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Red Internacional
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UBA. El CEFyL siempre con las pibas, nunca con la Iglesia

El pasado 8 de Agosto miles de mujeres, jóvenes y trabajadores llegaron con sus pañuelos verdes a lo que fue una jornada histórica. Sin duda, el debate por el derecho al aborto en el Congreso impulsó a que mujeres de todas las edades fueran protagonistas de la lucha.

Majo Varano Estudiante del CBC Letras

Viernes 10 de agosto de 2018

Desde el Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA convocamos a todas las y los jóvenes a sumarse a esta lucha y ser cientas las estudiantes que estén presentes en la concentración. La importancia de estar en las calles, exigiendo el derecho tan primordial que está en veda hace años como lo es el aborto legal, libre, seguro y gratuito, es lo que nos garantiza su conquista. Las mujeres ya hablamos, le mostramos a todo el mundo nuestro reclamo pero aún así, nuestra vida sigue dependiendo de un puñado senadores.

Abrimos la convocatoria para que expresemos nuestra lucha en todas sus formas, haciendo música, llevando fotos, pinturas y artesanías con temática de la jornada. Organizamos una carpa cultural en la cual desde temprano se expusieron dibujos de compañeros y una muestra de fotos que hacían un recuento histórico de las luchas feministas a lo largo de los años. Se destacaron tanto los movimientos sufragistas como movilizaciones que reclamaban el aborto legal. Además hicimos una radio abierta, en la que pudimos exponer las diferentes intervenciones por parte de los senadores en la sesión que se estaba llevando a cabo en el congreso, a metros nuestro.

Las personas con pañuelos verdes y también naranjas, que expresaban la separación de la iglesia y el estado, rodeaban la carpa para escuchar las novedades. Silbaban los nefastos dichos de los legisladores de todos los bloques, como Urtubey del PJ o a Bullrich y su poema "celeste". Todos cantábamos al unísono por lo que luchamos: ¡Aborto legal, en el hospital! Se sumaron jóvenes a cantar en vivo y expresarse de forma libre en el micrófono abierto.

El clima no era un aliado, pero pese a la lluvia y el frío, mantuvimos la carpa en pie, sosteniéndola entre todos los que estábamos, para que la Murga “Baila La Chola”, diera su presentación. Llenaron la carpa de música, cantos de lucha del movimiento feminista y muchas personas se pudieron acercar a entonar, sentir y bailar la agitación de la murga.

Fue una jornada intensa, larga, ansiada, donde todos la vivimos sintiéndonos compañeras de una misma lucha. Entendiendo que eramos millones en las calles, y sólo 70 personas iban a decidir sobre la vida de la mayoría de las mujeres. Que la Iglesia presionaba del otro lado de las vallas, con sus pañuelos celestes, a que siga la clandestinidad. Que nosotros estábamos ahí, luchando por arrancarle al Congreso nuestros derechos, exigiendo el aborto legal, seguro y gratuito; sabiendo que sólo se puede conseguir con la separación de la Iglesia y el Estado.

Esto es lo que es el CEFyL, nuestra herramienta de lucha y organización, de la que somos parte todas las estudiantes. Estudiantes que reclamamos la implementación de la ESI, guarderías en las facultades, que nuestra educación sea garantizada para todos, de forma laica y gratuita, que las y los docentes cobren un salario digno.

Luchamos por eso, y por más, desde nuestra facultad y en las calles. El mundo nos estaba mirando, acompañando nuestra lucha con pañuelazos a nivel internacional.

La compañera Bárbara Brito, dirigente del PTR en Chile, se acercó a nuestra carpa, a unir fuerzas con nosotros y contarnos que el resto de Latinoamérica sigue nuestra lucha por el aborto legal en cada país ¡Nuestra lucha es una sola, e internacional!

Fue un mar de mujeres, una ola verde que cubrió no solo a Argentina.

Como parte de la presidencia del centro de estudiantes, agrupación En Clave Roja, sabemos que la lucha no terminó acá, ahora la tarea es seguir peleando y organizándonos en cada lugar de estudio. Vamos a convertir toda esta energía y bronca en organización y les vamos a arrancar todos nuestros derechos. Porque sabemos que a las mujeres, nunca nadie nos regaló nada, todo lo conseguimos luchando. Si ellos piensan que nos vamos a dar por vencidas están muy equivocados ¡Esto recién empieza!