×
×
Red Internacional
lid bot

SEXTA PRÓRROGA DEL ESTADO DE ALARMA. El Gobierno “progresista” repite alianza con el PNV y Ciudadanos

Las medidas de flexibilidad laboral como la ampliación de los ERTEs hasta septiembre convencieron a Ciudadanos, mientras que la concesión de competencias a las CCAA en la desescalada sirvió para no hacer dudar al PNV. La derecha continúa con su “guerra de guerrillas” atacando al gobierno por la gestión de la pandemia, por el caso Marlaska y por el 8M”.

Ivan Vela @Ivan_Borvba

Miércoles 3 de junio de 2020

Foto: EFE

La sexta prórroga del Estado de alarma trajo pocas novedades y empezó a dibujar algunos escenarios post Estado de alarma que no son precisamente estables si se miran desde Moncloa.

En la sesión del Congreso de este pasado miércoles, que se alargó hasta las 6 horas, el Gobierno del Partido Socialista y Unidas Podemos encontró los mismo votos afirmativos que en la anterior prórroga, es decir, Ciudadanos y PNV. Enfadó un poco menos a uno de sus socios de moción de censura al gobierno de Rajoy, ERC, que pasó de votar en contra a abstenerse. Se encontró al otro lado del hemiciclo, un vez más, al Partido Popular y a Vox compitiendo por alzarse con el discurso más reaccionario. Y desde Catalunya, JxCat y la Cup también continuaron votando en contra, si bien por razones muy diferentes.

Es en estos cálculos y la hoja de resultados es donde el último debate por la ampliación del Estado de alarma trajo poca novedad. En resumen, 77 votos a favor, uno más que la mayoría absoluta de la Cámara, frente a 155 en contra y 18 abstenciones.

Tras esta sesión, cada uno de los partidos han empezado a ocupar su plaza para los debates que se sucederán una vez quedé atrás el Estado de alarma. En este sentido si la cuarta prórroga de alarma supuso la ruptura de la unidad nacional que había imperado entre los partidos políticos del Régimen, esta última sesión no ha sido ni mucho menos una recomposición.

Los pactos con PNV y Ciudadanos los ha conseguido sustentar el ejecutivo de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias gracias a las políticas de flexibilidad y precariedad laboral que desde el inicio de la pandemia ha puesto en marcha su gobierno. El último anuncio de ampliación de los ERTEs hasta, al menos, septiembre es una clara concesión a Ciudadanos, que ya en su anterior acuerdo puso como condición una extensión hasta Junio.

También la rectificación sobre el anuncio de la derogación de la Reforma Laboral alcanzado con Bildu ha jugado un papel clave para que el PNV volviera a mirar como socio útil al Gobierno de Sánchez. Del mismo modo que lo jugó permitir los despidos tras la finalización del ERTE, algo que el ejecutivo había anunciado a los cuatro vientos que no iba a ser así, y que los despidos iban a estar prohibidos durante los seis meses posteriores al ERTE.

Han sido estas medidas destinadas a hacer cargar la crisis sobre la espalda de los trabajadores y trabajadoras y garantizar las ganancias de los capitalistas, lo que le han permitido al Gobierno respirar tranquilo esta última sesión.

El antiguo socio que ha dejado atrás el voto nulo y se posicionó en la abstención ha sido ERC, que vuelve a jugar la baza de la “mesa de negociación” e intenta posicionarse como un agente influyente en Madrid en su disputa interna contra JxCat. Sacar adelante las políticas de austericidio que están por venir junto a Ciudadanos y contentar la demanda de ERC de la “mesa de negociación”, más allá del poco contenido de ésta, se torna un ejercicio de equilibrio imposible para Moncloa. Ya lo advirtió Rufián, portavoz de ERC en su comparecencia “Todo no puede ser. Dime con quién pactas y te diré qué pactas”.

Mientras la derecha continúa su “guerra de guerrillas”, atacando al gobierno desde diferentes frentes. Tanto por la gestión de la pandemia, como el caso Marlaska como por el 8M. En cada una de las acusaciones la derecha destila hipocresía. Ha reclamado más libertad y ha hablado de derechos democráticos durante la pandemia, cuando ha sido impulsora de leyes tan represivas como la Ley Mordaza.

Denuncia los actuales “trapicheos” de Marlaska con la Guardia Civil cuando ellos usaron dinero público para crear una policía política para investigar a opositores al gobierno de Rajoy. Y continúa su ataque al movimiento de mujeres y la denuncia del 8M cuando en esas fechas celebraron un congreso con miles de personas en un espacio cerrado, así como decena de eventos deportivos y culturales.

Por su parte la CUP, a través de su portavoz Mireia Vehí, ha puesto sobre la mesa del Congreso los casos de corrupción de la monarquía, exigiendo que ese dinero sea devuelto por la casa Real a las arcas públicas. Además en una pregunta retórica la portavoz anticapitalista se ha dirigido a Sánchez para preguntarle a quién era útil, “al monarca” ha respondido ella misma.

Queda atrás la última sesión de prórroga para el Estado de alarma y se abre un nuevo escenario donde la unidad de los dos principales partidos del Régimen ha quedado completamente fracturada y la derecha vocifera cada vez más fuerte.

Con esta situación el “plan de reconstrucción” con el que soñó en un momento el Gobierno para poder llevar adelante los recortes necesarios una vez se conozca la cantidad exacta del crédito otorgado por la UE y que vienen con unas exigencias de reformas estructurales y recortes de gasto claros, está totalmente olvidado.

La crisis económica, que ya empieza a azotar fuertemente como vemos en el caso de Nissan y la crisis social, como la demanda de mayor inversión en Sanidad Pública, dibujan en los próximos meses la amenaza de un periodo de mayor lucha de clases y estallidos sociales. Frente a esta situación el Régimen del 78, con sus partidos y la Corona al frente, llegan fuertemente desgastados.