El paro de mujeres del 8 de marzo y la crítica al modelo de prácticas que regala mano de obra gratuita a las empresas han protagonizado las intervenciones de estudiantes e investigadores en formación del Consejo de Gobierno de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
Domingo 11 de febrero de 2018

Asamblea hacia el 8M en la UAM. Foto: ID
A un mes del 8 de marzo, la fuerza del paro de mujeres llega al Consejo de Gobierno de la Universidad Autónoma de Madrid. Los representantes de estudiantes e investigadores en formación (PDIF) de esta universidad trataron de incorporar un punto en el orden del día para exigir la realización de un paro de actividades en este centro el 8 de marzo. Pero se encontraron con una rotunda negativa.
En la respuesta al reclamo de las estudiantes e investigadoras al que ha podido acceder esta redacción, firmada por el propio Rector, Rafael Garesse, expresaba su rechazo cuestionando la “legalidad” de realizar un paro así, “a la luz de la condición de empleadora de la misma y de la naturaleza de los motivos, que, aun siendo en sí atendibles, no responden a un estricto interés profesional de los trabajadores afectados”.
Por este motivo, la mención al paro del 8M ha tenido que esperar a la sección final de “ruegos y preguntas”. En ella la representante del PDIF e integrante de la agrupación de mujeres Pan y Rosas, Lucía Nistal, ha señalado la necesidad de exigir un cese de la actividad en la universidad por varios motivos, el primero de ellos, como respuesta a la gran organización de mujeres que lucha por pararlo todo.
Intervención de la compañera de Pan y Rosas @Lucia_Nistal en el Consejo de Gobierno de la @UAM_Madrid exigiendo la paralización de la universidad el #8M por la #HuelgaFeminista, con apoyo de los y las estudiantes de @RevolucionaUAMhttps://t.co/TAD1owWTMZ
— Pan y Rosas Madrid (@panyrosasmad) 9 de febrero de 2018
También ha mencionado el machismo estructural de la universidad y cita a modo de ejemplo los porcentajes de catedráticos —80% hombres y 20% mujeres— y añade, “sin embargo, los sectores más precarizados de esta universidad […] son las mujeres”, como las trabajadoras del servicio de limpieza de la universidad. En definitiva, transmite esta exigencia “porque es importante asegurar que todas y todos podamos parar ese día para organizarnos, podamos movilizarnos, podamos debatir y podamos empezar a construir algo con esta desigualdad estructural que nos mantiene precarizadas y nos asesina cada día”.
Sobre la respuesta del rector citada anteriormente, Nistal defendió que “nosotros no entendemos la universidad como una empresa, aunque cada día se parezca más, sino como una institución pública” y recalcó el interés “tanto estrictamente laboral como extra laboral, por la gran precariedad y la gran brecha salarial del 25%, pero también el hecho de que nos estén asesinando”.
Tras esta intervención se han sucedido una serie de respuestas en contra de realizar un cese de la actividad por parte de decanos, vicerrectores y representantes del profesorado permanente tras lo cual se ha negado la posibilidad de realizar un paro que entendían como patronal —parecen los primeros en reconocer el modelo de universidad-empresa” y se ha acordado hacer un escrito de apoyo general sin otras medidas concretas que garanticen la suspensión de exámenes o prácticas o la ausencia de represalias para las trabajadoras.
Pero más allá de la negativa acérrima de rectorado existe un gran movimiento de mujeres que también ha llegado a la UAM. El jueves pasado tuvo lugar la primera asamblea del 8M en esta universidad y no se va a dejar frenar por el rectorado: impondrá el paro desde abajo, mediante la autoorganización, las asambleas y los piquetes que sean necesarios.
La casta universitaria en el ojo de la tormenta
La exigencia de parar el 8M no ha sido la única nota crítica del Consejo de Gobierno que ha seguido la línea del anterior Claustro de la UAM. Javier, uno de los representantes estudiantiles e integrante de la lista “Revoluciona Tu Universidad”, ha intervenido criticando el modelo de prácticas fomentado desde la universidad que “no reconoce la relación laboral” y, por tanto, deja desprotegido al estudiante.
Intervención del compañero de @RevolucionaUAM en el Consejo de Gobierno de la UAM de ayer criticando el modelo de prácticas en empresa de la universidad que esconde trabajo precario bajo la figura del becario. https://t.co/iMHgNRUBtz
— Revoluciona UAM (@RevolucionaUAM) 10 de febrero de 2018
En su intervención explicó que en la propuesta de convenio marco para las prácticas extracurriculares internacionales, “entre las obligaciones del empresario no figuran ni la prestación de un servicio de cobertura sanitaria -el cual queda bajo la responsabilidad del estudiante que debe asumir los costes-, ni el pago de los costes de manutención y alojamiento” y añadía “ni si quiera se establece un límite máximo de horas de trabajo. Por no exigirse no se exige siquiera el pago de una contraprestación por los servicios proporcionados por el estudiante”.
Este modelo de la “gran estafa que son los contratos de formación y prácticas” y que, como denunciaba el representante estudiantil, “pretende ahondar todavía más en la precarización de los y las jóvenes”, ha sido aprobado por el consejo sin un solo voto a favor de los representantes estudiantiles y PDIF, una muestra más del remedo de democracia que se expresa en los organismos de decisión de las universidades públicas.
Tras su intervención, otro representante estudiantil se ha sumado a la crítica y ha recordado el conflicto de los mal llamados becarios, que sostenían el funcionamiento de la universidad a los que, tras salir a la luz el carácter de trabajo encubierto de sus funciones, se ha suprimido de la plantilla sin ninguna solución o alternativa. Sin embargo, las respuestas desde rectorado han reivindicado el modelo de prácticas como una oportunidad formativa para el estudiantado, negando la situación de precariedad que las mismas perpetúan y el gran beneficio que reportan a las empresas que se sirven de mano de obra gratuita o a precio de saldo.
Parece que la crítica al régimen universitario antidemocrático y patriarcal en la UAM ha llegado para quedarse. La organización y movilización de mujeres, estudiantes y trabajadoras hacia el paro internacional del 8M, resuena y se fomenta desde las posiciones conquistados en sus organismos de representación, ante la gran resistencia e incomodidad de la casta universitaria que no logrará frenar ni la lucha contra la precariedad en la universidad ni, por supuesto, el gran paro de mujeres que sin duda tendrá lugar este 8 de marzo.