No hay un "desierto global de vacunas", hay una guerra de rapiña capitalista, que ninguna otra fuerza política quiere enfrentar. El proyecto de FIT busca declarar de utilidad pública al laboratorio de Hugo Sigman, que ha producido 40.000.000 de reactivos, sin que se vea una sola vacuna.
Lunes 29 de marzo de 2021 23:12
En Argentina ya se ha producido el principio activo equivalente a 40.000.000 de dosis de la vacuna AstraZeneca, en la localidad bonaerense de Garín, Escobar. Muy cerca de allí, en Malvinas Argentinas, han aumentado casi un 90% los casos de contagios por covid-19. Ningún habitante de este país fue vacunado con estas dosis, que se están enviando a México para su envasado.
Mientras tanto, el presidente Alberto Fernández ha ilustrado la situación actual como "un desierto global de vacunas" y junto a sus autoridades sanitarias, dejan la responsabilidad de hacerle frente a la segunda ola del coronavirus, solo a los cuidados individuales. ¿Cómo se explica este sinsentido?
La británica AstraZeneca patentó su vacuna e hizo un acuerdo con el laboratorio mAbxience biotech, del accionista argentino Hugo Sigman, para que en Argentina se produzca el principio activo de esta vacuna. Luego se envía a México donde se fracciona y envasa en un laboratorio del magnate Carlos Slim (que Alberto Fernández visitó en el mes de febrero). Para volver al Reino Unido, a AstraZeneca, quien tiene el derecho de venderlas a los diferentes países de Latinoamérica.
Sin embargo, como denunció el diputado Nicolás del Caño: "Hay en el país tres laboratorios que tienen los insumos necesarios para envasar la vacuna y distribuirla en Argentina y toda América Latina". Entre ellos, están los laboratorios públicos Hemoderivados de la UNC y el Instituto Biológico Tomás Perón de La Plata, como ha señalado la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina.
Frente estos hechos y ante el agravamiento de la situación sanitaria, el Frente de Izquierda presentó, este lunes, un proyecto en la Cámara de Diputados para que se declare de utilidad pública a mAbxience biotech.
¿Qué dice el proyecto?
Hace tan solo una semana, el primer ministro británico, Boris Johnson, fiel guardián de los intereses de AstraZeneca, dijo “la razón por la que hemos tenido éxito con la vacuna es el capitalismo, la avaricia, amigos míos”. Sin avanzar en estas medidas elementales que plantea el FIT, la vida y la salud de las grandes mayorías, continuará siendo rehén de la llamada "guerra de vacunas", de los negocios de las grandes farmacéuticas y laboratorios, que se niegan a liberar las patentes, es decir, a liberar el conocimiento científico y técnico, del que depende la inmunización de la humanidad.
Un plan para enfrentar la segunda ola
La fuerte propagación del virus, no encuentra barreras por el desinterés del Gobierno en tomar medidas de testeo, rastreo y aislamiento; por la apertura indiscriminada de las actividades económicas que obligan a las personas a salir a trabajar, con patronales que no aplican protocolos y colegios donde se hace imposible sostener las medidas sanitarias.
El Gobierno Nacional, lejos de impulsar políticas que avancen en que las vacunas y tratamientos contra el coronavirus sean un bien público y global, han hecho votar leyes que le dan inmunidad a las grandes marcas de laboratorios, con el acompañamiento de Juntos por el Cambio. Ni de un lado y ni del otro de la supuesta "grieta", quieren afectar los negocios que hay detrás de las vacunas, o hacer acciones concretas para exigir la liberación de las patentes.
La única manera de arrancar las medidas necesarias para enfrentar la rapiña capitalista en favor de la salud de las grandes mayorías, es con la fuerza de la organización, la movilización y la lucha. Es por esto que el diputado Nicolás del Caño, desde la manifestación frente al laboratorio mAbxience, llamó "a todas las organizaciones de la clase trabajadora y del pueblo, a impulsar una lucha para que se declare de utilidad pública y para que se produzca en nuestro país, la vacuna para Argentina y para toda América Latina".