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Red Internacional
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Finanzas. El Papa pidió “menos paraísos fiscales y más inversión”: ¿y por el Vaticano cómo andamos?

Francisco hizo un discurso ante empresarios cristianos argentinos. Les aconsejó que inviertan, aunque no les tiró ninguna pista. También les pidió un poco de transparencia. La que no tiene el Vaticano.

Miércoles 30 de junio de 2021 13:52

El papa Francisco pidió hoy a los empresarios argentinos "invertir" y "no esconder la plata en los paraísos fiscales". "Invertir en el bien común, no esconder la plata en los paraísos fiscales. Invertir", pidió el pontífice en un videomensaje que fue difundido esta mañana durante la apertura del XXIV Encuentro Anual de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (Acde).

El discurso continuó con otros consejos “económicos”: "seamos realistas, la economía últimamente, en los últimos decenios, engendró las finanzas y las finanzas tienen el riesgo de terminar como la cadena de San Antonio, ¿no?, que creemos que hay mucho y al final no hay nada", les dijo.

"Hace falta más diálogo, para que la economía se coloque al servicio de la vida humana. La buena economía está hecha por buenos empresarios, que son los que invierten en una economía distinta", sostuvo. Allí entraría la propuesta de “economía social” de la que habla muchas veces el jefe del Vaticano.

Lo cierto es que gran parte del empresariado argentino tiene su plata en paraísos fiscales, uno de los destinos de la fuga de capitales que alcanzó en las últimas décadas cientos de miles de millones de dólares. Pero, ¿es algo muy distinto a lo que hace la Iglesia con sus suculentos fondos?

¿Y por la Santa Sede cómo andamos?

Los negociados espurios del Vaticano y sus bancos son tan antiguos como la historia de la máxima autoridad de la Iglesia. Pero muchos tienen relación con lo que el Papa aconseja a los empresarios cristianos.

  •  En 2002, la Red de prensa Voltairenet, calificó al Banco Vaticano, la octava entidad financiera más usada para el blanqueo de dinero, por delante de paraísos fiscales como Suiza, Bahamas o Liechtenstein.
  •  El 21 de septiembre de 2010, las autoridades confiscaron activos de una cuenta del Banco del Vaticano en la sucursal de Credito Artigiano S.A. en Roma. El Vaticano se abstuvo de aportar información sobre el origen o el destino de los fondos. La mayor parte del dinero, 20 millones de euros (26 millones de dólares), estaba destinado a JP Morgan en Francfort y el resto a Banca del Fucino.
  •  La Iglesia Católica Romana controla aproximadamente 60.350 toneladas de oro. Es la "reserva de oro más grande del mundo". Se supone que empezó a ahorrar en lingotes en el año 1100.

    Todo esto no le impide recibir fondos millonarios de muchos Estados para sostener el culto católico, como en Argentina.

    En 2019 se desató un nuevo escándalo que amenazaba poner luz sobre los manejos financieros del Vaticano. Investigaciones llevadas adelantos por medios como L’Expresso y el Financial Times señalaron, entre otras cosas:

  •  650 millones de euros del Obolo de San Pedro ido a parar en un 77% a filiales del Credit Suisse y gestionados en operaciones financieras que según el magistrado Revisor muestran “vistosas irregularidades”, además de abrir “escenarios inquietantes”.
  •  La operación Falcon Oil, un intento de inversión de 250 millones de euros del Vaticano en una plataforma petrolífera frente a las costas de Angola. Según L’Expresso la documentación revela “el complejo sistema de sociedades en paraísos offshore “usados por el Vaticano para poner una pantalla en los negocios millonarios de Londres”.
  •  El “Financial Times” investiga las irregularidades en la inversión de 200 millones de dólares realizada en 2014 a través de Athena Capital, un fondo de inversión de Luxemburgo, en la financiación del proyecto de apartamentos de lujo en la metrópoli británica.

    En ese momento muchos analizaron que el Vaticano parece haber entrado en la fase de un tercer Vatileaks, donde las infiltraciones tenían que ver con internas del poder eclesiástico. Los dos primeros que ocurrieron durante el papado de Benedicto XVI, quién terminó por renunciar.

    Antes de caer, Francisco tomó una serie de medidas para intentar calmar las denuncias de corrupción y negocios. Los cardenales y contadores se ocuparon de remodelar el negocio para evitar más desprestigio del que ya acumula la Iglesia.

    Hoy, en medio de la crisis sanitaria y social, Francisco retoma sus discurso del “capitalismo humano” y la “economía social”. Una mentira divina, que no puede ocultar que se mantendrá intacto el oro que pisa en sus iglesias, sus paraísos fiscales e inversiones inmobiliarias y su santificación de los “empresarios cristianos” que quieren descargar la crisis sobre los pueblos.

    Amén.