Seguro escuchaste que es una sociedad “imposible de alcanzar”, “autoritaria”, “donde no hay libertad” y otros calificativos. Pero ¿qué es el comunismo?

Jesica Calcagno @Jesi_mc
Jueves 30 de noviembre de 2017

Posible y necesario
Para empezar, es necesario decir que, basados en el marxismo y el materialismo histórico, el capitalismo no es ni “natural” ni “eterno”. Fue creado por hombres y mujeres que lo modificaron en el tiempo y se puede destruir y superar. Pero Marx y Engels no se quedaron en esa definición. Fueron más allá y descubrieron que el capitalismo está basado en la ganancia de una minoría de empresarios que, por ser propietarios, le roban una parte del trabajo que hacen los obreros: en la actualidad hay 8 hombres que poseen la misma riqueza que los 3.600 millones de personas más pobres del mundo.
Por eso la famosa frase del Manifiesto Comunista que afirma que el capitalismo crea sus propios sepultureros: a medida que busca maximizar sus ganancias, la clase obrera crece y se desarrolla, se concentra en grandes fábricas y servicios y adquiere un enorme poder porque es la que mueve todo: los transportes, los bancos, la producción de alimentos y vestimenta, la construcción, los medios de comunicación.
Y hay más: afirmaron que la propia competencia entre los empresarios, hace que desarrollen nuevas tecnologías y máquinas para aumentar la productividad del trabajo, producir más en menos tiempo, más barato y con menos esfuerzo. Pero como es un sistema social absolutamente irracional, no puede generalizar los avances de la ciencia y la tecnología a todas las ramas de la industria y los servicios, ni a todos los países. Su supervivencia depende de seguir robando una parte del trabajo a los asalariados para tener ganancias y mantener sus privilegios. Esta contradicción, que genera enormes desigualdades sociales, lleva a guerras entre los países y la destrucción del medio ambiente. También provoca crisis económicas recurrentes a nivel internacional. No hay salida dentro del capitalismo a los padecimientos de la mayoría de la población.
Son estas contradicciones, propias de la irracionalidad capitalista, las que crean la posibilidad de superarlo con un nuevo sistema social sobre otras bases que no sean regidas por la ganancia de una minoría de empresarios. Por eso, el comunismo no sólo es posible, sino necesario.
¿Qué es el comunismo?
Para la Juventud del PTS, es el objetivo por el cual militamos y construimos un partido revolucionario para lograr ese fin. Porque el capitalismo no va a caer solo, ni el comunismo es una sociedad inevitable. Hay que pelear por él, con un partido que se lo proponga. Algunos dicen “cuando se pudra voy estar con ustedes”. Pero este futuro se empieza a construir hoy. Por eso, te preguntamos a vos ¿Por qué no militás por el comunismo?
Marx definió al comunismo como “una asociación de hombres libres que trabajen con medios de producción colectivos y empleen, conscientemente, sus muchas fuerzas de trabajo individuales como una fuerza de trabajo social”. Hombres y mujeres libres que no tengan que trabajar por imposición para sobrevivir y a costa de su salud, ni estar condenados a la precarización, desocupación o la miseria. Una sociedad sin clases sociales, donde todo el desarrollo de la ciencia y la tecnología esté puesta al servicio de reducir al mínimo el trabajo indispensable, hasta que represente una porción insignificante de las ocupaciones de los seres humanos. Una organización que socialice y planifique conscientemente la economía y pueda satisfacer así todas las necesidades colectivas.
Esto permitiría el desarrollo de las fuerzas humanas y creativas inimaginables, que es el verdadero objetivo del comunismo, que abriría, así, paso al tiempo libre y al ocio, y con ello al desarrollo de la cultura, la ciencia, el arte, la educación y el deporte, desplegando todas las capacidades humanas y en armonía con la naturaleza.
La condición fundamental para esto es la reducción cada vez mayor de la jornada de trabajo, que hoy es posible con el actual desarrollo de la ciencia y la tecnología. Por eso, Marx decía que el comunismo es “el movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual”. Porque tomando esos avances que creó el propio capitalismo, los desplegaría a mayor escala, superándolos, y permitiendo el desarrollo pleno y creativo de una humanidad liberada de las cadenas de la explotación y opresión.
