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Red Internacional
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REBELIÓN EN CHILE. El Senado de Chile aprobó la represiva ley antiprotesta

Este lunes el Senado de Chile aprobó la odiada ley antiprotestas con votos de la derecha y de la vieja Concertación. Aprobada en general, y con las enmiendas propuestas por la Comisión de Seguridad del Senado, volverá ahora a los diputados para su aprobación o rechazo; de rechazar pasaría a Comisión Mixta.

Martes 14 de enero de 2020 12:00

El proyecto de ley antiprotesta, que criminaliza la lucha social en el marco de la rebelión que atraviesa Chile desde hace meses, había sido pedida por el desprestigiado presidente Sebastian Piñera, como parte de su política represiva hacia los manifestantes.

El proyecto había sido ingresado en un primer momento al Parlamento por diputados del oficialista Chile Vamos y de la Democracia Cristiana, con el auspicio de Piñera, el 25 de noviembre, solo días después de la firma del "Acuerdo por la paz y una nueva constitución".

El 5 de diciembre fue aprobado en la Cámara de Diputados en general por la derecha y la vieja Concertación, junto a la mayoría del Frente Amplio, y con la abstención mayoritaria del Partido Comunista.

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En concreto el proyecto plantea imponer penas de cárcel a todo aquel que “valiéndose de una manifestación o reunión pública tome parte violenta y activamente en un hecho constitutivo de desorden público”, especificando como desorden público 6 casos concretos, dentro de los cuales el más alarmante es “Paralizar o interrumpir algún servicio público de primera necesidad, entendiéndose por tales los servicios de transportes, hospitalarios, de emergencia, de electricidad, de combustible, de agua potable y de comunicaciones, afectando gravemente su funcionamiento”. Esto significará que, por ejemplo, si los trabajadores de un hospital hacen huelga, afectando el funcionamiento del hospital, podrán ser encarcelados, lo mismo con los trabajadores del Transantiago ( hoy RED), del metro o de los puertos.

Por otro lado, impone penas de hasta 5 años de cárcel a quienes participen de cualquier tipo de manifestación que implique una barricada o el lanzamiento de objetos contundentes, es decir, lanzar una piedra podría obtener la misma pena que asesinar a una persona.

Este proyecto absolutamente represivo, impulsado por un Piñera completamente deslegitimado, fue finalmente votado este lunes 13 en el Senado.

La aprobación en el Senado incluyó ademas la aprobación de todas las enmiendas hechas por la Comisión de Seguridad de esa cámara, que sanciona los casos como la interrupción del transito, ademas de aumentar las penas a quienes "alteren el orden público".

Revisa aquí los detalles de las enmiendas y las votaciones

Este conjunto de leyes, que van directamente en contra de la movilización de aquellos millones que han salido a las calles a cuestionar el Chile neoliberal, de las pensiones de hambre, de una educación segregadora, de una salud precarizada, que no alcanza los mínimos para atender a la mayoría de la población, mientras un grupo de empresarios se hacen ricos con las clínicas privadas.

La avanzada represiva va de la mano con el otro proyecto que negociaron junto a la oposición parlamentaria: el de la trampa de Asamblea Constituyente con una derecha con poder de veto para que nada cambie realmente. Piñera y la derecha saben que para poder pasar una Asamblea de ese tipo después de una movilizaciones que hicieron temblar los cimientos del país, y cuestionaron los últimos 30 años de historia, necesitan una política represiva para atacar a los que se mantienen en las calles.

A pesar de la magra aprobación de Piñera, que apenas llega al 10 %, de aprobarse finalmente esta ley en Diputados, la represión y todos los montajes pueden agravarse.

Por eso es necesario que las organizaciones que han venido participando de las protestas, empezando por las del movimiento obrero, como el Colegio de Profesores, las centrales sindicales como la CUT, la Confederación de Trabajadores del Cobre, la Mesa de Unidad Social, llamen a retomar las movilizaciones, con un plan escalonado y paro nacional de todos los sectores productivos.

La única forma de enfrentar esta ley represiva es seguir adelante con la movilización y potenciarla desde los lugares de trabajo, paralizando el cobre, los puertos, la celulosa, el transporte, las salmoneras. Si las y los secundarios están movilizados hoy, la unidad entre trabajadores y estudiantes tiene el potencial de hacer retroceder cualquier ley represiva que el Gobierno intente hacer pasar.