En el club platense no se pagan sueldos desde abril, los jugadores profesionales sacan a la luz un problema de larga data.
Miércoles 29 de junio de 2016
Desde las tristes declaraciones de Messi, quien no pudo ganar finales con la Selección como sí supo hacer en numerosas oportunidades en el Barcelona (hasta con el pecho), el fútbol argentino está en las tinieblas. Más de un hincha espera con ansias el inicio del torneo local, que como todas las promesas del segundo semestre no parecen llegar nunca. La hinchada de Gimnasia espera con preocupación.
Esta semana los jugadores del Lobo se encuentran realizando retención de tareas por falta de pago. Sin cobrar los sueldos de abril, mayo y junio, resolvieron no entrenar doble turno y no harían concentraciones. Tras los escándalos de la AFA el fútbol truena y eso repercute, como siempre, en los de abajo. Lo que hoy salta a la luz por las medidas del plantel profesional no es más que la realidad que hace rato viven los empleados del club.
El 2016 Gimnasia estuvo en el tapete, no por un interesante mercado de pases sino por adeudar salarios reiteradas veces a empleados del club. A diferencia del plantel profesional las medidas comenzaron hace tiempo. No pueden dejar pasar tres o cuatros meses sin cobrar ya que de su sueldo viven mes a mes. La realidad de las grandes mayorías: si no cobran no tiene con qué pagar el alquiler, las cuentas, la comida.
En el fútbol conviven dos mundos. Mientras los dirigentes hacen sus negocios, los hinchas se comen las uñas viendo si de algo de eso se cae un buen refuerzo, o contando los pesos para hacer real lo que se agita desde la tribuna: “no tengo un mango y voy igual”. La tan ansiada vuelta para zambullirse en la tribuna y tomarse un descanso de 90 minutos del trajín cotidiano.