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Red Internacional
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Marcha 27N. El SNTE no debe ser agencia del gobierno: ¡necesitamos independencia sindical!

Como agentes del gobierno, los charros del SNTE promueven asistencia del magisterio a la marcha convocada por AMLO.

Sábado 26 de noviembre de 2022

En días pasados, los charros de las Sección 10 del SNTE estuvieron enviando mensajes a las y los representantes sindicales de escuelas secundarias de la Ciudad de México para promover la asistencia del magisterio capitalino a la marcha del 27 de noviembre, convocada por el presidente López Obrador.

En los mensajes se cita a las maestras y maestros en el Hemiciclo a Juárez a las 7:00 a.m. e incluso se pide que se asista con cuatro acompañantes. No sería raro que hayan hecho lo mismo en la Sección 11, correspondiente al personal de apoyo y asistencia a la educación, y desde el sector charro de la Sección 9, de primarias.

Lo anterior se suma al acarreo que vienen denunciando ampliamente trabajadoras y trabajadores de distintas dependencias y programas del gobierno de Claudia Sheinbaum, a quienes están obligando bajo amenazas a asistir a la marcha del 27, reproduciendo las viejas prácticas del PRI, así como las del PAN en la pasada marcha “en defensa del INE”.

Se trata, en el caso del SNTE, de una flagrante política de subordinación de la dirigencia sindical, encabezada a nivel nacional por Alfonso Cepeda Salas y en la Sección 10 por Gustavo Vera Franco, al gobierno federal.

Frente a ello, más allá de las simpatías que pueda haber en sectores del magisterio hacia la 4T y de la libertad de participación en la marcha de quienes así lo decidan, desde la agrupación Nuestra Clase consideramos fundamental denunciar estas prácticas del charrismo, así como defender la necesaria independencia política de nuestro sindicato respecto al gobierno y los partidos del régimen, tanto oficialistas como de la oposición, una condición sin la cual es impensable la conquista de la democracia sindical.

La histórica subordinación de las direcciones del SNTE al gobierno en turno ha sido la vía mediante la cual se ha garantizado el control burocrático del magisterio, mientras que esos mismos dirigentes han sido agentes –al interior de nuestra organización sindical- de la imposición de políticas en contra de nuestros derechos y de la educación pública.

En este sexenio, Cepeda Salas declaró al SNTE como el “ejército ideológico de la 4T”, sin una sola consulta a las maestras y maestros de base. En ese marco, los charros han sido cómplices de políticas de precarización laboral como la que lleva adelante la USICAMM, uno de los principales elementos de continuidad neoliberal de la reforma educativa de Peña Nieto; de la política educativa durante la pandemia, en la que no se garantizó el acceso a la educación para todos y que las y los docentes sostuvimos con nuestros recursos; de la imposición del regreso a clases presenciales en plena pandemia; del recorte a nuestros periodos de descanso; de la ausencia de medidas reales para abatir el rezago educativo y combatir la violencia en las escuelas, por ejemplo mediante psicólogas escolares y mejores condiciones de estudio; entre otras.

Ahora los charros argumentan que “la organización sindical, para lograr sus objetivos gremiales, debe hacer labor política”, cuando jamás nos han convocado a organizarnos democráticamente desde las escuelas; no convocaron a la movilización de este 25 de noviembre, Día internacional de lucha contra la violencia hacia las mujeres, estando a la cabeza de un gremio mayoritariamente de mujeres; nunca han convocado a que nos movilicemos por nuestras demandas el 15 de mayo, ni a las marchas por verdad y justicia para Ayotzinapa, ni a tantas otras movilizaciones independientes por causas justas y nada ajenas a nuestros intereses como magisterio; lo que muestra que lo que buscan es posicionarse ante el gobierno para continuar disfrutando de sus privilegios como burocracia sindical, utilizándonos como base de maniobra o como moneda de cambio, según lo necesiten.

Por todo lo anterior, llamamos a las bases magisteriales y a las y los delegados y representantes democráticos de escuelas, a rechazar el uso de nuestro sindicato para promover movilizaciones del gobierno o de cualquier partido del régimen político, así como a exigir la convocatoria a asambleas en las escuelas para discutir democráticamente sobre la situación de la educación y del país, nuestras demandas y nuestras posibilidades de acción como trabajadoras y trabajadores de la educación.

De esta forma podremos ir dando pasos en la organización y la unidad desde las bases, en una perspectiva de lucha contra los charros por la democratización y la independencia política del SNTE.

Consideramos que la CNTE debe ponerse a la cabeza de impulsar esta perspectiva, pero para ello debe romper con la confianza en las mesas de diálogo con AMLO y retomar la ruta de la movilización independiente, desarrollando en ese sentido la lucha que está dando la CETEG con su plantón frente a Palacio Nacional y sin dejar que las secciones luchen aisladas.

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