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Red Internacional
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Editorial. El Bolsón: la solidaridad desde abajo puede más que el Estado

Ante la inacción del municipio, surge la solidaridad desde abajo. Iniciativas sociales que instalan la posibilidad de pensar como desde el pueblo trabajador se puede hacer frente a las necesidades puestas de manifiesto por esta crisis.

Ulises Crauchuk

Ulises Crauchuk Corresponsal Comarca Andina | @ulisescrauchuk

Lunes 6 de abril de 2020 13:36

En época de crisis surge la solidaridad desde abajo

Llegando el otoño y los primeros fríos se conoció en la comarca andina que efectivos policiales hostigan a pobladores que recogen leña en los parajes rurales para calefaccionarse, mientras ni noticias del Plan Calor por parte del municipio.

Con el precio de una garrafa a $560, incluso cocinar lo poco que se tiene se vuelve una tarea complicada en una zona con más del 20% de desocupación en diciembre último, trabajo precario, en negro y estacional, y patrones que no han pagado el sueldo de los días de cuarentena a un gran porcentaje de contratados hasta semana santa en el sector turístico.

Ante ello, desde el foro ambiental de juntas vecinales, militantes sociales y vecinos de distintos barrios de El Bolsón, han organizado el reparto de ocho camiones de leña donada por la comunidad mapuche Pichun de Cuesta del Ternero, en barrios de El Bolsón para los pobladores que no tienen forma, ni recursos para acceder a éste bien de primera necesidad en la cordillera.

90 metros cúbicos de leña se repartieron este fin de semana entre familias de los barrios San José, Los Ñires, Esperanza, Nueva Esperanza, Irigoyen, Industrial, Anden, Valle Nuevo, 3 Arroyos y el Centro Comunitario Almafuerte en la Loma del Medio.

La solidaridad desde abajo es más rápida y efectiva

La indolencia de la municipalidad de El Bolsón es escandalosa. Desde Desarrollo Social del municipio, están entregando bolsas de alimentos y algunos productos de limpieza de manera discrecional y “demostrando” que la ayuda es realmente necesaria. Pero la misma no incluye a beneficiarios de la AUH, pensionados ni sectores con “algún tipo de ingreso”. En estos días pudimos conocer las necesidades de personas con problemas motrices que desde sus casas esperaban la asistencia del municipio, y que nunca llegó.

Hipócritamente y de manera oportunista, al conocerse esta iniciativa independiente del municipio, los concejales de JSRN y del FdT anunciaron la donación del 30% de su salario y que se iniciarían gestiones para habilitar el plan calor a las familias necesitadas. Claramente, la solidaridad desde abajo es más rápida y efectiva.

Allí donde en tiempos de elecciones llegaban heladeras nuevas a casas sin electricidad, hoy no llega más que el desprecio de un municipio que piensa solo en el estado de salud del intendente internado por Coronavirus luego de pasear por Europa con su familia.

Lo imposible sólo lo es hasta que se hace necesario

Desde el PTS en el FIT, venimos levantando un programa nacional ante la emergencia desatada por la pandemia del coronavirus, algunas de cuyas medidas están empezando a ser tomadas por diferentes sectores políticos y de trabajadores. Pero no se trata solo del virus COVID-19, sino de los problemas estructurales sobre los que este hace mella. Salud publica desbastada, precarización, miseria, hacinamiento, violencia policial, son la triste cotidianeidad de millones bajo el capitalismo.

Estas pequeñas pinceladas de solidaridad que aquí destacamos, son la muestra de que no somos “todos responsables” de la tragedia cotidiana a la que nos somete este sistema, al mismo tiempo que no todos “remamos para el mismo lado”. La clase trabajadora es la única que puede salvar a la clase trabajadora, y con ella a la humanidad.

Es necesario poner en el centro las iniciativas obreras y populares que, como las fábricas recuperadas, las propuestas solidarias barriales y el esfuerzo de miles de laburantes de la salud, el transporte y la producción alimenticia, muestran un camino opuesto al individualismo, la miseria, el afán de lucro y la codicia que incluso en momentos difíciles como los actuales sacan a relucir los patrones y la casta política.