Con un recetario de once puntos el precandidato presidencial del Frente Amplio, Alberto Mayol, hace público por medio de una rueda de prensa junto a personalidades sindicales, como Cristian Cuevas, una lista de “compromisos transformadores” como los denomina su sector. ¿Los trabajadores necesitamos un código laboral que regule nuestra explotación? ¿Cuándo Mayol habla de sueldos más justos y de limitar los sueldos de gerentes millonarios a sueldos no tan millonarios, a que se refiere?
Viernes 16 de junio de 2017
El Frente Amplio de Mayol y su programa laboral: regulación y continuidad
Como primer punto se plantea la necesidad de un nuevo Código Laboral, pero ¿con qué contenido? ¿Los trabajadores necesitamos un Código Laboral que regule nuestra explotación? Cuando Mayol habla de sueldos más justos y de limitar los sueldos de gerentes millonarios a sueldos no tan millonarios ¿a qué se refiere?
¿Nuevo Código Laboral?
Es cierto que uno de los pilares y gran cerrojo que impuso la dictadura fue el Plan laboral de José Piñera, con él, además del exterminio e toda una generación de luchadores de la clase trabajadora, se consagro a sangre y fuego la explotación, el neoliberalismo, la atomización sindical, el subcontrato, y todo el abecé del actual juego al que nos someten los empresarios.
Es innegable que antes de la Dictadura, en chile se gozaba de muchos más derechos sindicales, fruto de toda una historia de lucha y organización, pero no podemos desconocer el intento permanente de los distintos gobiernos en la historia del país, de reducir, regimentar y burocratizar la actividad sindical del movimiento obrero; del interés de la clase dominante que dirige el Estado por terminar controlando y limitando el campo de acción de los trabajadores para el beneficio de los empresarios y los poderosos.
La expresión más brutal es el plan laboral del pinochetismo, que limita el derecho a huelga, “legalizándolo y regimentándolo” sólo en el marco de la negociación colectiva, únicamente dentro de los limites la empresa, fijando las fronteras sobre los que se puede y no se puede negociar, etc.
Pero también lo es la reforma laboral de la Nueva Mayoría, que consagra el subcontrato, permite a las mandantes reemplazar las empresas externas en caso de paralización, poniéndole fin al derecho a huelga a los subcontratistas, niega la negociación ramal tal como los militares impusieron, y hace de la huelga un acto pacifico, criminalizando a los dirigentes sindicales y a los trabajadores por utilizar métodos históricos, como las ocupaciones de recintos, bloqueos de accesos, mecanismos indispensables para poder ejercer presión, todo en nombre de la propiedad privada. Entonces es claro, que con los signos que sean, los códigos laborales están hechos para consagrar las relaciones de subordinación y dependencia dentro del mundo del trabajo.
Regulación y continuidad: la receta del Frente Amplio
Mayol dentro de sus “promesas transformadoras” que incluye en su programa laboral, habla de establecer la negociación ramal, el derecho a huelga, un nuevo estatuto administrativo para el sector público y la ratificación de convenios OIT.
Creemos en que varias de las demandas propuestas, son banderas justas que los trabajadores impulsamos, en particular la necesidad de recuperar la negociación ramal, la igualdad salarial de género y un sueldo mínimo equivalente a la canasta básica familiar, pero que necesariamente debe que sea con escala móvil a la inflación, que hoy por hoy estaría bordeando los 400 mil pesos efectivamente.
¿Pero que hay detrás de los conceptos de sueldos justos, de un nuevo código, de los problemas ausentes, o bien de la propuesta de que la brecha salarial dentro de una empresa no pueda poner fijar el sueldo máximo en una taza mayor de “15 “ veces al sueldo más bajo?
La idea de establecer sueldos justos y normalizar las brechas salariales son claras propuestas de mantener y continuar los sueldos millonarios de los gerentes y empresarios que son verdaderos parásitos de nuestro trabajo, es una idea similar a la que presentar los parlamentarios del Frente Amplio de recortar la dieta parlamentaria de 9 millones a casi la mitad. Es decir, continuar los sueldos millonarios, pero regulando las aristas más escandalosas del juego de los políticos patronales.
Después de todo lo anterior, no es difícil preguntarse porque no están interesados en pronunciarse contra el subcontrato, un problema estructural del mundo obrero en Chile, por los tarifados nacionales, o el problema de quién gestiona las empresas. La lógica de un nuevo código laboral, es hacer carne la consigna de continuidad y regulación.
Continuar con la idea de que hay que seguir jubilando a los 65 y 60 años, pero bajo un nuevo marco, que es la propuesta de la Coordinadora Nacional no + AFP, que aunque representa un salto adelante para nuestras seguridad social, deja en blanco quienes serán los que “administren” nuestras pensiones.
Continuar con el sistema de explotación capitalista que permite amasar fortuna a los empresarios a costa de nuestro sudor, pero regulando los sueldos de los gerentes.
Continuar con enclaves de la dictadura como el subcontrato, pero regulando el marco de las relaciones laborales en un “nuevo código laboral”.