
Carlos Muro @muro_87
Martes 10 de julio de 2018
6 de cada 10 trabajadores y trabajadoras se ven obligados a firmar contratos a tiempo parcial por imposición de las patronales. El dato, de la oficina europea Eurostat, muestra que el 61,1% de las personas tienen este tipo de contratos de forma involuntaria.
Según el informe de Eurostat, el Estado español es uno de los países con mayores índices en lo que respecta a contratos a tiempo parcial de toda Europa. Solo hay cuatro países que tienen tasas más altas: Grecia (70,2%), Chipre (67,4%) e Italia (62,5%).
Una clara muestra de que se afianza la tendencia impuesta por las patronales y los gobiernos de generalizar este tipo de contratos en el Estado español. Un país muy enfocado en sectores de poco valor añadido como el turismo y la hostelería, donde más se concentran este tipo de contratos y por tanto un alto nivel de precariedad laboral.
Este tipo de precariedad laboral también afecta más a las mujeres que a los hombres, ya que se extiende principalmente en los sectores de trabajo más feminizados. De hecho, una de cada tres mujeres ocupadas tiene un empleo a tiempo parcial y el 60% de ellas lo hacen porque no tienen alternativa. Sin embargo, otra gran parte de las mujeres con empleos a tiempo parcial, lo hacen para hacerse cargo de familiares dependientes, ya sean hijos e hijas, personas mayores o enfermas.
Una decisión que no podríamos llamar “voluntaria”, pero no se contabiliza en las cifras del llamado "subempleo estructural”. Viendo estas cifras, no quedan dudas de que la llamada "recuperación económica" ha afectado de forma positiva únicamente a los bolsillos de los empresarios y no al de los y las trabajadoras, que siguen soportando el peso de la crisis económica sobre sus espaldas, aguantando peores empleos y peores salarios.
Por la más amplia movilización contra la precariedad laboral
Entre la mayoría de la población trabajadora, sobre todo entre las mujeres, está incrementándose brutalmente la tasa de explotación por la vía de las distintas reformas laborales del PP y el PSOE y el rol traidor de la casta sindical de CCOO y UGT.
Es necesaria la más amplia movilización alrededor de las principales reivindicaciones contra la precariedad, expresadas por ejemplo en la pasada huelga del 8M, y defender un programa de defensa de las condiciones de vida elementales de la clase trabajadora.
Un programa que debería tener, para empezar, cuatro consignas básicas: el pase a plantilla de todos y todas aquellos que estén bajo contratos por ETTs, subcontratas, “falsos autónomos” y cualquier otra forma de precariedad laboral; el reparto de horas de trabajo entre todas las manos disponibles, reduciendo el tiempo de trabajo sin reducción salarial; el establecimiento de una escala móvil de los salarios ligado coste real de la vida, elaborado por los propios trabajadores y costeado por los capitalistas; y la defensa de un subsidio de desempleo indefinido hasta encontrar trabajo y ligado a la escala móvil de salarios.

Carlos Muro
Nació en la Zaragoza en 1987. Es estudiante de Historia en la UNIZAR. Escribe en Izquierda Diario y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.