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Red Internacional
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Jalisco. El botonazo de Alfaro empeora las condiciones de les trabajadores

Hoy se cumplen 5 días desde el inicio del periodo de emergencia, los cuales han bastado para dar cuenta del carácter de clase con el que fueron pensadas las medidas: hacinamiento en el transporte y aumento de gastos para las familias trabajadoras.

Miércoles 4 de noviembre de 2020

El discurso que se quiere instalar por parte del Gobierno del Estado con Alfaro a la cabeza, es de señalamiento a los sectores de trabajadores que según él son irresponsables y no mantienen los cuidados suficientes para evitar la propagación del virus. Es decir todo se lleva al terreno de la responsabilidad individual. ¿Pero por qué culpar a la población y acusar a la falta de responsabilidad individual?

Porque esto permite que les trabajadores centren su atención en cómo el de al lado lleva o no las medidas sanitarias y no se observen las deficiencias que los gobiernos, empresarios e instituciones con mayor grado de responsabilidad tienen.

Es decir se centra más el discurso en cómo los usuarios del transporte colectivo no usan correctamente el cubrebocas pero no se hace énfasis en que el transporte no cumple con los requerimientos de ventilación, frecuencia y demás condiciones para que los contagios sean menos factibles.

En el sentido que van las medidas con las cuales opera el botonazo de Alfaro más que una serie de acciones pensadas seriamente por especialistas, muestran ser un conglomerado de dictados que se basan en una serie de criterios de clase donde se buscaba reducir la movilidad de los sectores populares principalmente de las familias trabajadoras en la Zona Metropolitana de Guadalajara siendo las principales restricciones el transporte público, los mercados y tianguis.

Nadie pudiera negar que el transporte público es utilizado mayoritariamente por les trabajadores y la juventud, a menos que sea en campaña o un acto oficial, difícilmente se verá a la clase política y mucho menos a los grandes empresarios esperando en medio de una multitud el transporte público en periférico norte o sur o transbordando en Juárez, somos les trabajadores quiénes utilizamos el servicio y por ende quiénes nos vimos afectados por las restricciones que se aplicaron en el botonazo de Alfaro.

Incluso para ir más allá fue muy claro como se limó de las primeras versiones del botón de emergencia cualquiera afectación o molestia que se le pudiera generar a los dueños de las grandes empresas, ni siquiera se hizo un llamado para dejar salir a una hora que permitiera llegar con bien a cada trabajador o trabajadora pensando en el horario restrictivo.

No se hace tampoco un llamado a mejorar las medidas dentro de los centros de trabajo, no se implementa un sistema de testeo masivo que permita detectar a más asintomáticos, en resumidas cuentas el Gobierno del Estado busca reducir la responsabilidad a la movilidad de les trabajadores y poca o nula autocrítica del manejo de la pandemia se pone en juego.

El botonazo de Enrique Alfaro al final ha sido muy distinto al anunciado en un inicio donde se hablaba de un “paro total en seco” y lo sustituyo un paro que únicamente afecta a las familias trabajadoras y deja intactos los intereses de la gran industria, las grandes empresas de servicios y los principales sectores empresariales, nuevamente el gobierno descarga la crisis en esta ocasión de salud sobre las espaldas de les trabajadores.