el Banco Central señaló, en su Informe de Política Monetaria, que “la economía muestra un punto de inflexión” hacia el crecimiento, que beneficia a los empresarios y no a los trabajadores.

Pablo Torres Comité de redacción La Izquierda Diario Chile
Jueves 22 de marzo de 2018

En su primer informe de política monetaria con el gobierno de Sebastián Piñera, el Banco Central señaló un “punto de inflexión” hacia el crecimiento económico. Si en diciembre había anticipado un crecimiento para el 2018 entre 2,5% y 3,5%, en el informe entregado el día de ayer, señaló que la economía crecería entre 3% y 4%. Asimismo para el próximo año el crecimiento sería entre 3,25% y 4,25% y en 2020 entre 3% y 4%. Esto es, un cambio de tendencia en el ciclo hacia un mayor crecimiento entre 2018 y 2020, a diferencia de los últimos 4 años en que el país habría crecido cerca del 1,7%. Es decir, en los próximos años crecería al doble del gobierno anterior.
Todo ello, producto del mejor escenario internacional, crecimiento de la inversión, especialmente en minería y construcción, y el impulso fiscal de este año. Además, la inversión crecería un 3,6% este año, impulsado por la formación bruta de capital fijo, producto de la apreciación del peso (que reduce los costos de compra de maquinaria y equipos tras un dólar depreciado, o más barato). No obstante, el Ministerio de Economía buscaría un “shock de inversión” buscando destrabar proyectos, relajando las trabas ambientales e incentivando con subsidios al gran capital, así como reimpulsando las concesiones como en obras públicas.
¿Se benefician acaso de este crecimiento la clase trabajadora? ¿Aumentan los salarios y las pensiones? ¿Se acaban las deudas con que mas de 4 millones de trabajadores están amarrados a casas comerciales y banqueros? ¿Bajan los precios de consumo popular para que todos puedan comer bien?
Nada de eso: aumenta la precariedad de la vida; suben las deudas con que se enriquecen los bancos; suben las ganancias y la explotación a los trabajadores, a la vez que aumentan los despidos, solo reemplazados por el trabajo "a cuenta propia" donde cientos de miles han sido empujados a trabajar en condiciones miserables en las calles, sujetos al abuso policial. El país crece producto de la labor de millones de trabajadores, pero ese crecimiento enriquece a una minoría de empresarios mientras aumenta la explotación, miseria y precariedad de la vida para la mayoría laboriosa.
Por parte del Estado, más bien se impulsarían los “incentivos” a las grandes empresas. Un gobierno de los empresarios que buscará mayor dinero del Estado hacia las empresas.
Mientras buscan que crezcan los capitales, y las ganancias empresariales, buscarán atacar a los trabajadores. Muestra de esto es la política de “ajuste fiscal” que este año reduciría el gasto entre 500 y 600 millones de dólares, y aunque demagógicamente dicen que sería en menor renovación de vehículos o viáticos, buscarán atacar a los trabajadores públicos para reducir la “grasa” del Estado, llamando a “apretarse el cinturón” a los empleados públicos, donde se ha expandido la precariedad laboral con el crecimiento “a contrata” y a “honorarios”.
Asimismo el Gobierno buscará reducir los impuestos a los empresarios (del 27% al 25%) y de reducir los impuestos de los dueños, propietarios y gerentes (“simplificando” el sistema tributario) mientras siguen gravando con grandes impuestos los artículos de consumo de la clase trabajadora y el pueblo (el regresivo y gigante IVA que beneficia a la clase empresarial gravando al pueblo).
Así, será un crecimiento favorable a los empresarios y no a los trabajadores. Una agenda que buscará beneficiar al gran capital y golpear a los trabajadores, con “ajuste fiscal” y “contrarreformas” (como la laboral) que están en los planes del programa de este gobierno de los empresarios.
Será clave la organización de los trabajadores para hacer frente a esta agenda del gran capital para aumentar sus ganancias a costa de los trabajadores y a costa de mayor gasto del Estado para subvencionar a los empresarios. La organización y lucha de los trabajadores será el único camino que podrá enfrentar esta agenda.

Pablo Torres
Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro Rebelión en el Oasis, ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.