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Red Internacional
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ELECCIONES GENERALES. El PP sin rumbo fijo y con el viento en contra hacia el 20D

Diferentes crisis están empezando a zozobrar la dirección del PP a tan solo dos meses de las elecciones generales. Rajoy debe lidiar ahora contra un liderazgo cuestionado internamente a la vez que se enfrenta al auge de Ciudadanos por copar el centro y la derecha del tablero.

Arsen Sabaté

Arsen Sabaté Barcelona | @ArsenSabate

Jueves 15 de octubre de 2015

Foto EFE

Hasta hace poco todas las encuestas demoscópicas daban al PP la victoria -sin mayoría absoluta- para las próximas elecciones generales del 20D. Sin embargo, desde las elecciones catalanas el pasado 27S el viento “electoral” está empezando soplar de cara para el partido liderado por Mariano Rajoy. Las últimas encuestas sobre el 20D señalan un empate técnico entre el PP y el PSOE y sitúan a Ciudadanos como la clave para formar gobierno. Mientras Podemos se va alejando cada vez más de sus aspiraciones.

En el seno del PP no hay unanimidad sobre el rumbo que se debe tomar después de las últimas crisis, ni sobre si debe ser el propio Rajoy el que lidere al partido durante estos dos meses de pre-campaña electoral, aunque la proximidad de la fecha hace difícil cualquier golpe de mano. Todo apunta a que son movimientos preparatorios para después de una posible salida de Moncloa en 2016.

A nivel estatal están viendo como Ciudadanos está copando a gran velocidad el espacio centro-derecha que ha venido monopolizando el PP hasta ahora. Con una política de defensa a ultranza de la Constitución por una parte, pero señalando por otra los límites de la corrupción de la “vieja política” viene ganando cada vez más base electoral al PP. Las encuestas en el País Valencià donde le dan la victoria para el 20D al partido de Albert Rivera, los resultados de las elecciones catalanas y ya antes las andaluzas, vienen dando muestras de ello.

Otra brecha abierta que afronta el Partido Popular se ha fraguado en torno a la Unión Europea. Si en algo se viene agarrando como a un clavo ardiendo para afrontar la cita con las urnas es a la pírrica recuperación económica y unos Presupuestos Generales del Estado elaborados con clara finalidad electoral.

Bruselas y Pierre Moscovici -Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Financieros- han protagonizado el último escándalo europeo del PP. El propio Moscovici ha anunciado que el Estado español no podrá cumplir con los objetivos presupuestarios fijados para 2016. Una noticia que en el PP ya sabían de antemano, pero que no contaban con su adelanto y la “jugarreta” del comisario, ni que la misma Comisión Europea terminase avalando sus declaraciones.
Internamente el Partido Popular también viene acusando un fuerte desgaste y una división profunda. Toda una legislatura de políticas de ajustes draconianos y recortes de libertades ha hecho mella en gran parte de las comunidades autónomas.

El acoso furibundo de todo el aparato institucional junto a los partidos pro-constitucionales dirigidos por el propio PP hacia el proceso soberanista catalán durante la campaña electoral, y hoy centrado en el juicio político contra Artur Mas, no han hecho más que evidenciar su desesperación ante uno de los mayores problemas que tiene el Régimen del ’78 sobre la mesa. Al final, junto al descalabro electoral, el PP ha visto como Ciutadans le pasaba la mano por la cara y se sitúa claramente como el referente de la política españolista en Catalunya.

En la Comunidad Valenciana las últimas encuestas sitúan a Ciudadanos como el partido más votado para las elecciones del 20D. Un escenario inimaginable para el PP hasta hace poco en una de las plazas fuertes del partido históricamente. Ciudadanos conseguiría un 25,4 del total de votos, por encima del 21,6 del PP. Incluso superado por el PSOE con un 23,3.

Las pasadas elecciones autonómicas del 24 de mayo ya destiñeron en gran parte el mapa de azul. Desde entonces el PP está desprovisto de líderes en muchas de las comunidades autónomas, producto en muchos casos por discrepancias con la dirección central del partido.

Esta semana se ha hecho oficial la dimisión de Arantza Quiroga, presidenta del PP en el País Vasco. Esta comunidad tendrá que sumarse así a las presidencias interinas que ya existen en Baleares y Catalunya junto a la gestora navarra.

Además, el PP debe elegir a sus “barones” de otras seis Comunidades Autónomas durante el congreso nacional que se celebrará en 2016. El plano territorial entonces le deja también en una situación mucho más débil para afrontar el 20D en comparación a anteriores elecciones. Y a todo esto se debe unir las primeras críticas públicas de militantes y diputados del PP hacia el propio Mariano Rajoy, entre ellas la de nada menos que el ex-presidente Aznar

Ante este escenario de difícil situación, cabe preguntarse qué salidas y probabilidades tiene el PP para retener el poder. Sin duda la política que ha llevado a cabo durante estos cuatro años le está pasando factura seriamente. La imagen tanto a nivel estatal como territorial es la de un partido hoy dividido y débil, desde la Unión Europea también se ha contribuido a ello. Pero lo más preocupante es que el espacio amplio que representa se está reduciendo por la irrupción de Ciudadanos.

Es muy probable que lo único que le quede al PP tras un posible empate con el PSOE en las elecciones del 20D sea el de negociación con Ciudadanos. Sin embargo, ante esta perspectiva, desde el PSOE no han tardado en declarar que el pacto en Andalucía entre socialistas y la formación naranja marca un nuevo camino para el país.