La ley antiprotesta profundiza las medidas autoritarias del gobierno. Permite a las fuerzas represivas prohibir a cualquier persona el derecho a manifestarse y ahora taparse la cara en una manifestación es considerado delito.
Martes 5 de febrero de 2019 16:30
La Asamblea Nacional (diputados) francesa aprobó este martes en primera lectura una ley con la que el gobierno de Emannuel Macron busca darle un marco legal a la represión que la policía vienen llevando adelante en las manifestaciones de los "chalecos amarillos".
La antidemocrática propuesta de ley, impulsada por el partido conservador Los Republicanos y mal llamada "ley antialborotadores" (“anticasseurs”), fue aprobada con 387 votos a favor, 92 en contra y 74 abstenciones. Entre las abstenciones 50 fueron de La República en Marcha (LREM), el partido de Macron.
Aunque el texto final de la ley se conocerá definitivamente en algunos meses, el proyecto presentado permite una serie de restricciones al básico derecho democrático de toda persona a manifestarse.
Permite a las autoridades prohibir de forma preventiva la participación en manifestaciones a individuos considerados peligrosos. Hasta ahora, el poder de prohibición de manifestarse a un individuo estaba estrictamente reservada al dominio judicial, que lo ha usado numerosas veces contra el movimiento de los chalecos amarillos.
Para aplicar esa prohibición la ley habilita que el Estado pueda fichar a las personas detenidas en una movilización con el solo fin de impedir el derecho a manifestar. De esa forma le da un poder sin igual a la policía y otros organismos de seguridad estatales para controlar y manejar la información de las personas. Desde el comienzo de las movilizaciones de los chalecos amarillos los arrestos se cuentan por miles y con la nueva legislación los datos de los detenidos quedarán en manos de los represores.
Otra de las medidas que permite la legislación es multar y condenar a un año de cárcel a quienes oculten voluntariamente su rostro, o registrar a petición de la prefectura bolsos e incluso vehículos en busca de herramientas que puedan ser usadas como armas.
Estas medidas fueron una de los principales pedidos del primer ministro, Edouard Philippe. Siguiendo los deseos del Ejecutivo impone multas de hasta 15.000 euros a quienes "voluntariamente ocultan todo o parte de su rostro sin una buena razón".
Algunos de los diputados de la mayoría "macronista" que se abstuvieron en la votación argumentaron que no votarían a favor de la ley por temor a que en el futuro la misma sea mal utilizada, en caso de que la extrema derecha llegue al poder. Un argumento llamativo si se tienen en cuenta la violenta represión que el gobierno viene empleando contra las manifestaciones, dando vía libre a la policía que ha dejado cientos manifestantes heridos y mutilados.
El texto deberá ser examinado ahora por el Senado en una segunda lectura el próximo 12 de marzo y volverá a la Asamblea Nacional para su aprobación definitiva El Gobierno presiona para que el trámite sea lo más rápido posible para de esa forma profundizar las medidas autoritarias contra las manifestaciones de los "chalecos amarillos", que se suceden cada sábado desde mediados de noviembre.
"Debemos disponer de los medios para garantizar las libertades individuales", aseguró cínicamente el ministro del Interior, Christophe Castaner, que calificó a los manifestantes de "brutos" que buscan "romper vidas y amenazar a policías". Pero lo cierto es que la ley busca vetar la participación en las manifestaciones utilizando el recurso de detener a quienes las autoridades prejuzguen como "una amenaza de especial gravedad para el orden público".Internacional
La ley no es más que una “ley antimanifestación”, que legaliza los abusos y las restricciones a la libertad de protesta por parte del Estado francés y sus instituciones. Una medida autoritaria que se suma a la persecución y presiones contra opositores como se vio en las medidas judiciales contra la prensa o figuras opositoras. Los allanamientos contra oficinas de La Francia Insumisa, el partido de Jean-Luc Mélenchon, o a las oficinas del sitio Mediapart son parte de esa ofensiva antidemocrática del gobierno de Macron.
La aprobación de la nueva legislación se dio el mismo día en que organizaciones sindicales, chalecos amarillos y estudiantes confluían en manifestaciones por todo el país contra el gobierno. Las movilizaciones y bloqueos fueron duramente reprimidas por la policía, repitiendo las escenas que se viven desde hace varios sábados en cada marcha de los chalecos amarillos.
Las CRS (fuerzas de seguridad de la policía francesa) han aumentado la violencia contra los manifestantes con un arsenal muy variado. Las ya famosas “flashball” fueron disparadas 9200 veces desde el inicio de las protestas dejando una gran cantidad de heridos en cada protesta. Muchas personas han perdido un ojo, otros una mano. “No es normal que tengamos que correr el riesgo de resultar lastimados con heridas de guerra”, afirman los manifestantes que han agregado a sus demandas el fin de la represión.
El gobierno profundiza sus medidas represivas, ante las protestas que están lejos de mermar, haciendo que su popularidad no pare de caer. Una encuesta ,realizada la semana pasada por Elabe, indica que el 78% de la población opina que Macron es autoritario y el 76% lo considera arrogante.