Cada día que pasa, empresas más grandes, más internacionales y más explotadoras.
Jueves 22 de junio de 2017
El cambio de modelo productivo de los últimos 40 años está llevando a cambios importantes en el mercado laboral, la contratación y los modelos de relaciones laborales. La mecanización de procesos de producción y la externalización de aquellas tareas que las empresas no consideran esenciales para aportar valor al producto que venden, han incrementado exponencialmente el número de empresas de servicios. Y ahora, la tendencia se concentra en realizar fusiones y absorciones entre estas empresas para crear macroentidades que con sus diferentes entidades legales pueden prestar diferentes servicios, desde limpieza, seguridad, telemarketing o informática.
Se da servicio tanto a empresas del sector privado (bancos, seguros, eléctricas...) como a entidades públicas (Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, Ministerios, etc...). Todas esas actividades se privatizan y se externalizan porque el cliente al que se presta el servicio, considera que no aporta suficiente valor a sus ventas y prefiere externalizarlo con un objetivo: que se haga mejor y más barato.
Sin embargo, los convenios colectivos y las normas laborales que rigen estas empresas no se acercan ni de lejos a las condiciones laborales que tienen los trabajadores y las trabajadoras de la empresa cliente. Como suele primar "que se haga más barato" a "que se haga mejor", los beneficios de ambas empresas siguen en aumento, mientras los salarios siguen a la baja y cada reforma laboral y cada convenio colectivo, facilita y abarata el despido.
El 1 de abril pasado, HP España sufría una mutación, fruto de su fusión internacional con CSC ,y creaban una nueva marca comercial, que han acordado llamar DXC. Hemos de creernos que este tipo de macrooperaciones sólo suponen ventajas competitivas y estratégicas vinculadas a "palabros" como la flexibilidad, las sinergias, etc… Palabras que nunca aparecen en las nóminas a final de mes de los trabajadores y trabajadoras. Eso seguirá igual en el mejor de los casos…
Cabría pensar que un cambio de ese tipo podría suponer un cambio en la política laboral de la empresa, pero las primeras conversaciones apuntan a más de lo mismo: subcontratación, contratos por ETT, precariedad y convenios colectivos firmados bajo el criterio del conformismo y la paz social, bandera de los sindicatos mayoritarios.
La posibilidad de perder contratos con los clientes a los que DXC presta servicio está a la vuelta de la esquina y la facilidad que tiene la entidad para sustituir plantilla por ETT y subcontrataciones, más la permisividad de los convenios colectivos, hace que ahora más que nunca debamos estar alertas para anticiparnos y organizarnos ante el futuro más inmediato.
El ejemplo más reciente es el terremoto creado en el sector de telemarketing, justo después de la firma del nuevo convenio colectivo.
En cuestión de 3 meses se han presentado dos EREs en el sector con casi 500 puestos de trabajo en juego entre Sitel y Transcom. Sin embargo, no es que se acabe el trabajo, no es que se acabe una campaña. Los servicios que prestan a Santander y Redsys son permanentes e imprescindibles para la actividad diaria de ambas empresas.
Simplemente, han decidido cambiar de proveedor, pero nada les obliga a que se realice una sucesión de empresas, en cuyo caso se mantendrían los salarios, antigüedad, condiciones laborales, etc… de la plantilla. Mención aparte que mantener la plantilla al 100% garantiza la calidad del servicio, ya que este va directamente vinculado a la experiencia, conocimientos y formación de la plantilla.
¿Por qué no existe un artículo del convenio que evite esto? Sencillamente porque atacar el concepto de la sucesión entre empresas en este sector es atacar la gallina de los huevos de oro, atacar a la línea de flotación de la fuente de beneficios de las empresas, que pueden competir a un precio más barato aprovechando el ahorro salarial que les supone no tener que asumir ninguna subrogación. Mientras tanto, la empresa que ha perdido el servicio, inicia los trámites del ERE.
Atacar de esa forma a la patronal, garantizando la aplicación de una sucesión de empresas para estos casos crearía tal problema a las empresas, que no sería digno de sindicatos responsables y moderados, acostumbrados a no morder la mano que les da de comer.
Y el caso con DXC y sus clientes es idéntico. El contrato del servicio de CRM de Caixa que se presta en Procesos de Negocio -la empresa de telemarketing de DXC- caducó el pasado 31 de Mayo y se ha prorrogado 3 meses.
Desde CGT se ha propuesto a Caixa la posibilidad de obligar a realizar una subrogación al nuevo proveedor (lo cual garantizaría la estabilidad del empleo y la calidad del servicio) y no se ha obtenido respuesta. Por otro lado, DXC se escuda en no firmar ni llegar a ningún acuerdo que garantice el empleo al 100% mientras existan opciones de ganar el contrato.
DXC ya tiene la experiencia pasada de la huelga indefinida en HP con las MSCT (Modificación Sustancial de las Condiciones de Trabajo) en Consultoria y Outsourcing en 2013; en el caso de la plantilla de Procesos Zaragoza, en Otoño de 2014, varias huelgas fueron apoyadas entre el 90% y 80% de seguimiento hasta acabar con la subrogación de la mitad de la plantilla a HP y por tanto, manteniendo todos los puestos de trabajo
Estaremos atentos a los movimientos y si Caixa no renueva, DXC debe ir preparando rápido su plan de recolocación al 100% de la plantilla. La lucha será nuestro camino. Ya se ha visto en el pasado de lo que es capaz una plantilla unida.