Entrevistamos a Edgardo Moyano, abogado del CeProDH. Defiende, entre otros, a los trabajadores de Kraft y Lear. Recientemente, durante una investigación, descubrió que el apropiador de Victoria Moyano había sido, dos años antes, comisario de Junín, al noroeste bonaerense. Hoy es precandidato a legislador provincial por la Lista 1A del Frente de Izquierda, Renovar y Fortalecer el Frente.

Gloria Pagés @Gloria_Pages
Sábado 25 de julio de 2015
En ese momento, el país estaba en una crisis económica y política gigante y llegando yo a tercer años de la carrera empecé a tener una crisis porque no me terminaba de llenar, los propios lineamientos que se daban cuando empezás a profundizar un poco entran en contradicción con lo que vas viviendo. En mi caso, mientras el país estallaba y había trabajadores, ocupados y desocupados, y nosotros en las aulas estudiando cómo respetar la propiedad privada, que el sacrosanto derecho, me empezó a generar contradicciones que ya no podía mantener más.
Había muchas agrupaciones en la facultad y ahí conocí a los compañeros del CeProDH, en el año 2002.
Con Zanon a mí se me habría una perspectiva totalmente nueva y veía que si eso se multiplicaba, se podían resolver los problemas de miles. Mostraban un camino, y ahí me metí mucho más, conocí a las obreras de Brukman, estuvimos enfrentando el desalojo, la represión.
Ahí me golpea mucho esto de que los derechos se defendían en las calles también, era totalmente distinto a lo que te enseñan. Y otra cosa, es que empieza a aparecer la idea de la legitimidad de los derechos que se reclaman.
Eran reflexiones que íbamos haciendo a medida que íbamos acompañando las luchas. Otra cosa que me entusiasmaba era pensar la profesión desde una óptica que no sea desde el prima individual y sino colectivamente, por ejemplo entre estudiantes y abogados en distintos puntos del país. Además, en simultáneo veo que es necesario cambiar el régimen social que origina estas desigualdades por las que tantos salían a luchar, y empiezo a militar en el PTS.
Luego de eso, cuando se empiezan a organizar trabajadores, muchos en la zona norte de la Provincia, la patronal y la burocracia sindical empezaron a perseguir a delegados porque les resultaban un problema.
Ahí, era fines de 2008, intervengo en la lucha de los trabajadores de PAPSA, una autopartista; enseguida se desata el conflicto de Pilklington, con cortes de Panamericana hasta lograr que reincorporen a despedidos, luego varios conflictos y ataques se sucedieron y se desata el conflicto de Kraft.
Los que se mantuvieron y siguieron la pelea, ganan la Comisión Interna y reciben ataques terribles y constantes de la patronal y la burocracia que casi le quieren hacer un golpe de estado a la Interna. Nosotros nos mantuvimos junto con los trabajadores combativos, a esa altura yo era parte de la Agrupación Bordó, como un obrero más, y todo se discutía en asamblea. Las acciones y decisiones siempre fueron de la mano de organismos de derechos humanos convencidos que había que rodear de apoyo y solidaridad a los trabajadores.
Además todo este período fue con duros ataques como juicios de desafuero, como 15, represiones y causas penales, en las que intervenimos con Myriam Bregman, Agustín Comas y Matías Aufieri.
No dejamos de luchar por la reincorporación de los que quedaban afuera. Hace poquito reincorporaron a Oscar Coria, dirigente del PTS y obrero de Kraft, eso nos dio mucha alegría.
respondimos en varios planos. Hicimos una definición que la empresa para actuar como lo estaba haciendo, violaba el Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), un instituto establecido en la legislación laboral para impedir despidos masivos, como lo había hecho la empresa. Pero como la complicidad era tal, el sindicato se los dejó pasar, el Ministerio. Ahí hicimos una campaña acompañados por grandes juristas que adherían a la idea o la tesis de que el PPC debía velar por el empleo. En la justicia nos lo rechazaron pero después la Cámara nos dio la razón.
Acá lo que estaba en discusión era algo novedoso, y eran las reinstalaciones colectivas, no individuales como teníamos experiencia hasta ese momento. Fue una manera de romper ese ataque tan cerrado.
Sufrimos la represión en la Panamericana cada vez que salíamos, pero también hicimos una denuncia que recorrió el mundo, sobre el “gendarme carancho”, y el infiltrado Galeano. Logramos deslegitimar muchísimo a las fuerzas represivas, que fueron brutales, como 20 represiones.
Y a ese frente único cerrado del que te hablaba también logramos anteponerle otro: de organismos, personalidades, periodistas, intelectuales tanto nacionales como internacionales, sobre la base de la persistencia de obreros decididos a pelearla con todo.
Eso a mi me da mucho orgullo porque también muestra qué tipo de partido querés construir, que es parte del movimiento obrero, que sus personalidades y diputados como Nico del Caño o Chipi Castillo están en la Panamericana pero también denuncian en el Congreso la represión y los ataques del SMATA por ejemplo. Por eso apostamos también en estas elecciones a renovar el frente de izquierda.
Mucha recepción a nuestras ideas, muchos trabajadores y estudiantes que se sumaron a nuestras listas y que quieren hacer campaña con nosotros. En un pueblo chico, como el mío, en Vedia, un trabajador y delegado municipal que está peleando por el pase a planta de los precarizados, nos dijo quiere ser parte de la lista, fue muy natural ese pasaje de lo sindical a lo político, también como una manera de fortalecer su lucha.
También en Junín, la ciudad más importante de la zona noreste de la provincia, María del Valle Gnazzo, técnica radióloga del hospital mas importante de Junín, que viene denunciando la falta de insumos, de personal, la persecución, también se quiso sumar a integrar una lista de luchadores y poder llevar su lucha a un plano más general que es el político, en este caso, buscando dar respuesta a los problemas de las mayorías, ella vive en un barrio que no tiene nada, ni agua potable, ni gas, ni cloacas, completamente precarizados e invisiblizados.
También hubo mucha conmoción porq
ue varios testigos denunciaron a José Luis Camarro, ex policía bonaerense, por desapariciones, torturas y violaciones y este genocida seguía trabajando en el Poder Judicial, en la fiscalía de Lincoln. Un escándalo.
También surge del juicio que los ataques a los militantes vinieron desde el 73 y pone en evidencia lo que fue el preludio al golpe de estado y la complicidad civil de los sectores de la derecha peronista. Hay pruebas de que la juventud sindical peronista venía hostigando a militantes sociales y políticos de izquierda y artistas
Por las declaraciones de las víctimas, era el tipo que torturaba, el que apretaba, hasta les daba libros para que opinen, terrible, les sacaba “la ficha” digamos, y era un facho.
Esto fue muy fuerte porque nos abrió un panorama sobre la historia de Vicki, la historia de sus padres, el destino de los 30 mil y la lucha por juicio y castigo. Se unieron muchas cosas: los límites de los juicios y el juzgamiento a los civiles, como en el caso de la Sociedad Rural, mostró también que la dictadura tuvo una antesala con la derecha peronista y que son cuestiones que están aun pendientes con sobrevivientes que quieren seguir luchando y tienen la valentía de seguir testificando.
Nosotros ponemos nuestras bancas y nuestras candidaturas, en mi caso, en el noroeste de la provincia, al servicio de todos los que quieren seguir luchando y denunciando que la impunidad hoy sigue vigente.