Sin Estado
Anular y superar al capitalismo implica hacerlo no sólo en el terreno económico, sino también en el político. La condición para alcanzar el comunismo es destruir el actual Estado, la dictadura del capital, que representa los intereses de los empresarios y es la garantía de la explotación y opresión, con sus leyes, sus fuerzas de seguridad, sus instituciones y medios de comunicación.
De la única forma que se superará es con el autogobierno de las mayorías trabajadoras, donde cada uno pueda deliberar y decidir sobre el rumbo de un país.
Al revés que el capitalismo, el comunismo es una construcción consciente y creadora, y es irreconciliable con la existencia de toda burocracia que controle o limite en función de su interés particular o individual. Por eso, el desarrollo de la más amplia democracia basada en los organismos de autoorganización como los soviets o consejos, es el único medio para avanzar hacia el comunismo y la extinción de toda forma de Estado.
La destrucción del Estado burgués sólo es posible con una revolución obrera y socialista, que lo reemplace un Estado obrero (de la mayoría sobre la minoría empresaria, y no al revés como es hoy. Lo que Lenin, siguiendo a Marx, llamó “dictadura del proletariado”). Basado en esos organismos democráticos, se abrirá un período de transición entre el capitalismo y el comunismo, como el inicio de un profundo proceso de transformación radical en todos los aspectos de la vida que elimine las clases sociales -que no desaparecen sólo con la toma revolucionaria del poder por el proletariado-.
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Esta transición es la que va a servir de apoyo para la extensión de la revolución socialista en el terreno internacional, porque para superar el capitalismo, que es mundial, es necesario alcanzar el comunismo en la misma escala.
Revolución permanente
En la pelea por el comunismo, nos basamos en toda la tradición y el legado de León Trotsky, que permitió la continuidad y el desarrollo del marxismo en base a la enorme experiencia de la Revolución Rusa de 1917, de la que se cumplen 100 años.
Fue Trotsky quien elaboró la teoría-programa de la revolución permanente, que plantea una estrategia global que liga el comienzo de la revolución a escala nacional, con el desarrollo de la revolución internacional y su culminación a nivel mundial. Donde el inicio de ese encadenamiento no necesariamente debe comenzar en los países más desarrollados sino que puede comenzar en los “eslabones débiles”, es decir, los países más atrasados y dependientes de los imperialistas como el nuestro.
Fue Trotsky quien enfrentó al Stalinismo que llevó a la burocratización de la revolución rusa, y a su vulgarización de que el socialismo es posible en un sólo un país.
Creación permanente
Si el comunismo es ese “movimiento real”, que es posible por los avances y contradicciones del capitalismo y necesario para superar la barbarie irracional del mundo actual, también tiene un aspecto que no está determinado. No hay una receta que nos diga “cómo va a ser”.
Porque el comunismo es una construcción consciente, es creación permanente, por eso hoy no hay una respuesta total y absoluta, porque también dependerá para su desarrollo de las condiciones materiales e históricas.
¿Cómo va a ser la relación entre la libertad individual y colectiva? ¿Cómo se va a planificar la economía en función de las necesidades de las mayorías? ¿Qué formas de organización política habrá? ¿Cómo y qué serán la cultura y el arte? ¿Y la educación? ¿Cómo se van a repartir las viviendas y los alimentos? ¿Cómo van a funcionar los medios de comunicación? Algunas preguntas que acá no alcanzamos a desarrollar, pero podríamos hacerlo en próximas notas.
¿Vos cómo te lo imaginás? Te invitamos también a escribirnos tus dudas, o tu idea de cómo sería tal o cual aspecto de la vida en el comunismo. Te invitamos a crear y darle vida a este objetivo liberador.

Jesica Calcagno
Nació en Buenos Aires en 1984. Licenciada y profesora en Sociología (UBA). Acreditada en el Congreso.