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Red Internacional
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Teatro. El Teatro Político se toma el Arcis

"Pinochet, la obra censurada en dictadura” se titula el último montaje de la Compañía de Teatro “Perro Muerto”. La cual rescata una obra escrita en el año 1986 que no pudo estrenarse, pues días antes de ser presentada fue censurada. A treinta años de su versión original el grupo teatral, bajo la dirección de Sebastián Squella, decide reconstruirla.

Domingo 11 de octubre de 2015

Una obra que nos habla del poder y los sueños de una clase dominante que se imagina su lugar en el futuro, sin querer renunciar al él. El montaje problematiza sobre la dictadura, transición pactada a la democracia y sus cambios frente a la miseria de lo posible. ¿Cuándo mide lo posible? ¿Qué es justicia? Son algunas interrogantes que se abren durante el montaje. Con una puesta en escena muy rítmica, vertiginosa y dinámica, los actores reflexionan en un Chile en crisis, donde todas sus instituciones están cuestionadas.

Desde Teatro Obrero Luis Emilio Recabarren, realizamos una entrevista a Sebastián, quien dirige esta puesta en escena y parte de “Perro Muerto”. La obra se está presentando hasta el sábado 17 de octubre en el Teatro Universidad Arcis, ubicado en Erasmo Escala 2728. (Metro Unión Latinoamericana), la entrada es con aporte voluntario, para que todos puedan ir.

T.O.L.E.R: Al principio de la obra ustedes plantean una reflexión sobre el teatro y la política, o sobre el teatro político, antes esto ¿Ustedes ven que existe un teatro político hoy y cuál sería su lugar?

Sebastián: Definitivamente en Chile existe un gran teatro político, con una larga historia, y esperamos que con un gran futuro, pero no me atrevo, y creo que tampoco nos corresponde, definir cuál es su lugar. No nos interesa pararnos desde el lugar de la verdad o del juez, ni definir que es teatro político o que debe hacer.

Creo que cada grupo encuentra su lugar de la mejor manera posible, busca hacerse un espacio e intervenir en su entorno, desde sus propias motivaciones, temáticas y estéticas. Solo te puedo contar de nuestro camino, como una opción entre muchas otras opciones. Como grupo creemos que lo político no se resume a una cosa temática del teatro, tiene que ver con una forma de trabajar, con una manera de hacer las cosas, poner en escena ideas que nos importan e investigar en lenguajes que se alejen de los lugares comunes. El teatro, nos da la posibilidad de restarnos de las dinámicas de poder y abuso que están presentes en muchos ambientes laborales de hoy, y desde ese lugar creamos, vivimos y tratamos de algún día poder subsistir económicamente de nuestro trabajo. Bajo estas condiciones no nos compramos mucho el rol de artistas, más bien el de trabajadores.

T.O.L.ER.: La obra que rescatan se iba a realizar en 1986 ¿cómo ven la actualidad de la obra hoy?

Sebastián: Cuando conocimos la obra lo que más nos llamó la atención es la actualidad de su contenido, nuestra versión de la obra habla del Chile de hoy y es un cuestionamiento a la “izquierda”, un cuestionamiento también al poder, y como se construyó la actualidad del país en el que vivimos. Solo por eso nos lanzamos a reconstruir la obra, si no fuese así, no tendría sentido, reconstruir una obra que sea una pieza de museo, muerta y lejana no nos interesa.

T.O.L.ER.: ¿Cuál ha sido la respuesta del público?

Sebastián: Para nuestra sorpresa ha sido muy bueno, estamos impresionados y muy agradecidos, sabemos que es difícil llevar gente al teatro, sobre todo cuando es un teatro que no está con programación continuamente y siendo una compañía desconocida, emergente. Pero creemos muy humildemente que tenemos un buen trabajo y la gente al parecer también, nos han ayudado con la difusión boca a boca, y eso es impagable.

T.O.L.ER.: ¿Qué proyecciones tienen con el montaje?

Sebastián: Somos un grupo muy frágil, con una economía muy frágil nuestra mayor proyección como grupo es poder seguir trabajando juntos, poder hacerlo cada vez con mayor seguridad y estabilidad. Nosotros trabajamos más de un año en este montaje, creemos que eso es parte de nuestra manera de trabajar, no nos interesa hacer una obra en tres meses, creemos que eso está relacionado con la efectividad de impacto y reflexión que pueda tener una obra, aunque no nos mareamos, no ponemos al teatro en un lugar de sublimación, creemos que es una parte de muchas actividades políticas, pero para nosotros, como te decía, nos da la posibilidad de subvertir las dinámicas de explotación, subyugación, poder, abuso y explotación, y eso para nosotros es muy importante y poderoso, es por eso que para PERRO MUERTO esta obra se traduce en el comienzo de un camino.