El organismo internacional fue claro y tajante al expresar sus políticas para Argentina en su informe anual publicado este miércoles. En plena campaña electoral, plantean medidas duras cuando los recortes presupuestarios ya tienen graves consecuencias, la inflación se encuentra por las nubes y el dólar blue amenaza con volver a dispararse. Massa, Bullrich, Larreta y Milei se pelean por ser los mejores alumnos del Fondo, sólo la izquierda marca la necesidad de una política opuesta, en favor de las grandes mayorías.

Matías Hof @HofMatias
Miércoles 19 de julio de 2023 19:36

Sergio Massa y Gita Gopinath (subdirectora del FMI)
Este martes por la mañana arribó a Washington la comitiva de funcionarios del ministerio de Economía y se espera que entre jueves o viernes viaje el ministro candidato Sergio Massa con la expectativa de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Mientras las negociaciones siguen abiertas, el organismo internacional afirmó que la Argentina debe devaluar, realizar un ajuste fiscal y prepararse para reformas estructurales. El objetivo, obtener fondos para pagar la deuda externa.
Así lo señaló el FMI en su reporte anual, External Sector Report (ESR), denominado “Rebalance externo en tiempos turbulentos”, en el que analiza la situación de la cuenta corriente de sus países miembros. El informe indica que la economía argentina sufre “elevadas vulnerabilidades de la deuda externa, las reservas internacionales precariamente bajas y la falta de acceso a los mercados internacionales de capital”. Y por este motivo señalan que medidas “fiscales y monetarias más estrictas son necesarias para garantizar los superávits comerciales previstos y mejorar la cobertura de las reservas”
El Fondo pretende que el Gobierno devalúe en el camino de unificar los múltiples tipos de cambios que hay en el país, pero un salto del tipo de cambio podría desatar una escalada de precios mucho mayor a la actual. Además con la economía próxima a entrar en recesión una profundización del ajuste fiscal podría dar lugar a un aumento del desempleo y una caída más pronunciada de los salarios.
Si bien se espera que el Gobierno llegué a un acuerdo en relación a modificar las metas y las fechas de los desembolsos, pactados con el FMI, la falta de reservas en el Banco Central, la incertidumbre electoral y la demora en las negociaciones están generando tensiones cambiarias. El dólar blue cerró la jornada en $ 525 (una suba de $ 5), reforzando su tendencia al alza y anticipando posibles situaciones críticas. Anibal Fernández dio a conocer que se realizaron “operativos en la CITY” para frenar operaciones del mercado paralelo. El problema real no es la venta ilegal de dólares, sino la fraudulenta deuda externa acumulada en las últimas décadas y el préstamo solicitado al Fondo Monetario por Macri y avalado por la gestión actual.
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En el documento del organismo internacional aprovecharon para desarrollar sus recetas, allí afirman que “se requieren reformas estructurales para impulsar la capacidad exportadora de Argentina y fomentar la inversión extranjera directa.” Para el Fondo esto quiere decir avanzar en las reformas laboral, previsional y tributaria. No es casual que en la campaña electoral Massa, Bullrich, Larreta y Milei coincidan en proponerlas, aunque discutan su nivel de alcance y los ritmos para implementarlas.
Los técnicos argumentan que “el tipo de cambio real medio, tras depreciarse más de un 35% entre 2017 y 2019, se apreció alrededor de un 6% durante 2020-21 y se estima que se habrá apreciado un 20% adicional durante 2022. Esta apreciación refleja en gran medida el hecho de que el tipo de cambio ha ido por detrás de la inflación general”. Detrás de las cifras ocultan que la falta de dólares en el país se debe a que las reservas son destinadas para los pagos de deuda externa (pública y privada), el giro de ganancias al exterior y financiar importaciones que no serían necesarias si la economía argentina fuera menos dependiente.
En relación al comercio exterior hicieron referencia a la transitoriedad del cepo cambiario y la limitación de las importaciones. Al respecto publicaron que: “las medidas de control han contribuido a contener las salidas de capital, aunque han introducido distorsiones que desalientan el comercio y la inversión extranjera. Es importante señalar que estas medidas no sustituyen a unas políticas macroeconómicas sólidas”. También agregaron: “Si bien son necesarias a corto plazo para hacer frente a los desequilibrios, los controles a la importación y otras similares deberían eliminarse y es necesaria una flexibilización basada en condiciones, especialmente para fomentar la IED”. Menciones que van en línea con los reclamos de las grandes multinacionales, los bancos y el capital concentrado que busca mayor libertad para sus negocios.
Massa buscará complacer al Fondo lo más que pueda, intentando no afectar sus posibilidades electorales. Se es espera que este viernes lleguen a un nuevo acuerdo que no incluya la puesta en práctica de inmediato de las exigencias, pero desde el organismo comandado por Kristalina Georgieva ya dejaron a la vista sus objetivos. Casi el conjunto de los candidatos planea someterse al régimen del FMI y aplicar su programa, solo el Frente de Izquierda propone una salida de otra clase para frenar el saqueo, desconociendo la ilegal e ilegítima deuda externa y rechazando las recetas de ajuste, entre otras políticas para reorganizar la economía en favor de los intereses de las grandes mayorías.
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