A través del Ministerio del Interior, el Gobierno “progresista” concede una condecoración pensionada a un comisario condenado por torturas, como recogen diferentes medios.
Lunes 18 de octubre de 2021
Foto: EFE/EPA/JULIEN WARNAND
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha condecorado al comisario principal Héctor Moreno García, jefe superior de Cantabria, con motivo de la jubilación de este este pasado mes de septiembre.
Concretamente se le ha condecorado con la Medalla de Plata al mérito Policial, la más alta insignia que un policía puede recibir en vida. Una distinción que además lleva asociado un aumento de la pensión del 15% para quién la recibe.
Este tipo de tratos de cortesía entre el Ejecutivo de turno y las fuerzas policiales es del todo habitual, y por lo general son situaciones que no suelen saltar a la luz pública. Ahora bien, en este caso resulta que el condecorado por el ministro del gobierno “progresista” fue nada más y nada menos que condenado por la Audiencia Provincial de Madrid, de lo que, evidentemente, se han hecho eco numerosos diarios.
Tortura y detención ilegal fueron los hechos por los que el condecorado Héctor Moreno, y el resto de policías implicados, fueron condenados. ¿Y cuáles fueron los hechos?
La sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid data del 1994, pero los hechos ocurrieron en 1984, diez años antes, en el madrileño barrio de Malasaña.
Según la sentencia, Moreno y otros policías detuvieron a unos transeúntes “sin causa alguna”. Uno de los policías, que no aparece identificado en el fallo del tribunal, golpeo con su pistola a uno de los detenidos, para posteriormente junto a Moreno, golpearlo contra los cubos de basura e introducirlo en el coche policial. Las palizas y torturas continuaron en comisaría y los agentes, posteriormente, falsearon el atestado policial.
Más de una década después, los agentes fueron condenados a 48 años de inhabilitación y a cinco meses y medio de arresto por tortura y detención ilegal. No obstante, tan solo 4 años después de la sentencia, el Gobierno de Aznar conmutó la pena y estableció una suspensión de seis meses y un día siempre que ninguno de los cinco policías condenados volviera a “cometer delito doloso durante el tiempo de normal cumplimiento” de la condena.
Cuando a Héctor Moreno le llegó el indulto, ya había ascendido a inspector jefe y en 2002, durante el mismo gobierno de Aznar, se convertiría en comisario. Tras este periplo, fue ocupando distintos cargos, entre ellos jefe de la Brigada Central de Investigación de la Comisaría General de Policía Judicial. Hoy, el ministro Marlaska, recoge en su escrito condecorativo que Moreno García y el resto de condecorados, “con su actuación singular y extraordinaria han prestigiado a la Policía Nacional”.
Un ejemplo más, de los muchos que existen y se ven de forma cotidiana, de la convivencia entre el poder político, sea del signo que sea, y las fuerzas represivas del Estado. Unas fuerzas que tienen en su ADN la represión y la tortura como práctica de manual, y siempre con la tranquilidad de en un momento complicado, contar con la ayuda del Ejecutivo.