El debate sobre Venezuela ha separado aguas. Mientras la Derecha y sectores de la Nueva Mayoría se arrojaron a los brazos del imperialismo norteamericano, otros como el Partido Comunista apoyaron incondicionalmente el régimen de Maduro a pesar de la miseria, la corrupción y la represión contra los trabajadores venezolanos, demostrando nuevamente estar lejos de sus necesidades.

Álvaro Pérez Jorquera Profesor de Historia y Geografía, historiador y músico
Sábado 26 de enero de 2019
En su particular estilo de apoyar cualquier régimen que demagógicamente hable contra Estados Unidos, el Partido Comunista entregó su apoyo incondicional a Maduro en medio de la crisis de Venezuela.
Si bien queda completamente claro que la democracia del águila y el dólar no es una solución para el pueblo trabajador de Venezuela, pues basta ver las consecuencias de la intromisión de los "libertadores" yanquis en Siria, en Irak o en Libia, no es tan claro que la única vía sea mantener un régimen cada vez más odiado por los trabajadores por los que dice gobernar.
La argumentación del PC para justificar su apoyo es hablar de la ilegitimidad del grupo de Lima por ser instrumento de Estados Unidos, el rol reaccionario de la OEA (a pesar de que cuando Insulza fue su secretario general lo aplaudieron) y el hecho de estar "por la paz y el dialogo bajo la premisa del respeto mutuo". Ni Boric podría haberlo dicho mejor, faltando sólo las disculpas correspondientes a la derecha.
Lee acá su escueta declaración
Declaración Pública sobre el “grupo de Lima” y la agresión a Venezuela
La falacia de o Maduro o Guaidó.
Ni una palabra del rol de Maduro en la crisis. Se abrió sola. La Derecha repentinamente se envalentonó y encontró apoyo en algunos sectores que mordieron la mano que les daba de comer. Similar a cuando en Chile llaman a paro de aquí a cuatro meses sin organizar siquiera una asamblea y luego se quejan contra los trabajadores porque no se movilizan.
El único vestigio de comunismo está en el nombre. Pues no vemos por ningún lado la lucha de clases, lo diametralmente opuesto al diálogo en respeto mutuo que declaran, considerando que la derecha venezolana que ha enaltecido a Guaidó con la venia de Estados Unidos habla abiertamente de golpismo.
Esto no ocurrió de la noche a la mañana, pues el gran responsable es el propio chavismo y la utopía del socialismo del siglo XXI, o el socialismo con empresarios como preferimos llamarlo los marxistas. Porque justamente ese es el hecho que hace que desde su nacimiento el chavismo se alejara inmediatamente del socialismo: a los trabajadores se les negó todo poder de decisión sobre las empresas estratégicas o de cualquiera otra índole, las que se entregaron a los altos jerarcas militares y a la nueva burguesía bolivariana, la boliburguesía, que se enriquecían diariamente y hablaban de este socialismo del siglo XXI los días de fiesta.
De esta manera, en la otra vereda, la de los no privilegiados, la mayoría de la clase obrera y los sectores populares terminó repudiando un gobierno que no les ofrecía más que continuar con la miseria, la represión, la corrupción desbordada y la entrega “controlada” de los recursos del país al capital transnacional, mientras se sostenía no por el apoyo del pueblo, sino mediante la proscripción, el fraude y el respaldo de las FF.AA., incluyendo el encarcelamiento de trabajadores por luchar por una alternativa independiente a la que ofrecía Maduro y la Derecha.
Hoy tanto Maduro como Estados Unidos vienen apelando a las Fuerzas Armadas, el primero co - gobernando abiertamente con ellos a cambio de privilegios, los otros, la oposición "democrática", llamando al golpe de estado y ofreciendo impunidad. Ninguna opción contempla a los trabajadores tomando sus destino en sus propias manos y así el Partido Comunista se pone del lado también del autoritarismo y la represión mientras demagógicamente habla de defender la revolución bolivariana.
Una alternativa obrera, popular e independiente.
Es falso que la oposición quiera un gobierno con amplias libertades para el pueblo. Por eso aún controlando la Asamblea Nacional no ha derogado las leyes heredadas de Chávez que criminalizan las luchas obreras y populares, sino que las ha preservado, demostrando que solo le preocupan la restricción de las libertades democráticas en cuanto le obstaculizan su propio camino al poder, pero no cuando golpean las luchas de los de abajo. Por eso busca apoyarse en una transición tutelada por estas mismas FF.AA. represoras. Por eso su apoyo fundamental está en el abierto intervencionismo sobre el país de la principal potencia imperialista.
Con Maduro y el régimen actual no hay salida, pero debe ser el propio pueblo trabajador quien expulse a Maduro, con sus propios métodos de lucha, no que el descontento popular sirva como base de maniobras para que, apoyados en el intervencionismo de los EE.UU. y alguna movida militar, escalen al poder quienes siempre gobernaron el país, cuyo programa económico no tiene nada que ver con las demandas obreras y populares sino con las necesidades del empresariado, el capital financiero internacional y las potencias imperialistas de occidente. Por eso decimos categóricamente que sólo el pueblo trabajador debe ser quien saque a Maduro.