Todo el piso se mueve. Un fuerte temblor remece a la Nueva Mayoría (NM) y los aires de divisionismos se ciernen en la coalición, vaticinando fracturas importantes. ¿Será esto el fin de la Nueva Mayoría y la vieja política concertacionista?
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Domingo 7 de mayo de 2017
Los últimos hechos que tensionan a los partidos
Una serie de acontecimientos se han registrado al interior de la coalición, generando importantes estragos, y reconfigurando la ubicación de los distintos partidos frente al escenario electoral que se abre.
El primer golpe duro fue por parte del Partido Socialista, donde desde su Comité Central decidieron darle la espalda a una figura histórica de la Concertación como es Ricardo Lagos, y proclamar al candidato independiente apoyado por el Partido Radical (PRSD), el senador Alejandro Guillier. Dicha acción fue determinante para lo que se vendría después, haciendo aún más notorias las diferencias entre distintos bandos.
Pero el golpe decisivo fue la decisión por parte de la Democracia Cristiana (DC) de llegar con su candidata presidencial, la también presidenta de la falange Carolina Goic a primera vuelta, acabando con la ilusión de un amplio sector de resolver todo en primarias.
Esto no sólo es algo que complica en lo práctico a la Nueva Mayoría, quien tendrá que resolver como mantener la unidad ante las listas de senadores y diputados que deberán presentarse, sino que intensifica las divisiones de sus partidos, y deja más en claro que la crisis de régimen le ha provocado una herida que hasta hoy le mantiene en la agonía.
Entre reacciones altaneras y paños fríos
Como era de esperarse, se generaron reacciones inmediatas de parte de personeros de la Nueva Mayoría, donde algunos en clave más optimista como otros por la negativa, comienzan a analizar la difícil situación que vive la coalición por estos días.
“En términos prácticos hoy día la Nueva Mayoría se acaba” señaló el presidente del Partido Radical Ernesto Velasco, frente a la decisión de la Democracia Cristiana.
Por su parte, el diputado de la DC, Matías Walker manifestó “Sin la DC, la Nueva Mayoría es una especie de UP 2.0” en alusión a las negociaciones que vienen llevando el Partido Socialista (PS), Partido por la Democracia (PPD), Partido Radical (PRSD) y Partido Comunista (PC) en relación al acuerdo parlamentario, a expensas de su partido.
En el caso del ministro del interior, Mario Fernández, es más optimista “Ahora, no doy por muerta a la Nueva Mayoría, porque subsiste incólume una base fundamental: todos los partidos declararon esta semana que están comprometidos con el Gobierno hasta el fin del mandato" señala un extracto del medio T13.
El destino incierto de la Nueva Mayoría
Sin embargo, aún es anticipado sacar conjeturas. Si veíamos que ya eran bastante las contradicciones al interior de la Nueva Mayoría previamente a la posibilidad de primarias, ahora relucirán aún más esas diferencias, donde el ciclo electoral producirá más grietas. Sin duda la división con la que llega la coalición a la carrera parlamentaria y presidencial le costará caro frente a un Sebastián Piñera que mantiene aún la ventaja por lo menos en las encuestas, y una Beatriz Sánchez que ha despegado como una alternativa que le puede traer importantes complicaciones desde el Frente Amplio. Más allá de que dicho frente, vive sus propias contradicciones internas que parecieran estar lejos de ser zanjadas.
Lo que está claro es que son más sombras que luces, las que acompañan a la Nueva Mayoría, donde sus partidos por primera vez van separados a una elección presidencial desde el proceso de la transición democrática pactada, y donde los casos de corrupción sigue erosionando el terreno de la legitimación política, frente al pueblo trabajador que viene colocando demandas históricas en la agenda política como el movimiento NO + AFP, el rechazo de los estudiantes a la reforma neoliberal, y el movimiento de mujeres que se rebela contra la iglesia machista y la complicidad del Estado ante la violencia que viven cada día miles de mujeres. Todo esto hace aún más evidente la necesidad de una alternativa anticapitalista, socialista y revolucionaria que de una solución de raíz a sus demandas, donde los trabajadores, junto a las mujeres, jóvenes, mapuche, LGTBI, y los distintos sectores oprimidos derriben la gerencia de la dictadura, y pongan en pie un gobierno de los trabajadores y trabajadoras.