El PC está cada vez más debilitado. Su derrota en el Colegio de Profesores es parte de un proceso mayor de deterioro, producto de su integración al gobierno burgués de la Nueva Mayoría.

Juan Valenzuela Profesor de filosofía. PTR.
Domingo 27 de noviembre de 2016
La explicación fantasiosa que el PC realiza de su derrota en el Colegio de Profesores -el supuesto "anticomunismo"-, elude la cuestión central: el PC está pagando por su papel de partido de gobierno. Que Gajardo perdiera de manera aplastante la dirección del gremio docente, es un hecho que se inscribe en un proceso que se ha desarrollado durante los últimos dos años. La "rebelión de las bases"(2014) y el paro de 57 días (2015), aceleraron la experiencia de amplios sectores docentes con la burocracia del PC que abrió las puertas al encasillamiento y la carrera docente. En los últimos dos años también el sector público realizó una profunda experiencia con el Gobierno, la Nueva Mayoría y el PC. En la última negociación, la aprobación del 3,2% fue, para la Nueva Mayoría, a costa de dilapidar cualquier tipo de respaldo político para sí en este sector. Nuevas organizaciones de izquierda, como el Movimiento Autonomista o "Los Cabreados" buscan intervenir en este escenario para capitalizar la crisis del PC y la NM, presentando candidaturas a la ANEF. Entre los subcontratados del cobre, el PC también ve competidores: es en este sector donde se constituyó hace algunos meses el Frente de Trabajadores Nelson Quichillao, del que participa el ex PC Cristián Cuevas, actualmente militante de Nueva Democracia, organización que impulsa la idea de formar un "frente amplio". ¿Conservará el PC este "bastión"? Hay que tener en cuenta que en todos estos sectores, el PC o partidos de la Nueva Mayoría, hasta hace algunos años, dirigían sin mayores contrariedades. Su actuación a la cabeza de la CUT, que le abrió las puertas a la reforma laboral neoliberal de Bachelet, también contribuye a su debilitamiento. Por último, resulta también llamativo que en la Fech –de donde proviene Camila Vallejo- su candidata quedara en tercer lugar en las últimas elecciones, por debajo del candidato de la UNE que alcanzó la presidencia, y de Bárbara Brito, candidata trotskista del Partido de Trabajadores Revolucionarios, que alcanzó la vicepresidencia. Hechos como estos son evidentes: de ese modo surge en los medios un debate acerca del “vaciamiento social” del PC.
¿Y cómo le va al PC al interior de la Nueva Mayoría? No le va bien. Si era útil para el conglomerado, la razón era, precisamente, su capacidad de controlar los “movimientos sociales”. Pero el destino político de Camila Vallejo es muy decidor a la hora de medir cuán bien le fue en este cometido. Camila Vallejo, cuando se alineó con la Nueva Mayoría a favor de la carrera docente y en contra de los profesores, dejó de ser creíble en amplios sectores de masas. Hoy en día, aparece entre las políticas peor evaluadas del país, con los niveles de rechazo más altos en la encuesta CEP: un 58%, un poco más debajo de Osvaldo Andrade que tiene un rechazo de un 60% y de Hernán Larraín de la UDI que tiene un 59%. Este destino político contrasta enormemente con el que han tenido Giorgio Jackson y Gabriel Boric: su ascenso como figuras políticas de izquierda hubiese sido imposible si pertenecieran a la Nueva Mayoría. El PC sólo paga los costos de mantenerse en un conglomerado en crisis. Y lleva tan hasta el final su estrategia de colaboración de clases, que es capaz de “poner la otra mejilla” una y otra vez. Durante la negociación del sector público, los partidos de la Nueva Mayoría emitieron un comunicado en el que criticaban al PC por “votar en bloque en contra de su propio Gobierno, fuera de los márgenes de lo acordado por todas las colectividades". Señalaron que en "el actual momento económico que vive el país hace necesario actuar con responsabilidad, dejando de lado medidas populistas de corto plazo que comprometen necesidades de los chilenos que más lo necesitan, tal como lo señaló la Presidenta de la República.” Luego de esto, el PC ha mantenido su pertenencia a la Nueva Mayoría. Un partido así no sirve para las tareas que tienen los trabajadores, las mujeres y la juventud. La tarea es poner en pie una izquierda anticapitalista de los trabajadores, internacionalista, como la que se expresó en Buenos Aires el sábado 19, en el acto convocado por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, en estadio de Atlanta, que convocó a 20.000 personas y que se propone luchar para resistir al gobierno Macri y combatir por un Gobierno de los Trabajadores y por terminar con el capitalismo, construyendo una sociedad socialista.

Juan Valenzuela
Santiago de Chile