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Red Internacional
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Ocio y juventud. El Fenixx y la necesidad de espacios seguros en Acatlán

El cierre del Fenixx Acatlán reabre polémica que involucra a los bares alrededor de la FES Acatlán.

Viernes 12 de agosto de 2022

En redes sociales, miembros de la comunidad de la FES Acatlán están difundiendo una serie de posteos que muestran un rechazo a Los Jarros Naucalpan producto de una publicación que hizo el dueño de Fenixx Acatlán, donde señala que recibió amenazas hacia su persona si no cerraba el bar y responsabiliza al dueño de Los Jarros de “cualquier hecho”.

El Fenixx es un bar que recibe su nombre por ser la “reencarnación” del EL PRE, que recién abría sus puertas con la vuelta a clases presenciales del semestre pasado y cerró tras sufrir un atentado en el que sujetos a bordo de una motocicleta dispararon con armas de fuego la entrada del lugar.

Aunque en esa ocasión no hubo ningún herido, sí causó gran revuelo en los medios de comunicación, pues, supuestamente, se trataba de una disputa comercial, en la que culpaban a Los Jarros, que después sacó un comunicado en supuesta solidaridad con EL PRE.

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Este tipo de actos van de la mano con el alza de violencia que se vive en todo el país y que también se viven en los alrededores de nuestras escuelas o dentro de ellas y sus ejemplos podría ser la presencia porril, la represión y hostigamiento de las autoridades a estudiantes, profesores y trabajadores cuando salimos a luchar por nuestros derechos, las denuncias por violencia de género que las autoridades ignoran, asaltos dentro de nuestras universidades; pero también las extorsiones por parte de la policía a estudiantes a los al rededores, asaltos o atentados a mano armada en el camino a la escuela o de regreso a casa (como el disparo a una profesora en la entrada de la FES), e incluso el cuerpo de una mujer supuestamente asesinada a las afueras del metro Cuatro Caminos.

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Hoy, una vez más, se demuestran que hay que poner las cartas sobre la mesa para decir que basta de violencia en nuestras escuelas y nuestros barrios. La juventud necesita espacios de esparcimiento, de recreación, donde podamos ir a beber y a bailar estando seguros, seguras y segurxs, y distraernos de los extenuantes ritmos de estudio y trabajo que llevamos, pero es necesario luchar por ellos, sin confiar en la policía que nos criminaliza por el consumo de sustancias y que están coludidos con las redes del crimen organizado.