A 3.6 millones de trabajadoras y trabajadores llega la cifra de aquellos que, o no tienen un contrato, o trabajan boleteando, como son los trabajadores y trabajadoras a honorarios. Independientes e informales cubren el 40% de la fuerza de trabajo en Chile, llegando a ser más de la mitad en el 20% más pobre de la población.
Lunes 13 de abril de 2020
En Chile se registra cerca de un millón de honorarios, de los cuales 370.000 son empleados del Estado de Chile que ejerce como empleador en las distintas estructuras ministeriales donde estos desempeñan tareas claves en diversas áreas como administración, finanzas, ciencias, investigación, salud o educación, etc. O del sector municipal, habiendo comunas con el 50 y 60% de trabajadores bajo esta modalidad.
En el área de la salud, tanto privada como pública; sean clínicas dependientes de grandes holdings, de mutuales, o en servicios de salud ministerial o municipales; la “reestructuración laboral” que están ejecutando sus directores/as o gerentes bajo el “paraguas” de la crisis sanitaria y económica actual, ha implicado cientos de casos de despidos inmediatos, reducción de horas de trabajo y por ende, menos o nada de ingresos que hacen un suplicio la subsistencia en el carísimo Chile neoliberal.
#DevoluciónCompleta: Operación Renta 2020 y reforma previsional, el remate contra el boletariado
El gobierno ha anunciado un plan de contingencia para los “empleos vulnerables”, 2000 millones de dólares, que en palabras del Ministro de Hacienda, la entrega de este fondo se hará “con la máxima flexibilidad en entrega de fondos la crisis va a evolucionar, y conforme evolucione vamos a tener nuevas personas a las que llegar, en orden de magnitud distintos con instrumentos potentes que lleguen a la vena”. Nada muy concreto.
Este año los/honorarios/as recibirán una devolución mermada por las políticas de seguridad social que reducen el presupuesto acostumbrado. Debido a la inestabilidad en tiempos de pandemia es que sectores del sindicalismo de honorarios han levantado la consigna #DevolucionCompleta, que busca que se reintegre el 100% de los impuestos, dejando a cargo del Estado la cotización por salud, previsiones y demás seguridad social. Todo esto ante el miedo qeu significa la reforma previsional que de aprobarse haría que de su propio sueldo dispusieran un 6% a las repudiadas AFP.
El Ministro Briones, ante esta demanda nacional, ha dicho en T13 que “no hay una propuesta específica ni armada, estamos trabajando intensamente en ello”.
Y específicamente, aludiendo a la Devolución Completa, fue categórico: “no está la posibilidad de la devolución completa quiero ser franco en esto”, argumentando que lo hacen para resguardar la protección social (ejemplo, licencias), prosiguiendo con que “queremos ofrecer un seguro parecido al seguro de cesantía” y envió un provocador mensaje: hay quienes tienen muchos ingresos, en el sector publico, donde no hay merma de los ingresos y están solicitando la devolución completa.
¿Cómo resistirán este ataque a los salarios y a la estabilidad laboral las y los honorarios?
Una de las esperanzas de las dirigencias de la federación de honorarios del Estado se encuentra en la transversalidad por parte de parlamentarios para aprobar la devolución completa. Sin embargo, es potestad del presidente aprobar una ley corta que esté relacionada con las cuentas de la seguridad social. Peor aún, una de las alternativas que se manejan desde el ejecutivo es el acceso a créditos especiales para el sector de trabajadores independientes. Sólo ofrecen deuda.
Si bien la campaña #DevoluciónCompleta es un mínimo a exigir en tiempos de carestía de la vida e inestabilidad laboral, es preciso de la mayor unidad y solidaridad de amplios sectores de trabajadores/as que están viendo amenazadas sus fuentes de trabajo e ingresos. Es así como las bases de las grandes sindicales como la CUT, ANEF, Colegio de Profesores, CONFUSAM deben exigirle a sus dirigentes regionales y nacionales la acción y organización necesarias para la defensa de los puestos de trabajo y los salarios, y no la pasividad criminal que llevan hasta ahora.
Es necesario el desarrollo de mayor democracia y unidad entre asociaciones y sindicatos, planteándose algún método de acción y movilización para revertir estos profundos ataques que afectan a la clase trabajadora de conjunto y conseguir la definitiva estabilidad laboral, mediante el pase a planta y seguridad social para todos los sectores. De otra forma, las ilusiones en el aparato democrático-empresarial del mismo Estado que precariza, sólo serán eso, ilusiones.