La nueva serie se emite por canal 13 y con Julio Chavez como "El Maestro" intenta romper el mito del arte de elite.

Carina A. Brzozowski Agrupación Bordó Leo Norniella en Alimentación
Viernes 22 de septiembre de 2017

Una bailarina que vive en un barrio de calles angostas, laberínticas, tiene un empleo de medio tiempo para poder estudiar danzas clásicas. Ama bailar, entrena en un gimnasio que le prestan, encima de un ring. Ella, bella y sutil, arriba de un ring, rodeada de un ambiente rudo, rústico, abstraída en su danza, iluminada por la luz del sol que entra por una especie de techo abierto en forma de círculo.
Así la descubre él. La maestra Celia, conocida de Prat (El Maestro, Julio Chavez) se la encomendó antes de morir, para que él se encargue de prepararla. El objetivo es ganar una beca, a lo que en un principio, Prat se niega rotundamente porque no le gustan los concursos ni nada parecido.
Así vemos al protagonista en el primer capítulo de la nueva serie de Pol ka, que se emite los miércoles, a las 23:00hs por canal 13, El Maestro, en la piel de Julio Chavez. Está acompañado por un gran elenco: Inés Estevez, Juan Leyrado , Carla Quevedo, María Socas, Eugenia Guerty, entre otros. La historia consta de 12 capítulos, y cuenta con la dirección de Daniel Barone. El libro es de Romina Paula y Gonzalo Demaría.
Muchas veces hemos visto la historia de la chica humilde que quiere triunfar, pero en estos tiempos, donde los pibes pelean contra una reforma estudiantil brutal, a la medida del ajuste que intenta a toda costa imponer el gobierno, donde la reforma laboral impuesta en Brasil, también amenza con ser instalada acá y arrasar con todos los derechos conseguidos por los trabajadores a lo largo de la historia del movimiento obrero, es más que latente la necesidad de resaltar este tipo de cuentos, de historias, donde a los jóvenes se les hace difícil poder mantener un trabajo sin caer en la precariedad y al mismo tiempo acceder a estudiar, a pertenecer a un circuito para pocos, a poder acercarse al arte de manera profesional, sin filtros, sin restricciones.
Prat, el personaje de Julio Chavez, se debate entre su pasado, de exitoso bailarín, estrella del ballet internacional y un presente donde da clases de danza en una escuela de barrio, mantenida por él y con la ayuda de su amigo y socio Mario, interpretado por Juan Leyrado.
Inés Estevez es Paulina, la ex pareja de Prat, también bailarina, pero que contrariamente a él, se mueve en un círculo más oficial en el mundo de la danza. Ambos tienen un hijo pero mantienen una relación muy conflictiva, plagada de diferencias que el libro va contando sutilmente desde el primer capítulo, como cuando muere la maestra Celia y Paulina hace un comentario al pasar: que deberían terminarse con esto de hacer velorios en los teatros… el olor que queda!! La falta de sensibilidad frente a un homenaje, el negocio del espectáculo ante todo, el arte de la danza clásica como elitista. En definitiva, el libro va planteando la diferencia de clases.
Prat va a buscar a Luisa, quien va a ser su discípula, a ese barrio de calles angostas y cercos bajitos y alambrados, donde vive la gente humilde, para decirle que va a ser su maestro.
Ya en el segundo capítulo, Luisa logra entrar en concurso por su beca, entre otras 14 bailarinas. Sale seleccionada. Es exquisita, sencilla, levanta sus brazos tatuados, vaporoso el revuelo de tules blancos, mientras su novio, boxeador, la espera en la puerta, para abrazarla, pero a la vez, con un recelo hacia el difícil camino que Luisa eligió para triunfar, de la mano de Prat. Ella admira a Prat, comienza a conocerlo, como maestro, como el hombre que tiene que hacerse cargo de su nieto, porque a su hijo lo metieron preso por tenencia de drogas, al llegar del exterior, en el Aeropuerto.
El le enseña a bailar, le muestra la excelencia, ella le dice que lo recuerda vestido de pirata, “El Corsario”- dice Prat y ella instala en él ese recuerdo, ese momento glorioso de su carrera. Él le muestra su arte, la hace parte, ella le muestra cómo se seca un celular que se ha caído al agua, sumergiéndolo en un frasco de arroz.
“…Y a mí me gustan como tú, rebeldes y obstinadas, con ese glamour celestial, de nubes en los pies, misteriosa como el mar…” dice la canción de fondo, interpretada por León Larregui, conocido cantante y compositor mexicano.
“Me gusta el tiempo de tu swing, me gusta cómo bailas, elegante ultra sensual, vampira natural, te vuelves una con la noche”- continúa
Luisa parece otorgarle a Prat esa magia que él supo conocer y sudar en los escenarios del mundo.
La historia enamora con sutilezas, la exquisitez en las actuaciones de Inés Estevez, Guerty, María Socas, la mamá trabajadora de Luisa, que entiende que su hija tiene que estudiar y trabajar menos para poder bailar, Leyrado y la complicidad de un socio y amigo que lo comprende y apoya.
“De nubes en los pies” se desarrolla esta historia que enamora y nos hace desear que el arte no sea para unos pocos, que los trabajadores también podamos disfrutar, que tengamos acceso a las carreras más elitistas, culturalmente impuestas de ese modo. Romper con ese mito. La danza en el barrio de calles laberínticas, los trabajadores al teatro, al Lago de los Cisnes.