Con suspensión de clases, cierres de calles y sobre todo miles de elementos de la Policía Federal y el Ejercito, será recibido el Papa Francisco en Ciudad Juárez.
Miércoles 17 de febrero de 2016
El Papa Francisco, llega a Ciudad Juárez luego de visitar Michoacán, Chiapas y Ecatepec, además de su visita a la Ciudad de México, dónde se reunió, en Palacio Nacional con el presidente Peña Nieto, su gabinete y diversas personalidades de las altas esferas de la política y el mundo empresarial y después con jerarcas de la Iglesia Católica en la Catedral.
A Ciudad Juárez se espera que acudan decenas de miles de visitantes de diversos estados del norte del país, así como de El Paso y otras ciudades estadounidenses a recibir al líder de la Iglesia Católica.
Para su recibimiento se han suspendido clases en las escuelas de Educación básica, así como en el Cobach, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y el campus que en esta ciudad tiene la Universidad Autónoma de Chihuahua. Además, muchas fábricas, de las mismas que les roban a los trabajadores días de vacaciones y descanso, permanecerán cerradas este 17 de febrero.
Se han movilizado amplios contingentes de agentes de la Fiscalia General del Estado, asì como de Policías Federales y militares, que recorren las calles de la ciudad en nutridos convoys de decenas montados en sus camionetas y camiones. Se prepara además un cierre de la circulación de la carretera Panamericana, que conecta a toda América Latina desde México hasta Argentina y se han construido así mismo espacios ad hoc para su recibimiento.
Bergoglio en el Juárez de las desaparecidas y las recientes luchas obreras
Como diversos analistas y nosotros desde La Izquierda Diario hemos planteado (Aquíy aquí), la visita del Papa a México ha estado marcada por un discurso que hace alusión a las duras condiciones de vida de millones de mexicanos, nombrando fenómenos como la violencia, el narcotráfico, la pobreza extrema y sus penosas consecuencias. Intenta mostrar a una Iglesia preocupada por los sectores más oprimidos de la sociedad y recuperar algo de la legitimidad que la institución católica viene perdiendo.
Sin embargo, estas alusiones a las condiciones de vida de millones de trabajadores y pobres de México no llegan a convertirse en críticas decididas al gobierno de EPN, y cierra la boca ante fenómenos como el feminicidio y la militarización, así como ante los grandes ejemplos del bárbaro actuar del gobierno, como la desaparición de los 43 compañeros normalistas de la Normal de Ayotzinapa.
Sin duda, para muchos creyentes católicos, la visita del Papa ha generado importantes expectativas, muchos ven en Bergoglio una oportunidad para hablar de las condiciones de vida que padecen.
Es el caso de las madres de mujeres desaparecidas en la ciudad, que se dieron a la tarea de pintar cruces negras y rosas y frases como “Justicia ya” y “Ni una Más” a lo largo del recorrido del Papa, para seguir luchando por la aparición con vida de sus hijas y evidenciar la cara de la ciudad que el gobierno quiere ocultar, aunque muchas de estas cruces fueron borradas para silenciarlas.
Pero además del fenómeno del feminicidio, Juárez, ciudad obrera, hoy es escenario de una importante lucha de los trabajadores de la maquila por obtener salarios dignos, fin del acoso sexual y laboral, sindicatos independientes y ahora una candidatura obrera independiente a la presidencia municipal, que lleve los reclamos de los trabajadores a una nueva tribuna que sea ejemplo para los trabajadores del país entero.
Más allá de la visita del Papa, se refiera o no a los más profundos problemas de la frontera y su actitud hacia la casta política y los empresarios, en esta ciudad obrera, lo importante es que siguen existiendo sectores que luchan contra el feminicidio y la desaparición de mujeres, crueles consecuencias de la “guerra contra el narcotráfico”, así como trabajadores que comienzan a levantar el puño contra las condiciones de súper explotación a que están sometidos, mostrando que la verdadera lucha contra la opresión, explotación y la muerte provendrá de los obreros, las mujeres y el pueblo pobre de la ciudad.