Basado en un caso real ocurrido en la década de 1980 en la Argentina, cuando un trabajador de una carnicería, tras sufrir innumerables maltratos, asesinó a su empleador.
Sábado 26 de marzo de 2016
La 60 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional exhibe esta película del hasta ahora documentalista Schindel, ganadora de los Premios Sur de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de la Argentina, y del Mayahuel al mejor actor y mejor ópera prima del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, México.
Hermógenes (Joaquín Furriel) es un joven migrante analfabeto del interior de la Argentina que busca mejor vida en la metrópoli, pero se ve explotado y maltratado psicológicamente por su patrón. El trabajador termina en la cárcel por el homicidio, pero siente un gran resentimiento por lo que hizo. No teme enfrentar la cadena perpetua, esto aunado a una defensa de oficio defectuosa le pronostica lo peor para el acusado.
En tanto el abogado Marcelo (Guillermo Pfening) toma el caso como un favor, sin saber nada de derecho penal descubrirá muchas omisiones. Encontrará un caso de violencia laboral y psicológica ejercida sobre Hermógenes, quien fue incapaz incluso de defender a su mujer Gladys (Mónica Lairana).
Hermógenes no siente que sea listo, se considera tonto, es analfabeto, tiene un problema en la pierna que le hace cojear. Al trabajar en una carnicería para Latuada (Luis Ziembrowski), un hombre violento y sin escrúpulos, el migrante irá aprendiendo el oficio, la picardía del carnicero, el trato a los clientes. Conocerá las trampas como poner la peor carne para moler, empanizar los bistecs en mal estado, colocar de un lado la carne buena y otro lado la mala, esto llegando hasta cosas tales como lavar las piezas en mal estado con ciertos químicos para mejorar su olor.
El trabajador aceptará participar en estos actos contra la salud pública, sin ponerse a pensar mucho en las consecuencias, pues supone que no tiene otra opción para trabajar y salir adelante. Además, Latuada después de rebajarlo y menospreciarlo, le ha prometido una casa, algo que Hermógenes anhela para su hija que viene en camino, pues hasta el momento vive en un cuarto insalubre.
Pero Gladys no está contenta con la situación, le reclama a su marido la forma en que le llaman la atención. Ella, que ayuda en la carnicería y trabaja en casa del patrón, nunca ve un peso. Pero Hermógenes hace oídos sordos a su esposa, sigue las órdenes sin chistar, quién más podría darle trabajo, a un analfabeto, venido de Santiago del Estero.
Una cinta de época que está contada en dos tiempos: por un lado, el proceso judicial, y por otro la historia de abyección en la que se ve envuelto Hermógenes. Cuenta con una excelente fotografía para retratar el lúgubre frigorífico y la carne putrefacta.
“El patrón, radiografía de un crimen” es un retrato de la explotación laboral que muchas veces se da en los pequeños locales, no solamente en las grandes fábricas y establecimientos. Recuerdo el caso de los cargadores de las muchas purificadoras de agua en la Ciudad de México, las tamaleras que vemos en las esquinas, por lo regular son empleadas, los ayudantes de mecánico, en fin. Una cruda realidad que se ve en distintas latitudes.