Hace unos días se destapaba la caja de pandora en el colegio vallecano Palomeras Bajas que de forma reiterada se niega a convertirse en un colegio bilingüe.

Juan Romero Madrid | @jromelasco
Viernes 16 de septiembre de 2016
En el curso 2004 – 2005 la entonces Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre del PP, introdujo el programa de enseñanza bilingüe español-inglés. Este programa consiste en la impartición de clases en lengua inglesa y otras en castellano, con el “supuesto” objetivo que los estudiantes adquieran nivel bilingüe de inglés.
El problema de este programa, es que se plantea sin recursos apropiados, en medio de una crisis crónica, por la cual con cada nueva ley de educación, la calidad y contenidos empeoran notablemente. Este programa está provocando cada vez peores resultados y una mayor diferencia entre colegios de barrios obreros y colegios de barrios altos. La enseñanza de materias en ingles, es realizada por profesorado con niveles intermedios, no aptos para impartir estas clases. Debido a esta situación, se terminan resumiendo los contenidos, favoreciendo la memorización y con ello, su posterior olvido.
El Colegio Palomeras Bajas denuncia la situación de ostracismo en el que se encuentra sometido por negarse a ingresar al plan. Lo que conlleva entre otros “castigos” recortes de presupuestos por ir a contracorriente. Asimismo consideran que el plan de bilingüismo es una falacia, puesto que es imposible tal y como está planteado que los estudiantes que terminen el colegio o instituto, salgan bilingües en ingles, sin vivir en un país angloparlante.
Por otra parte, se está desatendiendo el gran problema de la educación, que no es otro que el fracaso escolar. Aún estamos lejos de un modelo educativo racionalista, donde se prioricen la comprensión y el razonamiento, antes que la repetición memorística de temas resumidos por el profesorado. Palomeras Bajas, además, argumenta que teniendo en cuenta las dificultades de su alumnado intercultural (hijos de inmigrantes y gitanos), el modelo bilingüe, solo crearía segregación entre su alumnado.
Últimamente la pedagogía y el neoliberalismo se han dado la mano, fundamentando una educación enfocada al mercado laboral y la ‘competitividad’. Pero este es un argumento falso: no deberíamos olvidar que el hecho de que todo el estudiantado sea bilingüe, no repercute en una supuesta ‘competitividad’. Esta ‘competitividad’ consiste en la diferenciación de las personas, pero si todos fuéramos bilingües no significaría una mejor preparación para el mercado laboral. En cualquier caso, si los contenidos cada vez son más deplorables, y el estudiantado llega al bachillerato hasta con dificultades de comprensión lectora, entre otras carencias, impartir materias en lengua extranjera, no puede de ningún modo mejorar los resultados, sino empeorarlos.
La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) realizó un estudio en 2013, por el que se constató que aquellos alumnos de centros bilingües tenían peores calificaciones que los que habían estudiado en un centro no bilingüe. Para ello tomaron de referencia la prueba de sexto de primaria. Es decir, hay una importante diferencia de recursos y medios entre un colegio privado y bilingüe, y un colegio público, reconvertido a bilingüe.
La comunidad educativa se encuentra dividida a favor y en contra del “bilingüismo”, pero se sigue desatendiendo el modelo educativo, que en el fondo es responsable del fracaso escolar actual y de las generaciones futuras. La recalcitrante derecha española se empeña en empeorarlo, para favorecer la educación privada y concertada, mientras la educación pública, cada vez es de peor calidad. Pero no seamos ingenuos, estos planes no están mal hechos por desconocimiento, si no que tienen una meta clara, como se suele decir ‘los pueblos más ignorantes son los más manipulables’. Así que los pedagogos, los profesores y todos los afectados por el problema de la enseñanza deberíamos de hacer visibles casos como el comentado de Palomeras Bajas, para que se tomen medidas que cambien este estado de cosas.