A diez años de la ESI, presentamos una crítica al plan mediante el cual la Iglesia Católica pretende transmitir su propia visión sobre la de educación sexual.
Jueves 29 de diciembre de 2016
En octubre se cumplieron diez años desde la promulgación de la ley ESI (Educación Sexual Integral) elaborada durante el gobierno kirchnerista. Al día de hoy, continua vigente el artículo 5º que permite que las escuelas tomen su propio camino con respecto a la implementación de la misma.
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La Iglesia tomò nota de esto y la Conferencia Episcopal Argentina (institución que nuclea a los obispos en actividad), editó un material en enero de 2007 llamado: “Plan de Enseñanza y cartillas de estudio y trabajo de Educación para el Amor” en el cual se presenta una “guía práctica” de abordaje de la educación sexual (desde su visión, “educación de la sexualidad”) para directivos, docentes y padres. Argumentando que la misma “forma parte de la educación integral en la que es fundamental la concepción del ser humano como persona. Se ha de proporcionar a los niños y jóvenes una estima de la sexualidad como valor y función de toda la persona creada, varón y mujer, a imagen de Dios”.
A partir de la lectura del ejemplar que la Iglesia se encarga de repartir en instituciones privadas católicas, se puede percibir lo retrógrado no solo de las citas, los conceptos, las ideas planteadas, sino también de los términos utilizados que denotan una escritura no del año 2007 sino de un libro de la época medieval. La insistencia del término hombre para referirse a los seres humanos, la permanente insistencia de ubicar el acto sexual para fines reproductivos , la importancia del matrimonio (dejando de lado otro tipo de relaciones que se presentan en la sociedad), de la castidad y la virginidad como valores cristianos.
Por ejemplo, en un apartado para trabajar los contenidos sobre la sexualidad y el valor del cuerpo puede leerse que lo expresado es utilizado directamente desde la biblia y las encíclicas papales: “Seguiremos el análisis de Juan Pablo II, que nos presenta la naturaleza del amor humano según el plan de Dios. “...¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio los hizo varòn y mujer…” .
En otro apartado, niega totalmente la responsabilidad del Estado en la educación, ya que se plantea citando a Juan Pablo II, “que la escuela es subsidiaria en la educación para el amor, ya que la misma debe ser dirigida por los padres como primeros educadores”.
No nos sorprende que mientras aún se sigue reclamando desde diferentes sectores (docentes, alumnos, padres, organizaciones de mujeres) la efectiva implementación de esta ley, la Iglesia redacte y reparta este documento, ya que como sabemos históricamente es parte de decisiones que el Estado toma en torno a la vida pública y privada de las personas, como su abierta participaciòn en la ùltima redacciòn y modificaciòn del Código Civil donde se plantea que “hay vida desde la concepciòn” y que pone un freno en la lucha de las mujeres para conquistar el derecho al aborto legal y seguro.
¿Se transformó la Iglesia?
La Iglesia Católica, durante la Edad Media y recrudeciendo su accionar en la Edad Moderna, perseguía, torturaba, y asesinaba a través de la Santa Inquisición a cualquier disidente de su doctrina. También no debemos olvidar: la caza de brujas, la hoguera, la quema de libros, que forman parte de prácticas de la Iglesia que sucedieron durante siglos.
Pero las cosas no cambiaron tanto si nos referimos a su doctrina y su accionar, no hubo un giro institucional con la llegada de Francisco, su esencia sigue intacta, defiende curas pederastas, oculta archivos de la dictadura en Argentina, y ni hablar de los millones de pesos que reciben del Estado gracias a leyes de la dictadura implementadas por Videla y que todos los gobiernos supieron conservar.
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Los medios se han empecinado en convencer al público católico del gran cambio que trajo la llegada de un cura jesuita a la Santa Sede. Sin embargo, es sólo una lavada de cara para salir del gran desprestigio que la Iglesia atraviesa por sus polémico accionar. El Papa aún sigue queriendo mostrar una cierta apertura hacia temas como el matrimonio igualitario (cuando no tuvo problema en declararse en contra cuando era Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires), o hacia las mujeres que abortan (“pecadoras y asesinas”).
Nada cambió desde su llegada. La Iglesia sigue mostrando sus siglos de atraso. Y en esta “cartilla” escrita hace casi diez años, se puede ver cómo se quiere impartir esta ideología misógina a las niñas, niños y adolescentes que transitan su escolaridad. Imponen a los docentes una forma de educar ajena a la realidad en que vivimos. La ESI es necesaria si queremos evitar los embarazos adolescentes, las enfermedades de transmisión sexual y brindar las herramientas necesarias para que puedan vivir una sexualidad plena. Y desde ya que para seguir peleando por el aborto legal, seguro y gratuito, se debe avanzar de lleno en materia de educación sexual integral libre de estos dogmas.
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Y si de dogmas hablamos…
En una cita del texto se observa esto: “Se es varón o mujer siempre, en cada acto de nuestra vida” y luego, aclaran: “Algunas posturas actuales hablan erróneamente de perspectiva de género como construcción cultural, de ahí que sea importante la claridad de integración entre sexualidad y genitalidad.” Esto es inaceptable teniendo en cuenta todos los estudios e investigaciones que se han realizado sobre el tema desde diversos ámbitos académicos, y se presenta como una clara discriminación hacia los sectores LGBTI y las mujeres, y es que la Iglesia reproduce la cultura patriarcal. Sin ir más lejos el Papa Francisco declaró que las personas trans pueden ser comparadas con armas nucleares y que las teorías de género no reconocen el “orden de la creación”.
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Es escandaloso que la Iglesia aun pueda utilizar una ley nacional a su antojo y modificar el contenido haciendo de la educación sexual una herramienta para impartir sus “valores cristianos”. Sin el artículo 5 mencionado anteriormente, el cual tanto el kirchnerismo como el macrismo avalan, la Iglesia no podría haber impuesto su postura y plantear una educación alternativa a la ESI.
Hoy se hace más vigente que nunca la consigna que las mujeres siguen reclamando para poder avanzar en sus plenos derechos y que la Iglesia no se meta más en sus vidas. Se hace más que necesario que se pueda conquistar la efectiva Separación de la Iglesia del Estado.