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Red Internacional
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OPINIÓN. El STUNAM y la estrategia ante el ataque del neoliberalismo

Los sindicatos, como organismos de defensa de los trabajadores deben expresar los intereses de éstos como clase, y en esa medida ir fortaleciendo sus organizaciones como parte de las tareas estratégicas del movimiento obrero.

Sábado 26 de agosto de 2017

Por lo que, como organizaciones de masas, los sindicatos deben buscar a través de sus formas de organización, sus tácticas y sus programas, una estrategia que les permita enfrentar a la clase dominante con una política que ayuda a lograr la más amplia unidad de la clase trabajadora. De modo tal que apunte a posicionar a los millones que venden su fuerza de trabajo, como una fuerza política que se prepare para la disputa del poder político organizada como clase, es decir, una herramienta política independiente que los represente.

Es en ese contexto que queremos plantear las tareas que el STUNAM debería desarrollar para avanzar hacia un sindicato realmente democrático, independiente y clasista. Que más allá del carácter gremialista (contractual y salarial) al que se ha abocado centralmente, se proponga ser un sindicato combativo que, junto con la clase obrera puede pasar de la lucha sindical a la lucha política, entendida ésta no como la participación y subordinación de los sindicatos a los partidos del régimen, sino un movimiento político de la clase obrera.

El pasado combativo del STUNAM y sus retos

Desde 1971, a partir de las luchas del STEUNAM y SPAUNAM que dieron origen en 1977 a la que hoy es el STUNAM, y con las huelgas estudiadas en esos tiempos, un sindicalismo universitario que con las simpatías de distintas organizaciones de trabajadores y de la población en general. Estas luchas llevarían a que varios dirigentes fueron acusados de diversos cargos penales -como “despojo” y el procesamiento judicial de parte de la división sindical por recurrir a la huelga en defensa de sus derechos laborales y sindicales.

Entre esas fechas y principios de los ochentas, varios sindicatos universitarios del país recurrieron a la huelga para pelear por sus derechos, incluso llegaron estallar la huelga por solidaridad con otras luchas. Y más allá de que no se llegaba a formar todavía una conciencia clasista en sus bases, había un espíritu de lucha en el sindicato.

No se había instalado aún ni el conservadurismo, ni estaba tan desarrollada la negociación de los puestos entre las corrientes que componían el Comité ejecutivo; ni las relaciones fraternales con la patronal (Rectoría) que llevaron en STUNAM a poner el instrumento de la huelga en el cajón del olvido sindical. Estas prácticas y posiciones fueron debilitando al STUNAM dentro del sindicalismo llamado independiente.

Lamentablemente, el rumbo pactista de STUNAM lo desarmó para enfrentar la imposición de la política neoliberal y la aplicación del TLC contra la clase trabajadora. Pues pese a declararse “antineoliberal”, en cada Congreso del sindicato, la dirección el Comité ejecutivo ha renunciado a levantar una política combativa contra los planes del gobierno y la patronal, y contra el régimen político que garantiza la subordinación de las masas trabajadoras a esos planes.

Además, el comité ejecutivo impuso a una concepción oportunista de Frente Único -como son los acuerdos con la Unión Nacional de Trabajadores (UNT)- que, en lugar de ser una unidad clasista para fortalecer al momento obrero en su lucha contra los planes del gobierno, en los hechos viene siendo un aliado pasivo -a pesar de sus declaraciones anti neoliberales- que garantiza gobernabilidad al presidente en turno.

Es la política de pactos y treguas con el gobierno y rectoría de que caracteriza a la dirección encabezada por Agustín Rodríguez, y que se refuerza con el acercamiento del Comité ejecutivo al Partido de Revolución Democrática (PRD) que hoy está mostrando su carácter patronal, represivo, antidemocrático, antiobrero y pro régimen.

Aunado a esto, el sindicato está atrapado hoy en una carrera por las diputaciones para los dirigentes, tanto de la corriente principal que dirige -la roja- como de las que se reclaman de oposición. Por lo que hace aumentar cada vez más la pérdida de independencia política como organización.

Así, el sindicato, lejos ya de luchar siquiera por la máxima reivindicación que es la lucha por el poder para la clase obrera, viene negociando las reivindicaciones elementales en aras de la “comprensión” y la estabilidad del gobierno. Pues renunciando a toda posición de clase, hace años viene aceptando “incrementos” salariales por debajo de las necesidades de sus agremiados, lo que le ha valido a la dirección sindical felicitaciones y reconocimiento de las autoridades de la UNAM por estas treguas con el gobierno “ante las difíciles condiciones económicas por las que atraviesa el país”.

Y es que los sindicatos lejos de subordinarse a los planes económicos y políticos del régimen -a través de sus partidos- deben buscar siempre la total independencia política de las instituciones encargadas de controlar y someter a las organizaciones obreras.

Es necesario, que la base trabajadora obligue corregir este rumbo del sindicato, y que, contrario a pretender subordinarlo al régimen político imperante -a través apoyar candidaturas del Morena o del PRD, como acostumbra el PRI en los sindicatos del Congreso del trabajo- discuta una alternativa política de organización independiente que prepare y eduque a los trabajadores a luchar por sus derechos como clase.

Por lo que este 36 Congreso General Ordinario, lejos de repetir las mismas declaraciones triunfalistas de Congresos anteriores; de tener como objetivo la reelección del secretario general y de enviar un aviso al gobierno y a las autoridades de la UNAM de responsabilidad (docilidad), debe servir para elevar el nivel de conciencia de los trabajadores, y avanzar en ser visto como un referente para el movimiento obrero.

La renegociación del TLCAN y la profundización de los planes neoliberales acordados por los partidos del Pacto por México PRI-PAN-PRD, y el anuncio de Andrés Manuel López Obrador de que no va echar abajo las reforma educativa y energética y laboral, requieren de un STUNAM combativo, clasista e independiente del Estado, que arme políticamente al sindicato para los duros tiempos que se aproximan.


Mario Caballero

Nació en Veracruz, en 1949. Es fundador del Movimiento de Trabajadores Socialistas de México.