Macri, a partir del 10 de diciembre, deberá gobernar con minoría en ambas cámaras. Una situación que anuncia crisis y fricciones.
Lunes 23 de noviembre de 2015
La composición del Congreso de la Nación se definió en las pasadas elecciones del 25 de octubre, donde Daniel Scioli había triunfado por escaso margen frente a Macri. Eso le otorgó una leve ventaja al Frente para la Victoria en la conformación de ambas cámaras.
Así, en un año que estará marcado por la necesidad de avanzar en medidas de ajuste contra el pueblo trabajador, la composición adversa del Congreso se anuncia como base de crisis y fricciones.
En la Cámara de Diputados el Frente para la Victoria y sus bloques aliados cuenta con un total de 117 legisladores. Con esa composición se constituye en la primera minoría, aunque sin contar con la posibilidad de aprobar leyes por su propia cuenta.
El bloque que pertenecerá al oficialismo contará con un total de 91 legisladores, sumando los 41 que tendrá el PRO y los 50 de la UCR. El peronismo no kirchnerista suma en ese recinto un total de 36 legisladores. Por su parte el PS/Gen contará con 9 legisladores y el Frente de Izquierda tendrá 4 legisladores.
Con esa composición Cambiemos estará obligado a una permanente negociación con sectores del massismo y con el propio kirchnerismo. Esto, lejos de ser una empresa imposible, podría funcionar. La experiencia de la Legislatura de Buenos Aires va en favor de esta perspectiva. Allí el macrismo ha logrado aprobar una importante cantidad de normas con los votos de los legisladores del Frente para la Victoria.
Sin embargo, las disputas que el nuevo escenario político abre al interior del peronismo, implica que pueden existir varios límites a la posibilidad de encontrar consensos fáciles dentro del Congreso. El bloque del FpV se encuentra compuesto por una veintena de legisladores afines al llamado kirchnerismo “duro” y por un porcentaje importante de legisladores que responden a los gobernadores provinciales de esa fuerza.
En el Senado la situación no es mejor. Por el contrario, allí el Frente para la Victoria tiene mayoría simple por su propia cuenta, con un total de 42 legisladores. El PRO cuenta apenas con 4 senadores propios mientras que la UCR tiene 11. Allí el peronismo no kirchnerista cuenta con 10 representantes.
Dentro de esa conformación adversa para el nuevo Poder Ejecutivo, el macrismo podrá utilizar a su favor el alineamiento de muchos legisladores con sus respectivos gobernadores.
Si bien muchas provincias se encuentran gobernadas por el peronismo, sus mandatarios se verán obligados a negociar con un Estado nacional que maneja de manera discrecional los recursos de la coparticipación, elemento esencial de las economías provinciales. El toma y daca se impondrá en la política nacional, en pos de avanzar en un ajuste sobre las condiciones de vida del pueblo trabajador.
La izquierda, que cuenta también con presencia legislativa nacional, será parte de la resistencia a esos ajustes, como ya lo anunció durante la campaña electoral.