Se celebró la primera reunión plenaria del Diálogo Nacional por la Educación, en donde se abordaron distintos temas educativos, bajo un contexto de ataque y represión al magisterio, así como nuevas luchas.
Maestro Javier Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Miércoles 27 de abril de 2016
El pasado sábado 23 de abril, sesionamos decenas de profesores disidentes, estudiantes y organizaciones de distintos estados de la República en la primera reunión plenaria del Diálogo Nacional por la Educación, convocada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y un grupo de intelectuales, quienes debaten acerca de la educación que queremos para la juventud y la niñez del país.
La sesión abordó temas relacionados con el respeto a las lenguas originarias y abonaron distintas participaciones en torno a los temas que nos preocupan como maestros dentro de nuestras escuelas; temas como el financiamiento o el currículo que ahora solo está enfocado a la estandarización de los conocimientos en detrimento de las ciencias sociales, como la Historia.
“Un diálogo que puede desmovilizar”
Sin embargo, esta sesión se vio atravesada por procesos como la lucha del Politécnico, los presos y la terrible represión contra los maestros en todo el país.
Entre las posiciones que destacaron en estos Diálogos se encuentra: la de César Navarro, del Instituto Mora, quien señaló la necesidad de vincular la lucha que están dando los profesores y la sociedad contra la represión abierta y librada desde el Gobierno Federal, diciendo que la situación nacional ha cambiado desde principios de año hasta la fecha y por eso el espacio ganado debe de tomar en cuenta esta situación crítica para los maestros.
La siguiente participación destacada que levantó el debate en torno a las perspectivas de este Diálogo, fue la del normalista Aldo Santos, activista de la Escuela Normal Superior de México, quien señaló que de ser derrotado el magisterio en la pelea contra la Reforma Educativa, no habrá proyecto educativo alterno.
En ese sentido, planteó la necesidad de la unidad en las calles y no sólo en el discurso con los sectores en lucha –como los estudiantes y trabajadores del IPN- para enfrentar como uno solo el ataque. Invitó a los intelectuales a convocar y encabezar junto a la CNTE las movilizaciones del 1° y 15 de mayo, así como a sumarse con apoyo activo a esta lucha en la que nos están asesinando, encarcelando y despidiendo por miles. Una salida unitaria en la lucha debe contemplar la necesidad de que, por ejemplo, el magisterio de Michoacán convoque a los mineros, con los que ha marchado solidariamente durante importantes procesos de paro por la exigencia de mejor salarios.
Los trabajadores de la educación que integramos la Agrupación Nuestra Clase y los estudiantes que conforman Barricada Normalista consideramos que el diálogo debe dirigirse a los sectores en lucha, como los estudiantes del Poli y las trabajadoras de intendencia del IEMS, para preparar de conjunto el paro del 15 del mayo convocado por la CNTE y llamar a sumarse a los sindicatos que se dicen opositores como los de la Nueva Central de Trabajadores y la Unión Nacional de Trabajadores, y mediante paros escalonados integrar a nuevos sectores en la perspectiva del paro unificado nacional hasta echar abajo la reforma educativa y el conjunto de las reformas estructurales.
Es decir, buscar el diálogo con las luchas que apunte a fortalecer el combate a la reforma educativa y los planes antipopulares del gobierno.