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Red Internacional
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Antofagasta. El alcalde aprueba por sí solo el Presupuesto 2023 ¿Qué significa esto?

Natalia Sánchez

Natalia Sánchez Concejala Antofagasta por el Partido de trabajadores Revolucionarios, Médico del Hospital Regional de Antofagasta y parte de la Agrupación de Trabajadores de Salud "Abran Paso"

Miércoles 21 de diciembre de 2022

Hace una semana el concejo municipal votó la abstención sobre el presupuesto municipal. Si bien no me parece ninguna sorpresa, luego de varias semanas de tibia oposición a las propuestas del alcalde, esto no ocurre solo en denuncias por contraloría o las redes sociales, sino que en la capital minera donde se mueve el 46% de la producción de cobre a nivel nacional, mientras la población vive miserias.

Por ejemplo, en el sector de la Chimba, a pesar de ser suelo para uso habitacional de baja y alta densidad (según el último Plan Regulador del 2002), la situación que se vive con la contaminación no coincide. Las vecinas cuentan estar sumergidas en aires tóxicos de las quemas diarias de basura, aunque se decretó una emergencia sanitaria en junio, hasta hoy siguen las mismas condiciones.

Esta situación es insalubre, considerando que la exposición constante a estas partículas inflamatorias, generan problemas crónicos de salud que van desde afecciones respiratorias como bronquitis y rinitis, o cutáneas como dermatitis, hasta el cáncer.

Velasquez por su parte, ha hablado pestes de bomberos - que pasaron hasta 12 hrs apagando las quemas - incluso en un momento sin transferir $50 millones, para completar los aportes económicos comprometidos y parcelando $300 millones para el 2023.

O con la educación pública pendiendo de un hilo por la falta de docentes, infraestructura y recursos, y que con cada cuestionamiento la CMDS justifica con nuevos argumentos, pero que aún no responde todo el petitorio a casi un año de la paralización de la comunidad educativa. Fue en marzo que profesores, estudiantes y apoderados exigieron condiciones para el retorno presencial a las escuelas y liceos, y aún vemos terribles falencias.

Incluso con el último informe, entregado con la solicitud de presupuesto anual, que evidencia el franco abandono a la educación vespertina producto de la deserción escolar que llegó a más de 1.000 estudiantes.

Esto sin contar los problemas de salud mental, que siendo una pandemia quieren resolver volviendo las escuelas cárceles. Un problema generalizado, transversal a estudiantes y trabajadores y que solo pone cuesta arriba enfrentar la crisis educativa. A pesar de esto Velasquez disminuyó el aporte solicitado por la CMDS para 2023, incluso con defensa de la directora de Control de la Municipalidad, argumentando que deben ajustarse a lo que les ofrecen.

Con el negocio de la basura hasta el techo. Barredores y barredoras me comentaron durante semanas la ansiedad de llegar a fin de año sin certezas, como hacer con las deudas, para poder celebrar las fiestas, y que pasaría con sus contratos y el pago de sueldo de noviembre y diciembre.
La Municipalidad junto a la empresa DEMARCO dejaron a 150 trabajadores sin respuesta por un mes; adeudando 2 meses de bonos de más de $90.000, tanto a barrido como recolección, estos últimos hace 5 meses sin firmar contrato.

Para que decir que en el presupuesto para 2023, los contratos con DEMARCO y Chaqueta Blanca aumentaron su valor. Mientras los empresarios se llenaban los bolsillos, los trabajadores no sabían si llegarán a fin de mes.

Con la criminalización y persecución del comercio ambulante, que han sido desalojados en reiteradas ocasiones, un sector de trabajadores independientes, una forma precaria pero real de como las y los trabajadores enfrentan el desempleo.

Ellos garantizan ingresos para el verano dependiendo de sus ventas en un fin de año con 13,1% de inflación. Que decir de las personas en situación de calle, en total abandono. Todo esto y más a vista y paciencia de la administración municipal de Jonathan Velasquez.

Pues, en el último concejo del 14 de diciembre, esta crisis mostró otra de sus aristas al no aprobar el presupuesto para el 2023. Si bien esto fue de todas formas aprobado por el alcalde, pues las leyes permiten que todas las decisiones puedan pasar solo por él, como de costumbre deja a la mayoría de la población por fuera de estas decisiones y así lo manifestó el COSOC (Consejo de la Sociedad Civil) que no discutió dicho presupuesto.

Pero el Concejo Municipal también tiene su parte, pues si bien se abstuvo de votar el presupuesto que disminuyó a $1.928 los más de $4.000 millones solicitados para la educación pública, hace estas declaraciones de forma circunstancial, yendo a votar concejo a concejo, críticas más o críticas menos, mientras esperan que actúe el Tribunal Electoral Regional, el único con facultad de destituir al alcalde por notable abandono de deberes.

A pesar que es cada vez más evidente que Jonathan Velasquez es un loco al volante, sigue manteniendo en pie su administración. Esto es ilógico y muestra lo antidemocrático de la estructura municipal, y para poner un ejemplo: en el presupuesto que él por sí solo aprobó incluye un gasto de $1.000 millones en un parque acuático comparado con los $1.863 millones que van destinados a los 8 programas comunitarios que funcionan en base a contratos honorarios. Así están las prioridades para el alcalde.

Cómo sería si las comunidades decidieran sobre qué destino darle a los $113.000 millones de presupuesto municipal? No como plantea el concejal Kong con consultas ciudadanas por que eso sería solo “de forma participativa” sin cuestionar el modelo reinante, ni dar el poder de ejecutar el presupuesto y por tanto fiscalizar en todo el proceso que los dineros lleguen a su destino; sin desfalcos como ya se conocen en varios municipios, incluido el de Antofagasta.
En cambio, a través de una Asamblea Comunal Soberana que decida, por medio de representantes revocables electos por voto universal, sobre todo lo que ocurre en la comuna - poniendo al centro organismos como los sindicatos, juntas de vecinos, clubes deportivos y organizaciones culturales, de derechos humanos - se podrían hacer las cosas al servicio de la comunidad para que los dineros lleguen al destino que la población necesita y no se repartan según los intereses del alcalde de turno.