El día miércoles 17 se realizó una sesión extraordinaria del Pleno de Federación de los estudiantes de la Universidad de Chile, debido a la toma del edificio administrativo llamado torre 15. El tema fue el único punto en tabla, ya que debido a esta acción las autoridades de la casa de estudio decidieron no entregar respuesta alguna al petitorio de los estudiantes hasta que estos depusieran la ocupación. Las reacciones entre los estudiantes fueron diversas ante el hecho: desde condenar el acto hasta usarlo como una herramienta para la conquista de las demandas.
Sábado 20 de junio de 2015
La movilización de la universidad y la acción de la toma
De un tiempo a esta parte en la Universidad de Chile la movilización se ha extendido y profundizado, tanto porque han surgido nuevas luchas como porque el Rector no ha entregado respuestas satisfactorias a los estudiantes. Algunas de las batallas más importantes que han dado los estudiantes ha sido acabar con el subcontrato en la Facultad de Derecho o la lucha en particular de los estudiantes de Administración Pública para tener una facultad donde estudiar.
La toma de la Torre 15 implicó el corte de las actividades centralizadas de la universidad y, por ende, una presión real y efectiva a las autoridades. Al realizarse la acción se había discutido en ocho facultades y aprobado en seis con la condición de que esta fuese revalidada en asambleas en cada una de las facultades. De esta manera, emanó una declaración sobre la necesidad de radicalizar los métodos de lucha y solucionar los problemas internos de la universidad para concentrar fuerzas en la movilización nacional, explicitando la necesidad de discusión de la acción llevada a cabo.
Sin embargo, ante la situación, Ennio Vivaldi (Rector y militante del Partido Socialista),decidió que no se entregaría respuesta alguna a los estudiantes hasta que la toma se bajase. Ante esto, la mesa de federación convocó a un pleno extraordinario el día miércoles para decidir el futuro que tendría la ocupación. Al ser convocado de esta manera fueron pocas las facultades que alcanzaron a discutir a cabalidad el tema, por lo que la Mesa Ejecutiva recalcó lo siguiente dentro de la convocatoria: “Nos parece fundamental reafirmar la potestad del pleno FECh como instancia democrática y representativa de la discusión de todos los estudiantes, para definir la estrategia de los estudiantes frente al Petitorio UChile y todos los temas relevantes en términos políticos”. Es decir, la potestad de decidir en acciones fundamentales sin preguntarles a los estudiantes de base.
Sobre las corrientes políticas y la democracia representativa
Con esa decisión sobre la forma de decidir, la suerte de la toma del edificio ya estaba echada. Para agrupaciones políticas que hoy se encuentran en el pleno de federación como el Frente de Estudiantes Libertarios (FEL), la Izquierda Autónoma (IA), la Unión Nacional Estudiantil (UNE) y las Juventudes Comunistas (JJ.CC.), el hecho de que el Rector cortase el diálogo significó un retroceso, pues impedía negociar. Para otras corrientes como la Agrupación Combativa y Revolucionaria (ACR),estaacción se mostró como un método necesario, pues existe una necesidad de imponer las demandas a las autoridades y no de adaptarse a sus tiempos. Esta última posición era un común entre los más de 100 estudiantes que ejecutaron la acción.
Sin embargo, el pleno de federación tiene una mayoría de integrantes pertenecientes al bloque de conducción (IA y FEL) lo que les aseguró bajar la toma sin ninguna dificultad. El problema reside en que al tomar una decisión desmovilizadora entre cuatro paredes, la cual implica un retroceso en los métodos de movilización, no existe ninguna representatividad de los estudiantes de base más movilizados. En vez de bajar la discusión a todas las asambleas para rescatar lo más progresivo, se decidió tomar burocráticamente la polémica decisión.
Algunas de estas mismas corrientes políticas replicaron: “Fuimos electos, tenemos el derecho”. La democracia no es algo vacío de contenido, sino que una expresión concreta de la organización y, por ende, no puede pasar por encima de esta. Estos son parte de los problemas cuando impera una democracia representativa en vez de una democracia directa que permita a los estudiantes de base tomar directamente las decisiones de su propia movilización y forma de organizarse. Las corrientes políticas que bajaron la toma lo hicieron con el argumento de que esta fue anti-democrática, sin embargo, ha quedado demostrado que no son los criterios democráticos lo que los motiva, sino el miedo a que el Rector no quiera negociar con ellos porque sus métodos de combate son “demasiado radicales”.
Otra de las corrientes que está dentro del pleno de federación, es el Vamos Construyendo.A pesar de que apoyó la toma haciéndose parte de la acción, votó dividida entre el apoyo a la misma y la abstención. Aunque en una declaración posterior frente a la acción no se manifestaron ni a favor ni en contra, como tampoco denunciaron el aparato burocrático montado. Finalmente, otras agrupaciones políticas que se revindican más combativas como las Juventudes Guevaristas o la Izquierda Comunista decidieron abstenerse en la votación sin darle una salida ni lucha política al asunto en cuestión.
Hoy, existe una necesidad imperante por terminar con la crisis de la educación de manera estructural puesto que los problemas dentro de las universidades y colegios son expresión de esta misma. Poco a poco el debate nacional se escurre entre las grietas de la academia y los debates sobre el cómo organizarse se revelan ante las respuestas de cada una de las acciones de las corrientes políticas y ante el funcionamiento mismo del organismo que tienen los estudiantes.