Jueves 20 de agosto de 2015 06:58
El agua se va, la gente queda.
Texto y Fotografía: Facundo Villavella / Vierja Ph /Andrés Olivos Céspedes.
Como es habitual en las inundaciones el bajar del agua se lleva las promesas políticas y la atención de los medios masivos de comunicación. Una recorrida por los barrios San Jorge y San Fermín de Lujan nos dejan las siguientes impresiones.
El domingo 16 de agosto al mediodía en el centro de Luján ya no hay agua ni canoas, la Basílica reanuda su habitual programación y sus visitantes cotidianos estaban por doquier sacándose la foto de rigor. Pero a diez minutos del centro, en los barrios periféricos, los afectados por la inundación recién comienzan el regreso al hogar, y otros tantos la ardua tarea de reacondicionar su (en muchos casos precaria) normalidad. Tres fotógrafos nos acercamos a los barrios San Fermín y San Jorge a documentar lo que allí acontece cuando el agua se va y las promesas con ellas se pierden. Aquí la opinión de los vecinos de primera mano
EL río bajó, pero ahí donde el asfalto no llega todo es barro. Don Luna, hombre de campo de toda la vida, criador de animales se hace un momento en su atareada misión de reubicar los corrales de su lote, y nos comenta su visión de la problemática; de los grandes agricultores que construyen canales, compuertas, desvían causes, apelmazan la tierra con monocultivos y sus fatales consecuencias. Creyente él, entiende que “la naturaleza como ha sido concebida tiene su armonía, y cuando el hombre mete mano, la caga”. Entiende también que se pueden hacer cosas para regular y compensar la irresponsabilidad humana, pero nadie mueve un dedo. Las obras de infraestructura hídrica brillan por su ausencia al igual que sus responsables políticos desde el intendente de lujan Oscar Ernesto Luciani (del Pro) hasta el mismo gobernador y candidato a presidente por el Frente para la Victoria Daniel Scioli.
El barrio es humilde, sus habitantes son en su mayoría cartoneros que viven de la quema. La ayuda estatal es escasa y selectiva. Días atrás cuando primaba la urgencia, vecinos y vecinas con niños se acercaron al CIC (centro de integración comunitaria, edificio de grandes dimensiones) a buscar asilo y fueron repelidos bajo amenaza policial, de la gendarmería y la montada. Nos contaban, “Es un centro comunitario muy grande tiene consultorio médicos, habitaciones donde pueden poner a la gente, salones para un grupo que se llama el envión, otro de apoyo escolar para los chicos pero eso se podía desocupar para tener a la gente. Pero no querían hacerlo, ¿por que no querían?, por que no querían hacerse cargo”. Y rápido surgían ejemplos de Los comunes manejos punteriles sobre la selección de a quien le correspondía una bolsa de mercadería, un colcho o alguna respuesta a las necesidades expuestas ante las inundaciones “Andaban con un cuaderno anotando, si estabas anotada te daban la comida si no estabas anotada no te daban nada.” El abandono del intendente era más que evidente en cada comentario indignado pero también rescataban cada muestra de solidaridad por parte de vecinos y de personas de otras localidades y provincias. Un gran movimiento solidario que nace desde abajo para los de abajo “del municipio no podemos esperar nada. Ibas a pedir y te negaban las cosas, que es para otra gente nos decían. Pero si recibimos ayuda de la gente de Lanus, de Fiorito, de Merlo, Ssan Miguel, de Salta, de centros de estudiantes, de organizaciones y movimientos sociales etc. Pero del municipio nada”. Decían estar muy contento con la gente que vino de todos lados ayudar y agregan “lo que municipio no les da la gente humilde si.”
Seguimos caminando y se acercaban con más denuncias. Cada uno tenía algo para aportar. Ante las ultimas elecciones la contradicción entre lo que se dice y se hace era mas evidente y muchos contaban indignados lo que ya todos conocemos, como los intendentes, gobernadores y políticos patronales aparecen solo para los votos pero no para solucionar los problemas propios de los barrios obreros y populares, “el domingo cuando necesitaban los votos había muchos autos pero esos autos no eran del barrio, eran de los políticos para que vayamos a votar”. Ante esta situación de abandono e indiferencia (como se expreso en el viaje de Scioli a Italia a causa del “stress” por la elecciones) los vecinos del barrio buscaron una salida organizada entre ellos poniendo en pie grupos que se ayudaban entre si, quienes tenían mercadería lo aportaban a las ollas populares, otros poniendo la vivienda para que no durmieran en las calles (mas que nada los niños), también resguardando a los animales. Mujeres, hombres, jóvenes y niños cumpliendo cada uno una tarea para poder sobrevivir y resistir el agua. Pero esa organización espontánea no solo se da bajo el agua sino también después de ella (y muchas veces antes) para evitar futuras inundaciones y así nos cuentan ellas, 34 mujeres, que se ponen al hombro la tarea que el intendente no cumple “tenemos una cuadrillas de 34 mujeres. Pala ancha, pala de punta, rastrillo, escobillón. Somos 34 mujeres hicimos zanjeo hasta el río. Todo lo ponemos entre los vecinos. ¿Por que no nos manda la maquina para hacer la zanja y un camión para juntar la basura?”, se pregunta en vos alta y agrega “Para eso que se baje de la intendencia. Yo si tengo la intendencia antes de preocuparme en los countries me ocupo en los barios donde esta la gente que realmente lo necesita Santa Marta, San Pedro, La Loma, Villa del Parque, Padre Varela. Se cree que los pobres Somos entupidos, tendremos la cara pero somos mas despiertos que el. Que aprenda a Lavarse las medias, que no pague una mucama para que le lave las medias y los calzoncillos…que de la cara”. Cerraban indignadas haciendo carne la denuncia a una casta política que lejos esta de padecer lo que los trabajadores sufren día a día.
La tarde va llegando a su fin, una ultima recorrida por otros lugares nos da las postales de lo que fue lujan hace unos días atrás. Cerca de la basílica fue lo mas conocido pero también en los lugares olvidados por los políticos, la prensa y los grandes medios de comunicación. Nos vamos, los vecinos agradecen el interés sincero de escuchar su opinión y difundir la situación que aun los aqueja. Porque se va el agua, se lleva el interés amarillista, se van las promesas del político de turno, pero queda la gente, la solidaridad y organización entre pares, y la esperanza de que algún día se ahogue el desinterés de una casta dirigente inhumana.